Laura Avalos / Indicio Michoacán
Morelia, Michoacán.- La Sesión Solemne que anualmente celebra el Congreso de Michoacán en Apatzingán, con motivo del 22 de octubre, se desarrolló en un ambiente tensión y controversia.
En esta ocasión, los reclamos y las muestras de inconformidad no provinieron de la ciudadanía, sino de los propios legisladores.
El malestar se desató desde el inicio, cuando se restringió el acceso a diversos invitados que contaban con códigos válidos.
Este incidente provocó que la diputada Sandra Olimpia Garibay (Morena), representante del distrito, encarara a los elementos de seguridad que custodiaban el patio del Palacio Municipal.
Una vez iniciados los trabajos legislativos, la congresista tomó la palabra para exigir justicia por el asesinato de Bernardo Bravo, el líder limonero de la región.
Su demanda fue secundada por un grupo de diputados que, en señal de protesta, optaron por retirarse del recinto.
Posteriormente, Guillermo Valencia Reyes, diputado y dirigente del PRI, fijó su postura y urgió a las autoridades a detener la extorsión que, según expuso, afecta a múltiples sectores productivos en la entidad, no solo a los limoneros.
Incluso el galardonado de la jornada, Orlando Aragón, se adhirió a la postura de protesta manifestada por la mayoría de los congresistas.
La Sesión Solemne se llevó a cabo bajo un riguroso operativo de seguridad, que incluyó la presencia de efectivos de la Guardia Civil, la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).





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