Desde el miedo no se construye absolutamente nada.
El miedo paraliza. Nos limita. Nos pone en alerta. Pero no nos permite avanzar. Y hoy, más que nunca, México y nuestro estado necesitan avanzar.
Lo que puede parecer un acto insignificante, como compartir una noticia que no nos consta, amplificar rumores o difundir versiones diseñadas estratégicamente para generar miedo, odio, resentimiento, puede tener consecuencias reales y profundas.
Puede frenar una inversión ya pactada.
Puede desanimar a un emprendedor.
Puede detener el flujo de capital hacia nuestro estado.
Puede provocar el cierre de comercios que ya han resistido demasiado.
Nuestra economía es sensible a la percepción. Y la percepción se construye todos los días.
Cuando el Estado mexicano actúa con firmeza para desarticular redes criminales, cuando vemos acciones contundentes contra estructuras de impunidad, no estamos ante una mala noticia. Estamos ante un paso necesario para recuperar el orden y fortalecer el Estado de derecho.
Desmantelar redes de inteligencia y operación criminal tiene efectos inmediatos. Sí. Pero esos efectos de corto plazo no pueden ni deben ser más importantes que la estrategia de largo plazo.
Fortalecer la seguridad es fortalecer la economía. Y fortalecer la economía es garantizar estabilidad para las familias, para los productores, para los empresarios y para quienes generan empleo todos los días.
No es un dilema sencillo el que enfrentamos.
Pero el momento que vive México en el mundo nos obliga a actuar con responsabilidad histórica.
Compartir y amplificar la desinformación no ayuda.
El miedo no atrae inversión.
La especulación no genera empleos.
La catástrofe permanente no construye desarrollo.
Ser parte de la solución implica asumir una responsabilidad colectiva.
Como ciudadanas y ciudadanos, empresarios, como productoras, como funcionarias y funcionarios públicos.
Pensar en México en términos colectivos y no sectoriales. No alegrarnos jamás por una desgracia solo para tener razón. No convertir la crítica en obstáculo cuando lo que necesitamos es construcción.
Vamos a seguir atendiendo las causas de la violencia. Pero sin voltear hacia otro lado.Con estrategia, firmeza, com visión colectiva de futuro.
Trabajar de manera coordinada, consciente y generosa será la gran diferencia entre el país que tenemos y el país que deseamos.
Y ese país no se construye desde el miedo.
Se construye desde la responsabilidad, la unidad y la determinación.





Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!