El problema de la inversión y el empleo en Michoacán: Marx Aguirre

Para crear empleos, se necesita esencialmente de inversión productiva, sea ésta realizada desde instancias públicas o por la iniciativa privada. Han logrado crear empleos, y mantener con signos vitales constantes la economía michoacana, sin embargo, los esfuerzos gubernamentales deben seguir para reducir las hondas carencias que aún tiene la entidad.

La inversión pública del estado de Michoacán depende, como en todos los estados del país, de los montos de dinero público que el Gobierno Federal les permita ejercer. Esto es una decisión esencialmente central, y que sigue como tal, criterios establecidos por el centro, tal vez dejando a los locales relegados de manera no intencional. Esto se puede traducir en que si el Gobierno Federal por razones de trastornos financieros globales, o la situación que actualmente se vive con el país vecino del norte, dedique menos recursos al desarrollo y a las inversiones estatales.

Si bien, en las dos últimas administraciones federales, el país ha logrado tasas de crecimiento con paso seguro, la economía nacional continúa con sucesivos planes de “ajuste” que, por la situación internacional, parecieran no estabilizarse; lo que implica que los empleos creados cada año sean insuficientes para toda la población que se incorpora al mercado laboral.

El segundo impulsor del desarrollo, la iniciativa privada, ha mostrado un comportamiento marcadamente insuficiente para proveer de los empleos que el estado necesita, situación que no puede imputarse únicamente a una falta de iniciativa empresarial. Aún se siente el rezago por la pandemia de 2020, que trajo consigo falta de condiciones para invertir, aunado a la carencia de un adecuado ambiente de negocios que estimule la inversión, y el ánimo de los inversionistas, tanto locales como extranjeros; sin mencionar las condiciones en las que trabajadoras y trabajadores tienen que laborar por no haber alternativas suficientes, hablamos de menos prestaciones, hasta falta de seguridad social. El mejoramiento del ambiente de negocios es el objetivo general de la política de promoción de inversiones más importante que realiza el gobierno estatal.

Esto esencialmente consiste en establecer reglas claras y precisas para la inversión, por medio de hacer cumplir la ley y de establecer un gobierno fuerte y sólido que marque directrices claras con rendición de cuentas, transparencia y buen manejo de los recursos públicos, presupuestos municipalistas generando desarrollo y fortalecimiento de las economías locales.

El gobierno estatal ha hecho una gran labor por reconocer aquellas áreas de la economía michoacana en las cuales existen mayores ventajas competitivas para la inversión, con relación a otros estados del país y el mundo, procurando focalizar la inversión pública para el mejoramiento de las condiciones de infraestructura.

¿Qué puede ofrecer Michoacán que sea muy del Estado, que resulte lo suficientemente atractivo para los grandes inversores de modo que éstos inviertan y creen empleos? Un ejemplo muy claro, es el Estado de Aguascalientes.

Después de la década del 2010, con el clima de inestabilidad política y social que vivió Michoacán, influyó negativamente en la percepción que los inversionistas se formaron del Estado y que, con esfuerzos, el gobierno actual hatrabajado por cambiar. La administración estatal está influyendo radicalmente en la percepción sobre Michoacán, el reto no es imposible, y los esfuerzos están a la vista y recursos para cambiar esta imagen.

La obra pública y el gasto de gobierno, aún con sus grandes limitaciones, son prioridades para convertirse en el principal estímulo para el desarrollo estatal, en todo lo que ello implica de racionalidad en el manejo de las cuentas públicas y de su sustento financiero. Sin duda, el apoyo federal ha sido relevante para sacar del bache financiero con el que se encontró al estado, el orden y la recomposición de los procesos administrativos burocráticos empiezan a generar un ambiente de confianza y rentabilidad para la inversión en Michoacán.

Políticas públicas y desarrollo regional

Los procesos de desarrollo están generando cambios importantes en su comprensión y en las estrategias de impulso.  El concepto mismo de desarrollo, como en su tiempo el concepto de progreso, está entendiéndose de modo distinto al comportamiento del producto interno bruto o la relación de costo beneficio. 

Lo mismo ocurre con los enfoques sobre los centros de decisión y los métodos de promoción y la realización de acciones consecuentes.  El viejo dilema entre planificaciones centralizadas y libertad empresarial, finalmente quedó resuelto con el reconocimiento y capacidad de las empresas para decidir su operación y crecimiento.

Sin embargo, en un país de tradición centralista, aún a nombre de la libertad de empresa, es posible que por inercia, se continúe excluyendo de las decisiones fundamentales, tanto lo local como lo regional, pensando por estos niveles para elegir entre lo trascendente y lo secundario. Lo importante de lo prioritario.

La tradición regional y local en México es escasa.  Normalmente había que esperar que desde el centro, se dijera el qué, por qué, para qué y el cuándo.   La experiencia de desarrollo regional más notable, está referida a las cuencas hidrológicas, entre los que destacan, en el caso michoacano, la Comisión del Tepalcatepec y después la Comisión del Río Balsas.

Otros esfuerzos de desarrollo regional  están relacionados con los polos de desarrollo, según el ejemplo del Puerto Comercial de Lázaro Cárdenas, mostrando la facilidad con que un “polo” de este  tipo, puede convertirse en  un “Conclave” de  “modernidad y desarrollo económico”,  aún cuando los efectos detonantes para las zonas de influencia sean muy mínimos . 

