El regreso de las brujas, Akelarre

 El regreso de las brujas, Akelarre

Antes de entrar en el tema deseo agradecer la paciencia a esta escribana para volver a publicar la columna que nos ocupa.
Pasados los tiempos convulsos del fin de año, volvemos con toda la baraja violeta para poner en la mesa y en la mente los temas que son relevantes a nuestro tiempo.

Todo, absolutamente todo puede ser revisado, visto y confrontado desde la perspectiva feminista, cuando entendemos el feminismo como una filosofía, ésas “gafas violetas” son la interpretación. Es un enfoque filosófico para abordar el mundo.

La gente no sabe la historia y el trabajo que hay detrás del movimiento feminista para llegar a esta Mirada. Se requiere disentir del mundo hegemónico que reconoce y acepta legítimamente la desigualdad entre mujeres y hombres.

Todo eso es necesario como base del pensamiento para poder llegar a la sororidad como “politica”. Una política que sea subsidiaria de toda esa desigualdad sistémica que hay entre mujeres y hombres.

Hoy pasaremos esas gafas violeta al sistema de justicia penal. En días pasados estuve viendo una serie documental llamada “Duda razonable” en donde se retrata la historia de cuatro hombres acusados injustamente de secuestro, las pruebas aportadas en el documental indican que estos cuatro sujetos fueron inculpados para cubrir la falta de pericia, investigación y trabajo de la fiscalía en Tabasco. Con prácticas conocidas como la tortura, intimidación y abuso de autoridad, son encarcelados y hasta la fecha cumplen una sentencia por delitos que no cometieron.

Después de verla te sientes francamente vulnerable, temerosa, insegura de caminar siquiera por las calles ahora no sólo con el miedo de qué te violen o maten sino también de que te inculpen por algún delito y lleven a la cárcel por cuestiones políticas. El sistema judicial de nuestro país trabaja bajo premisas políticas (de poder) y capital, eso lo saben incluso custodios, policías, ministerios públicos, jueces, quienes muchas veces son presionados u ordenados para efectuar detenciones y sentencias injustas.

Al mirar todo el asunto con un enfoque de la filosofía feminista, misma que ya he comentado; confronta, cuestiona y prepara una alternativa ante los problemas y vicios del sistema hegemónico.

Me vinieron inmediatamente dos reflexiones a la mente; si en el capitalismo, la oprimida dentro de los oprimidos es la mujer, después de un obrero, la mujer del obrero es doblemente oprimida.

Dentro del sistema de justicia, también hay personas doblemente vulneradas y más propensas a sufrir y padecer abusos de autoridad, falta de empatía y re victimización. Efectivamente, las mujeres, pero además las personas en rezago económico y las personas con discapacidad y si, las personas indígenas.

Ahora imaginemos un escenario catastrófico, (que por cierto es muy común en nuestro país), una mujer, en pobreza y además indígena qué no habla español; se encontraría en condiciones absolutamente adversas para encontrar justicia y muy propensa al abuso y a una situación que le arruine la vida, ya de por sí compleja que le ha tocado transitar.

En nuestro país, la falta de intérpretes, de condiciones e inclusión en el sistema de justicia para las personas indígenas, hombres y mujeres, genera que existan detenciones y sentencias injustas todos los años y en todos los estados.

Aprovechando esta columna quiero reconocer y agradecer el esfuerzo de abogadas y abogados indígenas de la Universidad michoacana de San Nicolás de Hidalgo, especialmente una de ellas feminista luchadora por los derechos humanos; P’urhepecha María Guadalupe López rincón.
-Presidenta del colectivo ente jurídico para indígenas. Y a todas las personas que desde hace varios años han estado trabajando por los derechos de las personas indígenas en reclusión y que este lunes presentaron su manual jurídico en náhuatl.


Con el propósito de hacer valer los derechos humanos y lingüísticos en la procuración y administración de la justicia, las personas indígenas privadas de la libertad, académicos y activistas pùrhepecha-nicolaita, implementaron el primer taller de traductores e intérpretes para personas privadas de libertad único en el país, teniendo como primer producto el “Diccionario jurídico nahuatl”.

INDIGENAS EN RESISTENCIA Y LUCHA EN UN CENTRO PENITENCIARIO.

Mirar con esta nueva perspectiva significa, identificar, reflexionar, cuestionar y proponer nuevas formas para hacer frente al sistema tradicional que ya no cumple (y nunca lo ha hecho) con las expectativas de la humanidad consciente de la urgencia por la igualdad sustantiva.

Identificamos colectivamente intereses comunes por el feminismo.
Hay necesidades comunes, no necesariamente compartidas, donde no sabemos las mujeres de un lugar que hay otras que están viviendo en las mismas -necesidades -carencias y -daños.

I d e n t i f i c a r
•Necesidades
•Carencias (grado de privación de las mujeres en su mundo)
•Daños (producidos por la condición política de género)

Es uno de los principios de la praxis del feminismo, acciones construidas y proyectadas por mujeres feministas a lo largo de los años en diferentes sectores y países. Cada comunidad, cada cultura tiene la obligación de identificar estas necesidades carencias y daños en su propio contexto.

Sin soslayar en ningún momento y sentenciar que las prácticas del patriarcado como son el machismo y el sexismo, están personificadas también en mujeres, es decir, ser mujer no implica tener por naturaleza ni por instinto el enfoque feminista, esta filosofía se practica únicamente si se conoce, se estudia y se implementa.

Por eso la importancia de reconocer y acuerpar perfiles estudiosos y practicantes de la filosofía feminista para arribar a todos los espacios de toma de decisiones e incidir definitivamente en la construcción del nuevo sistema incluyente e igualitario que erradique y desmonte al patriarcado.

Porque mientras haya juezas, jueces, ministerios públicos, policías, legisladoras y legisladores practicando la misoginia en sus espacios de poder, existirá la violencia, la desigualdad y la carencia que continúe corroyéndonos como sociedad.

Omega Vázquez

Licenciada en Periodismo, activista social. Posgrado en periodismo político. Diplomada en equidad de género UAM. Presidenta y fundadora de Poder Mujer Michoacana. Asociación Civil y actualmente cursa la maestría en Gobierno y Políticas públicas en la Universidad Magno Americana, Campus Morelia.

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