Bien esta haciendo el Gobierno del Estado, en insistir en la viabilidad de la opción regional y local, en sus múltiples posibilidades y ventajas comparativas.  El aprovechamiento de los recursos y las energías alcanza mayores niveles en la generación de riqueza, cuando lo local y regional deciden por sí mismos lo que es necesario hacer.

Michoacán es diverso en sus recursos naturales y pluricultural en el hacer y pensar de los michoacanos.  Por eso las decisiones horizontales son inconvenientes, en tanto no se puede tratar igual a los diversos.  Mucho más si a esta diversidad se agregan las desigualdades de todo tipo y que se sintetizan en deficiente calidad de vida y acceso a las oportunidades de la existencia.

Los objetivos, estrategias y medios, tendrían que establecer las prioridades que permitan otorgar rumbo al desarrollo de Michoacán, particularmente en relación con el empleo que es el fundamento de toda prosperidad.  ¿Qué es lo que puede hacer el Gobierno? Y ¿qué es lo que  correspondería a cada sector de la sociedad michoacana?. Más allá de quién debiera o no hacerlo, el hecho es que hay propuestas sobre la mesa. Estos son los tiempos de las grandes definiciones para el estado, son los momentos de diseño, a partir de lo hecho, lo no hecho y lo mal hecho, para elaborar propuestas y compromisos, sin la menor duda de los fines y los medios con los cuales los michoacanos comprometan su voluntad.

Es significativo que las organizaciones empresariales, comiencen a utilizar el concepto de desarrollo  regional, comprometiéndose con la realización de proyectos específicos en esa escala.  Todo ello muestra  la necesidad de que en Michoacán haya  políticas  públicas y programas destinados al desarrollo local y regional.  Los beneficiarios de las políticas para el desarrollo local y regional, tendrían que trascender el  ámbito de las personas físicas y morales, para ubicarse precisamente en las localidades y regiones del estado.

Sin duda, el desarrollo económico y social del estado, no podrá llevarse a cabo con éxito a menos que incluye politicas publicas de orden local y regional, considerando las diferencias, necesidades y problematicas en especifico de cada región, con trazos particulares.

Recuperar la confianza ciudadana

En los últimos tiempos, un concepto utilizado reiteradamente en el lenguaje de los gobernantes michoacanos, está referido a la confianza y a la necesidad de restablecer está condición, tanto en la relación de la sociedad con el gobierno y los gobernantes, como en la relación entre la gente misma, entre los ciudadanos.

Actualmente, es difícil afirmar que entre los michoacanos exista la confianza y más bien, se desconfían de todo y de todos.  La confianza ha llegado a convertirse  en un sinónimo de debilidad, vulnerabilidad y exposición a los riesgos del abuso, la arbitrariedad y la inseguridad  de las personas y sus pertenencias.

Existe desconfianza de todo. Se desconfía de los gobernantes, de los partidos políticos y de los políticos, de los dirigentes de organizaciones de trabajadores, del empresario, de los “curas” y de los maestros, del comerciante y hasta del vecino, de todo aquel o aquello respecto a lo cual no puedan hacerse predicciones certeras de sus acciones o comportamientos o por el simple hecho de no tener referencias, ya causa desconfianza.

En conjunto, la desconfianza permea todo el sistema social y su eliminación, posee  mayor complejidad de lo que podría  suponerse.  Lo mismo con las preocupaciones por el uso del teléfono y el trato con conocidos y desconocidos.  Existe, sin duda, una cultura de la desconfianza, que a través de las mentalidades está presente en cada momento de la vida diaria.

En una perspectiva sociológica, la confianza es una predicción cumplida respecto al comportamiento de los demás.  Es la realización de lo que se espera de los otros.  Es una anticipación de comportamiento frente a situaciones determinadas.  Es una hipótesis de conducta plenamente verificada. Es la confianza depositada en algo o alguien que permite transitar con mayor fluidez, certeza, ánimos y hasta alegria.

Por eso, en términos políticos, cuando hay confianza en el ejercicio del poder, en los gobernantes y en el conjunto del sistema político, todo avanza con mayor facilidad y aceptación social.  Si un gobernante se hace obedecer por medio de la fuerza, resulta completamente innecesario.  Cuando  las políticas públicas, los programas, acciones y visiones asumidas por el gobierno, se perciben en sus resultados favorables para la sociedad entonces hay confianza colectiva y legitimidad en las prácticas  de mando.

Hay en esto dos aspectos fundamentales a revisar: el primero  refiere a que los resultados de las conductas sean adicionadas a las expectativas que de ello se tienen y, segundo, que esos resultados realmente se produzcan y resuelvan problemas,  es una relación directa entre el propósito y la consecuencia.  Esto es, que haya congruencia.

En este sentido, la confianza está relacionada con la legitimidad y la congruencia.  No hay confianza sinlegitimidad como tampoco de congruencia.  Confianza y desconfianza corresponden a la existencia de problemas y la manera de cómo resolverlos, en el contexto de una realidad cambiante día a día.  Ello permite la afirmación de que la confianza  en sus causas y efectos, pueda transformarse en desconfianza, que a su vez,  puede sustituirse por la recuperación de la confianza.  

En este proceso, la fatalidad no existe.

La recuperación de la confianza representa un proceso que consumirá tiempo y conductas sistemáticas de congruencia  entre lo que se dice y lo que se hace, de correspondencia entre las formas y los contenidos. Es incuestionable que la construcción de una cultura de la confianza, es imprescindible  para la convivencia en un marco de respeto a las instituciones y a la buena ley,  sin miedos  y en la convicción de que es la única opción para construir una sociedad con mayor desarrollo economico, politico y social, aunado a un medio para conseguir la paz.

El reto se refiere a la recuperación de la confianza en los distintos ámbitos y niveles, en el trato con los demás, en el policía, la política, en el gobierno, en el trabajo,  en la familia, en la sociedad en sí misma, en Michoacán, en el país y en nosotros como seres humanos.

EL CAMBIO CLIMATICO NO ES UNA FICCIÓN.

EL CAMBIO CLIMATICO NO ES UNA FICCIÓN.

Marx Aguirre Ochoa.

La intensa generación de dióxido de carbono  y la progresiva acumulación de este compuesto en la atmósfera están perturbando los patrones climáticos.  Los hechos son evidentes y preocupantes.  En los polos se ha constatado el derretimiento de los glaciares, afectando patrones de comportamiento de las especies y las cadenas alimenticias. 

Olas de calor, tormentas, sequías, huracanes, inundaciones, derretimiento de glaciares, tolvaneras, ríos, lagos y lagunas  desapareciendo y secándose entre otros muchos más desastres. Por estos días el cambio climático y una surtida lista de fenómenos asociados no dejan indiferente a nadie.  El cambio climático no es una ficción,  es una realidad que se está gestando a cada momento debido al patrón de consumo energético que privilegia los combustibles fósiles, petróleo, carbón y gas, en vez de recurrir a otras alternativas de  energías renovables y sustentables.

El actual modelo de consumo energético, basado en la quema de combustibles fósiles, es insostenible por una razón básica: los yacimientos de esos combustibles se están agotando, ocasionado graves trastornos ambientales, de los cuales ya se comienzan a tener severas repercusiones en todo el planeta. 

El cambio climático aumentará e intensificará catástrofes como inundaciones, desertificación, deshielos y aumento del nivel de los océanos; muchos ecosistemas cambiarían radicalmente; la alteración de los patrones climáticos traerá una crisis en la producción de alimentos, y por ende un desencadenamiento de problemas sociales; se da yauna migración de millones de refugiados ambientales por los impactos económicos en numerosas regiones y sus consecuentes crisis económicas y sociales, el suministro de agua potable se verá afectadoconsiderablemente, las enfermedades se expandirán. Se estima que los mayores impactos recaerán sobre las naciones menos desarrolladas. Estos efectos ya estan teniendo repercusiones en la seguridad alimentaria mundial y en las miles de muertes a causa de tormentas y huracanes en el planeta.

De mantenerse la tendencia actual, a lo largo de este siglo podrían devenir cambios a una velocidad superior a la ocurrida en los últimos 10 mil años. Los impactos más fuertes se presentarían en las regiones polares y en los países menos desarrollados, como México, debido a su vulnerabilidad. Un objetivo a mediano plazo debería estar basado en políticas y metas comunes  y mecanismos de responsabilidad  publica, pero de la más amplia participación de la población, exigiendo responsabilidades diferenciadas de las grandes potencias contaminadoras y de los países del tercer mundo, que no pueden ni deben cubrir los mismos costos.

Al parecer todas las advertencias del cambio climático, de la degradación de la tierra, pasa desaperciba por la sociedad, solo parece un “boom mercadológico”, en el que realmente  no se  ha tomado conciencia a fondo, la pregunta inicia: ¿Qué medidas reales se están tomando para la adaptación ante el  cambio  climático?, ¿cual ha sido el granito de arena que la sociedad esta poniendo?,  ¿Cómo estamos creando conciencia en las nuevas generaciones?, ¿Nuestros hijos están valorando el porvenir que viene?, realmente la reflexión va en ese sentido.  Las campañas publicitarias, solo ponen al orden del día la información de la  degradación del planeta, sin embargo, poco se hace o  nada, ni la sociedad civil, ni los gobiernos.  

Las consecuencias de nuestras acciones presentes sobre los futuros cambios climáticos poseen largos tiempos de espera. Lo que hagamos ahora solamente tendrá un impacto limitado sobre el clima de los próximos 40 ó 50 años. Por otra parte, las medidas que se adopten en los próximos 10 ó 20 años influirán profundamente sobre el clima de la segunda mitad del siglo actual y del siguiente. 

Si bien es cierto que nadie puede predecir con total certeza las consecuencias del cambio climático.  Síque contamos con suficientes conocimientos para percatarnos de los riesgos. La puesta en práctica de firmes medidas para reducir las emisiones deberá entenderse como una inversión, un costo incurrido ahora y en las próximas décadas para evitar el riesgo de consecuencias muy graves en el futuro. Un granito de arena de todos, hará una mar de resultados positivos  para los que vienen.  La educación será primordial en la generación de verdaderas conciencias y cambios de hábitos de vida que hagan de una sociedad mundial más sustentable.

REFREXIONES SOBRE DEMOCRACIA Y CANDIDATOS

Marx Aguirre Ochoa

En las últimas semanas, el proceso para la selección de candidatos a la Presidencia de la República por parte de Morena,  ha ocupado la atención de los mexicanos, aun cuando los elementos básicos para el análisis  y la reflexión sobre el tema, más allá de los  esquemas coyunturales partidistas, sean  sumamente complejo, incluyendo por ejemplo, la teoría y la historia de los candidatos en general y en  particular para la situación mexicana.

En principio cabría preguntarse, ¿qué  es un candidato? En los términos más amplios, la respuesta podría depender de las funciones que se  espera cumpla satisfactoriamente el aspirante. Hay candidatos para todo, para cumplir funciones económicas, sindicales, educativas, en la ciencia y la tecnología, en diversidad  de asuntos sociales y destacadamente  en la política.

En la Antigua Grecia, el Candidato era el “Cándido”  vestido de blanco para simbolizar  su pureza social y política. Exhibido en la  plaza pública, cualquier ciudadano, enterado de algún defecto, error o debilidad, podía prenderle en su túnica el papel que contenía  la denuncia del porqué era un “impuro” que no merecía la condición de “candidato”.

Así era antes, en los orígenes olvidados. Hoy por el contrario, los defectos, las debilidades  humanas, las traiciones, procuran ocultarse, “que no se sepan”, porque el saber ocultar es una  “virtud” y el no saber ocultar un “defecto”. Los  tiempos cambian, aun cuando haya cambios que  representan un retroceso.

Por eso, merece un reconocimiento el hecho de que Morena, haya adoptado un procedimiento que transparenta las fortalezas y debilidades de quienes aspiran a la candidatura presidencial. Los ciudadanos deben saber quiénes   merecen competir para convertirse en lideres legales y sobre todo en lideres reales del pueblo de México.

La historia política del país, ha sido la historia del poder personal autoritario, como elemento de una cultura política impuesta que merece cambiar. El Gran Tepochca prehispánico, el  virrey colonial omnipotente y los grandes dictadores independientes desde Santa Ana hasta Porfirio Díaz, para terminar con el “Presidencialismo Revolucionario” del siglo XX, cuyas herencias ideológicas  y prácticas siguen sin enterrarse  definitivamente.

Hoy, el país parece estar ante una  nueva oportunidad para reconstruirse en la  democracia y en la justicia. Sin embargo, sacudirse de las viejas prácticas políticas no es una tarea sencilla, como tampoco de plazos cortos. La política y la democracia  son variables dependientes de las realidades  culturales e históricas de cada país. No hay en modelo mundial de democracia aplicable  y viable para todas partes. Existen adaptaciones en la aplicación del principio de las  mayorías por sobre las minorías, pero no hay recomendaciones universales para la selección  de los candidatos.

La democracia y sus reglas son distintas entre los pueblos originarios, que la democracia y la política de los sectores sociales acaudalados, disponiendo de los medios de comunicación, de la propaganda y la publicidad, de la utilización de las reglas del mercado, del costo, beneficio,  en la toma de decisiones para nos y para todos. En el pasado reciente socialista, había la democracia socialista frente a la democracia capitalista, inclusive, la democracia de los dictadores y la democracia liberales, con partidos y organizaciones ciudadanas diversas.

En México se tuvo la llamada “democracia dirigida”, que era de simulación y  forma de ejercer la dictadura. En esa “democracia dirigida” el presidente en turno elegía a su sucesor y ponía  en movimiento los instrumentos creados para el  objetivo de garantizar el triunfo, Partido, organizaciones de todo tipo de trabajadores y empresarios previéndose  mujeres, jóvenes, estudiantes, etc. etc., para aplicar la fuerza en caso  necesario, la tumba o la cárcel. Igual ocurría con diputados, senadores, gobernantes y cuanto puesto fuera de utilidad para mantener en los hechos ese inmenso poder personalizado.

Llegaron después las ideas de la democracia y dejar  decidir al pueblo, surgieron partidos políticos y organizaciones, nuevas inquietudes y creencias, hasta cancelar la posibilidad de dictaduras abiertas, en la forma y el contenido. Parecería que a los ciudadanos al fin les era  entregada la facultad para decidir su historia. Hace falta, no obstante, construir una nueva  calidad ciudadana para una nueva calidad  democrática, por medio de una nueva conciencia política ciudadana y una organización con las  características de cohesión, disciplina y determinación para construir un futuro humano y libre.

En efecto, formar conciencia no es  equivalente a la información política. Hace falta  entender las causas y efectos, del porqué tendría  que ser así, del sentido de la vida que se identifica  con la más amplia comprensión de cuanto existe y de  nosotros mismos.

Esto es, hacer la democracia  ciertamente una forma de vivir para los mexicanos. La democracia, la justicia, la libertad, con la conciencia de nosotros mismos, son tareas pendientes para quienes están en la lucha por la candidatura a la  Presidencia de la República.

El problema de la inversión y el empleo, Michoacán.

Para crear empleos, se necesita  esencialmente de inversión productiva, sea ésta realizada por el gobierno o por la iniciativa privada.  En el primer caso los montos de inversión que el gobierno ha realizado, si bien han logrado crear algunos empleos, y mantener con signos vitales constantes  la economía michoacana, no han podido servir para reducir significativamente las hondas carencias de la entidad.

La inversión pública del estado de Michoacán depende, como en todos los estados del país, de los montos de dinero público que el Gobierno Federal les permita ejercer.  Esto es  una decisión  esencialmente central, y que sigue como tal, criterios establecidos por el centro, considerándose poco los intereses locales.  Esto se puede traducir en que si el Gobierno Federal por razones de mala planeación financiera, trastornos financieros globales, presupuestos mal planeados  u otras actividades, como ya se ha venido observando, dedique menos  recursos  al desarrollo y a las inversiones estatales.

El país no ha logrado tasas de crecimiento significativas en casi ya 15 años, resultado a que la economía nacional sigue siendo sometida a sucesivos planes de “ajuste” que parecen interminables, lo que implica que los empleos creados cada año sean insuficientes para toda la población que se incorpora al mercado laboral.

El segundo impulsor del desarrollo, la iniciativa privada, ha mostrado un comportamiento marcadamente insuficiente para proveer de los empleos que el estado necesita, situación que no puede imputarse únicamente a una falta de iniciativa empresarial.  La pandemia de Covid, trajo consigo falta de condiciones  para invertir, aunado a la carencia de un adecuado ambiente de negocios que estimule la inversión, y el ánimo de los inversionistas, tanto locales como extranjeros.   El mejoramiento del ambiente de negocios es el objetivo general de la política de promoción de inversiones más importante que realiza el gobierno estatal.

Esto esencialmente consiste en establecer reglas claras y precisas para la inversión, por medio de hacer cumplir la ley y de establecer un gobierno  fuerte y sólido que marque directrices claras con rendición de cuentas, transparencia y buen manejo de los recursos públicos, presupuestos municipalistas generando desarrollo e fortalecimiento de las economias locales.

El gobierno estatal ha empezado por reconocer aquellas áreas de la economía michoacana en las cuales existan mayores ventajas competitivas para la inversión, con relación a otros estados del país  y el mundo,  procurarando  focalizar la inversión pública para el mejoramiento de las condiciones de infraestructura.

¿Qué puede ofrecer Michoacán que sea muy del Estado, que resulte lo suficientemente atractivo para los grandes inversores de modo que éstos inviertan y creen empleos?  Un ejemplo muy claro, es el Estado de Aguascalientes. 

El clima de inestabilidad política y social que ha vivido Michoacán ha influido en demás negativamente en la percepción que los inversionistas se han formado y tienen del Estado.  Resultará un reto complejo que en el corto plazo (dos a tres años),  sin embargo, la administración  estatal  esta influyendo radicalmente en la percepción  sobre Michoacán, el reto no es imposible, y los esfuerzos estan a la vista y recursos para cambiar esta imagen. 

La obra pública y el gasto de gobierno, aún con sus grandes limitaciones, serán prioridades para convertirse en el principal estimulo para el desarrollo estatal, en todo lo que ello implica de racionalidad en el manejo de las cuentas públicas y de su sustento financiero. Sin duda el apoyo federal ha sido relevante para sacar del bache financiero con el que se encontró al estado, el orden y la recomposición de los procesos administrativos burocráticos empiezan a generar un ambiente de confianza y rentabilidad para la inversión en Michoacán.

Para el desarrollo y bienestar, la potencia de la mujer.

Mujer, hay tantas cosas que decir, tantos temas a desarrollar y sin embargo, habría que repensar bien, cual es el verdadero papel que juegan las mujeres en la actualidad, ¿los cambios sociales pasados y presentes se han dado en circunstancias iguales?, ¿las condiciones de vida han facilitado la participación? ¿se vive mejor en los aspectos de salud, empleo, familia, etc.?.

Desarrollar el potencial de la mujer y su autonomía, son condiciones esenciales  para hacer realidad, una sociedad en la que haya igualdad entre hombres y mujeres, incluyendo las estructuras políticas en todo nivel.  Las mujeres representan por lo menos la mitad del electorado,  con el derecho legal al voto en casi todos los países del mundo, ofreciendo pruebas de su competencia en materia de toma de decisiones en la vida pública. Sin embargo, a pesar de los avances, las mujeres siguen teniendo una representación minoritaria en casi todos los niveles de organismos gubernamentales y legislativos.

Para el caso de las mujeres rurales a pesar de su importancia productiva, los beneficios, tampoco se han hecho presentes de manera efectiva y generalizada. En el campo, la mujer ha carecido de oportunidades para obtener tierras, créditos, capital y servicios de extensión y capacitación, aunque posee conocimientos reconocidos por su diario vivir, en la utilización sostenible de los suelos, aguas, manejo de plagas, etc. La función de la mujer  en el desarrollo rural de los  países de América Latina ha estado, no obstante presente en las políticas y  estrategias diseñadas por el Estado; no ha sido contemplada de  manera explícita, en los planes de gobierno, como factor fundamental  en el desarrollo. El enfoque de género en el desarrollo rural, debe construir relaciones de equidad y solidaridad entre hombres y mujeres, como condición indispensable del éxito.

La necesidad de proporcionar un acceso en condiciones de igualdad a la tierra es en la actualidad más urgente que nunca. La tierra constituye un medio crucial para la producción alimentaria y la generación de ingresos en el medio rural. Para alcanzar los objetivos mundiales de seguridad alimentaria, la población rural muestra disponer de tierras suficientes para producir más alimentos que nunca y  de mejor calidad,  mejorando al mismo tiempo sus condiciones de bienestar.

La participación igualitaria de la mujer en la vida política es fundamental para mejorar su posición en el seno de la sociedad. Esta es una condición  para asegurar que los intereses de la mujer sean tomados en cuenta por  los gobiernos y la sociedad, sino también para fortalecer la democracia y hacer  que funciones de forma eficaz para el bien de todos.

Los tradicionales hábitos de trabajo, los mecanismos y las prácticas de la mayoría de los partidos políticos, la estructuras parlamentarias, la cultura política y los sistemas electorales que relegan a la periferia del poder siguen siendo barreras que impiden la participación proporcional y efectiva de la mujer en la  vida política. Los estereotipos de mujeres y hombres reafirman la idea de que la toma de decisión política es del dominio de lo masculino.

Debe reconocerse los importantes avances en materia de equidad de género, sin embargo es necesario hacer mucho más de lo realizado adoptando acciones políticas y  prácticas que generen igualdad en el marco de estrategia que induzcan los cambios de larga duración,  revisando a fondo, las maneras de concebir y poner en vigor estrategias políticas que impliquen la adopción de medidas a favor de la equidad. En el proceso de  toma de decisiones conviene la presencia de hombres y mujeres, puesto que las cualidades propias de cada género son complementarias para elevar la calidad de cuanto se hace.

Es imprescindible desarrollar e implementar políticas y programas para integrar y capacitar a las mujeres y alentarlas a participar en actividades políticas. Estas prácticas tendrían por objeto medidas de naturaleza organizativa, educativa y logística, con la provisión de servicios de asistencia al niño y a la madre, así como la realización de reuniones políticas  en horas que sean compatibles con las responsabilidades de familia y el cumplimiento de la democracia paritaria en todos sus órganos de dirección, al tiempo que incorporen la perspectiva de género como instrumento para trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres.

Parece prioritario, no dejar a un lado el hecho de que cada sociedad, cada cultura, en particular la mexicana, debe tomar en consideración las formas de vida y valores que son propios a los diversos estratos de la sociedad para proporcionar las condiciones indispensables sobre los elementos para la formulación  de una política igualitaria que, efectivamente, facilite a la mujer el acceso a los medios de trabajo y a los salarios en condiciones semejantes a las del hombre.

La exclusión femenina, que es igual a más de la mitad de la población michoacana, representa un enorme desperdicio de energías y talento para la prosperidad y el bienestar de todos los michoacanos.   Juntos, en igualdad de oportunidades efectivas, mujeres y hombres de Michoacán pueden construir una mejor economía,  una mejor cultura y una mejor sociedad.

¿Cuáles madres festejamos?

En el mundo contemporáneo, han surgido  fenómenos y situaciones nuevas, cuya comprensión requiere de la utilización de nuevos conceptos existentes.  El  lenguaje utilizado para designar lo que hay y lo que se hace cambia  siguiendo las transformaciones de la propia realidad.

Todo indica que los cambios en la realidad, avanzan con mayor rapidez que los cambios en los significados conceptuales.  Es frecuente, que una misma palabra o concepto, por la fuerza de la costumbre, sea utilizada para designar realidades que ya no existen  o han cambiado tanto, en  el significado  como el contenido.

Es el caso, por ejemplo, de los conceptos de familia y madre.  En los días que transcurren, hablar de familia o madre exige inmediatamente señalar a qué tipo de familia se hace referencia o bien a qué tipo de madre.  Hay todavía familias distintas a la monogámica y la monogámica misma, adquiere diversas modalidades.  Inclusive es inevitable pensar hoy en día en los matrimonios homosexuales y las familias establecidas por ellas, donde el papel de la madre para los hijos adoptados deja de corresponder a la condición biológica de mujer.  Es claro, en consecuencia, que la realidad cambia, como deben cambiar los conceptos utilizados para designarla.

Tratándose de la madre, los cambios han sido notables a partir de que las condiciones del desarrollo y la lucha misma de las mujeres, han hecho posible la ampliación constante de su participación en el conjunto de las actividades de la sociedad, incluyendo las estructuras de la producción, el conocimiento, el arte, la cultura y la política.  Con todo ello, las funciones de las mujeres en su condición de esposa y madre, también han cambiado.

Por esto, en cada 10 de mayo, establecido como el “Día de la Madres”, conviene recapitular en la realidad perceptible de la mujer en su condición de madre.  En principio, la mujer es la reproductora de la especie, en tanto que sin ella deja de existir la continuidad de las generaciones.  Sin embargo, la reproducción de la especie se produce en condiciones y contextos que permiten el establecimiento  de tipologías de “madres”, con características y problemáticas diferentes, que distinguen unas de otras.

Podría señalarse a algunos tipos, como la indígena  o campesina, con función sobresaliente de la reproducción.  La madre “tradicional” dedicada por entero a las labores del hogar y al cuidado de los hijos, la madre que trabaja y que comparte responsabilidades con su pareja, la madre soltera por abandono o decisión propia, que contienen una amplia variedad de súbitos, según sean los criterios básicos de selección.

En una perspectiva como ésta, hubiera sido interesante que el pasado 10 de mayo, en lugar de conmemorar el Día de la Madres en general, por lo menos en el de Michoacán, hubiera sido festejado el “Día de la Madre Jefa de Familia”, en tanto constituyen un sector numerosa de la población, que requiere de afectos y cariños, pero también de apoyos para sobrevivir en una proporción diferente.

Según la información del Censo de Población y Vivienda 2020, a nivel nacional en 33 de cada 100 hogares, las mujeres son reconocidas como jefas de la vivienda, esto significa 11 millones 500 mil  hogares que son atendidos por mujeres.  En Michoacan son más de 411 mil jefas de familia, en comparación con el 2015 cuyo número de familias lideradas por una mujer ascendía a 332 mil 433, lo que significa un aumento de casi el 25 por ciento en 5 años.  De estas mujeres el 80 po ciento,  carecen de las condiciones mínimas para cumplir con sus funciones familiares, particularmente para proveer lo necesario para la subsistencia y la educación de los hijos.  En cambio, las que puedan hacerlo, realizan trabajos domésticos, prestan servicios de lavanderas, trabajan como obreras o cuidan las parcelas de los maridos migrantes y también, se ocupan de ejercicios profesionales en el mejor de los casos.

Sin duda  hace falta mucho por responderles a las mujeres jefas de familia,  conocer con objetividad la situación de las mujeres “mamás”, para comprender adecuadamente las circunstancias e identificar sus necesidades de apoyo, trabajo, esfuerzo, familia, solidaridad.  Muchos esfuerzos se estan logrando y comprometidos los gobiernos están, sin embargo la tarea es transversal para una vida en constante cambio y una cultura digna para las mujeres. Por lo pronto sigue siendo valida la pregunta: ¿A cuales madres festejamos?.

Campesinos y economía de mercado

Las categorías de campesino y productor comercial, fueron utilizadas para clasificar  a quienes trabajan la tierra, de acuerdo con  las posibilidades en la utilización de lo producido, que a su vez, permitía distinguir el atraso a la modernidad de las actividades del campo.

Campesino era sinónimo de atraso, pobreza  e ignorancia, puesto que solo producía para subsistir, contrariamente al productor comercial que era y es el que produce para vender, para ganar dinero  aprovechando las ventajas del mercado, convirtiendo  los productos obtenidos de su trabajo, simplemente  en otro tipo de mercancías, destinadas a la alimentación humana.

El proceso de cambio de la condición campesina, a la condición de empresario mercantil, ha sido relevante en la globalización del mercado, haciendo necesaria la comprensión del significado de  campesino y su evolución a la condición de empresario moderno.

En consecuencia, el concepto de campesino, está referido al productor de subsistencia, que la mayor proporción de su producción y donde la familia y la unidad productiva, están comprometidas simultáneamente  con la ocupación, alimentación y  seguridad de sus miembros. El campesino desarrolla, por tanto, una economía donde no están presentes las categorías  de renta, capital, salarios, costos, precios y utilidades. La economía campesina persigue como objetivo fundamental, la satisfacción de las necesidades de la familia para  garantizar su subsistencia, al margen del propósito para obtener ganancias monetarias.

La sociedad campesina existe en el campo, de donde deriva su nombre, en la práctica de una cultura  que incluye, entre otros los siguientes elementos: la  desconfianza en sus relaciones con los demás, entendiendo  que las cosas buenas existen en número limitado y que  si alguien adquiere más que otro, ello se debe a que  se las ha apropiado indebidamente; la subordinación  de las aspiraciones personales a las que la familia, evitan  los riesgos de la innovación; incapacidad para controlar  el futuro; preferencia por las satisfacciones inmediatas; ausencia de conciencia sobre la importancia del tiempo y de posibilidades para colocarse en la situación de los demás.

Habría que destacar finalmente, que el campesino es un productor de superficies equivalentes al minifundio, cualquiera que sea su denominación, “pegujal”, “parcela” o “ecuaro”, siempre insuficiente para ocupar plenamente al minifundista y su familia, así como para dotarlos de satisfacciones que permitan el bienestar  familiar. El campesino y su minifundio fueron históricamente condición necesaria para la existencia de la concentración de tierras bajo la forma de latifundio, porque permitía la sobrevivencia de los peones “encomendados” y “acasillados” durante la Colonia, el Periodo Independiente y en especial, durante la Dictadura de Porfirio Díaz.

Actualmente, ante el triunfo mundial del sistema  de mercado, el campesino sigue existiendo sustentado en el minifundio, parcelario ejidal, comunal y particular, coexistiendo con los grandes negocios agropecuarios, dedicados  a la producción de carne, frutas y verduras, para su comercialización en fresco o como productos industrializados.

En el pasado reciente y hasta el presente, el proceso de concentración de tierras fue consecuencia de lo que pudo  llamarse en la reforma agraria, como “pequeña propiedad inafectable”, así como de la incorporación del ejido a la  mecánica del mercado de tierras, junto a la terminación  del reparto y la desaparición del riesgo de las superficies  afectables para la constitución y ampliación de ejidos.

El auge de los negocios agropecuarios con participación extranjera relevante, aceleró el proceso de desaparición de las economías campesinas, al nivel de extinción de lo que pudo llamarse campo y campesinos. Una de las implicaciones esenciales  en el proceso de triunfo del mercado en el sector agrícola y pecuario de México y Michoacán, consiste en que las empresas como negocio que buscan las  mayoresutilidades,  demandan de fuerza de trabajo asalariada  bajo la forma  y contenido de jornaleros agrícolas. Terrible realidad para el campesino: de solicitante de tierras a  ejidatario y de ejidatario a proletario agrícola.

Sin duda alguna, el futuro del productor campesino, ejidal, comunal, particular, consiste en la continuidad de su conversión, acompañado de sus hijos, en jornaleros agrícolas que trabajan por un salario, que pagan los empresarios del azúcar, café, frutillas, aguacate, mango, etc., o bien la renta de sus parcelas a las grandes empresas trasnacionales de altos costos de producción. Esto deja sin otra oportunidad hacia el futuro que heredar a los hijos, quienes se desinteresan cada vez más en las actividades del campo en un escenario en la misma condición que los padres.

Hoy se viven circunstancias nuevas que exigen  soluciones nuevas. A partir de las modificaciones constitucionales de los años noventa del siglo pasado, los cambios en el sector rural han sido profundos incluyendo los cambios en la  estructura de la propiedad sobre la tierra, la sociedad  rural y su división en clases sociales  y sectores de  población de la desigualdad, con sus valores y expectativas que marcan tendencias hacia el porvenir.

La nueva sociedad existente, todavía no está suficientemente comprendida y atendida en sus grandes  cambios, que permiten influir en los resultados de cuanto ha ocurrido y se ha hecho en la historia de todos, donde los campesinos han desempeñado un papel relevante en todos los momentos. Hoy se tiene la oportunidad de que todo lo que viene, sea el resultado de un propósito deliberado para la prosperidad y la justicia. El esfuerzo coordinado, el cambio en los procesos productivos y las mentalidades rurales, en las nuevas condiciones que exigen los mercados, la sustentabilidad, la productividad, la salud humana, la sanidad e inocuidad, las mismas exigencias del cambio de vida de la humanidad, obligan a replantear nuevas tareas y retos, entendiendo la culturalidad y la sociedad campesina.

PARA EL DESARROLLO Y BIENESTAR, EL POTENCIA DE LA MUJER.

Por Marx Aguirre Ochoa.

Mujer, hay tantas cosas que decir, tantos temas a desarrollar y sin embargo, habría que repensar bien, cual es el verdadero papel que juegan las mujeres en la actualidad, ¿los cambios sociales pasados y presentes se han dado en circunstancias iguales?, ¿las condiciones de vida han facilitado la participación? ¿se vive mejor en los aspectos de salud, empleo, familia, etc.?.

Desarrollar el potencial de la mujer y su autonomía, son condiciones esenciales  para hacer realidad, una sociedad en la que haya igualdad entre hombres y mujeres, incluyendo las estructuras políticas en todo nivel.  Las mujeres representan por lo menos la mitad del electorado,  con el derecho legal al voto en casi todos los países del mundo, ofreciendo pruebas de su competencia en materia de toma de decisiones en la vida pública. Sin embargo, a pesar de los avances, las mujeres siguen teniendo una representación minotaria en casi todos los niveles de  organismos gubernamentales y legislativos.

Para el caso de las mujeres rurales a pesar de su importancia productiva, los beneficios, tampoco se han hecho presentes de manera efectiva y generalizada. En el campo, la mujer ha carecido de oportunidades para obtener tierras, créditos, capital y servicios de extensión y capacitación, aunque posee conocimientos reconocidos por su diario vivir, en la utilización sostenible de los suelos, aguas, manejo de plagas, etc. La función de la mujer  en el desarrollo rural de los  países de América Latina ha estado, no obstante presente en las políticas y  estrategias diseñadas por el Estado; no ha sido contemplada de  manera explícita, en los planes de gobierno, como factor fundamental  en el desarrollo. El enfoque de género en el desarrollo rural, debe construir  relaciones de equidad y solidaridad entre hombres y mujeres, como condición indispensable del éxito.

La necesidad de proporcionar un acceso en condiciones de igualdad a la tierra es en la actualidad más urgente que nunca. La tierra constituye un medio crucial para la producción alimentaria y la generación de ingresos en el medio rural. Para alcanzar los objetivos mundiales de seguridad alimentaria, la población rural muestra disponer de tierras suficientes para producir más alimentos que nunca y  de mejor calidad,  mejorando al mismo tiempo sus condiciones de bienestar.

La participación igualitaria de la mujer en la vida política  es fundamental para mejorar su posición en el seno de la sociedad. Esta es una condición  para asegurar que los intereses de la mujer sean tomados en cuenta por  los gobiernos y la sociedad, sino también para fortalecer la democracia y hacer  que funciones de forma eficaz para el bien de todos.

Los tradicionales hábitos de trabajo, los mecanismos y las prácticas de la mayoría  de los partidos políticos, la estructuras parlamentarias, la cultura política y los  sistemas electorales que relegan a la periferia del poder siguen siendo barreras que impiden la participación proporcional y efectiva de la mujer en la  vida política. Los estereotipos de mujeres y hombres reafirman la idea de que la toma de decisión política es del dominio de lo masculino.

Debe reconocerse los importantes avances en materia de equidad de género, sin embargo es necesario hacer mucho más de lo  realizado adoptando acciones políticas y  prácticas que generen igualdad en el marco de estrategia que induzcan los cambios de larga duración,  revisando a fondo, las maneras de concebir y poner en vigor estrategias políticas que impliquen la adopción de medidas a favor de la equidad. En el proceso de  toma de decisiones conviene la presencia de hombres y mujeres, puesto que las cualidades propias de cada género son complementarias para elevar la calidad de cuanto se hace.

Es imprescindible desarrollar e implementar políticas y programas para integrar y capacitar a las mujeres y alentarlas a participar en actividades políticas. Estas prácticas tendrían por objeto medidas de naturaleza organizativa, educativa y logística, con la provisión de servicios de asistencia al niño y a la madre, así como la realización de reuniones políticas  en horas que sean compatibles con las responsabilidades de familia y el cumplimiento de la democracia paritaria en todos sus órganos de dirección, al tiempo que incorporen la perspectiva de género como instrumento para trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres.

Parece prioritario, no dejar a un lado el hecho de que cada sociedad, cada cultura, en particular la mexicana, debe tomar en consideración las formas de vida y valores que son propios a los diversos estratos de la sociedad para proporcionar las condiciones indispensables sobre los elementos para la formulación  de una política igualitaria que, efectivamente, facilite a la mujer el acceso a los medios de trabajo y a los salarios en condiciones semejantes a las del hombre.

La exclusión femenina, que es igual a más de la mitad de la población  michoacana, representa un enorme desperdicio de energías y talento para la prosperidad y el bienestar de todos los michoacanos. Juntos, en igualdad de oportunidades efectivas, mujeres y hombres de Michoacán pueden construir una mejor economía, una mejor cultura y una mejor sociedad.