Santa Cruz, California, Estados Unidos, 17 de noviembre de 2025.- Entre cables, pedales, pantallas y artistas especializados en música electrónica, una cantora mexicana elevó sus raíces hasta lo más alto. Ireri Almonte, originaria de Morelia y formada bajo la influencia de la música tradicional mexicana, se convirtió en la única mujer y la única mexicana headliner del Y2K25 International Live Looping Festival, el encuentro más importante del mundo dedicado a la experimentación musical con tecnología de looping en vivo.
Su participación en el concierto principal del domingo 9 de noviembre, en el histórico Actors Theatre de Santa Cruz, marcó un hecho inédito: una mujer latinoamericana llevó los sonidos de su herencia a un escenario dominado por la vanguardia tecnológica.
Entre la tradición y la experimentación
“La fuerza de la tradición también abre caminos”, reflexiona Ireri, aún emocionada por su presentación. “Aquí me di cuenta de que no era mi dominio de la tecnología lo que me trajo hasta este escenario, sino mi voz, mi herencia, mi raíz. Lo que me hace ser Ireri Almonte”.
En un entorno donde predominan complejos sistemas de pedales, computadoras y sintetizadores, Almonte llegó con una loop station básica, una leona —bajo del son jarocho—, un charango sudamericano y sus botas para zapatear. Con eso bastó para transformar el espacio: los ecos del zapateado, la cadencia de las décimas y los ritmos tradicionales mexicanos se mezclaron con las texturas electrónicas del live looping.
Esa conjunción entre lo ancestral y lo contemporáneo conquistó al público y a los organizadores. “Yo no vine a competir en tecnología; vine a mostrar lo que soy. Y me di cuenta de que eso también tiene una fuerza enorme”, afirma.
Un acto de resistencia y presencia latina
Fundado hace 24 años, el Y2K International Live Looping Festival reúne cada año en Santa Cruz a artistas de más de 100 países. En su edición 2025, Ireri compartió el escenario principal con tres liveloopers estadounidenses, cerrando un ciclo de conciertos en la región símbolo del desarrollo tecnológico global: Silicon Valley, cuna de Apple, la NASA y gran parte de la innovación digital del planeta.
“Estar aquí, en esta tierra donde todo gira en torno a la tecnología, con mi música tradicional, fue también un acto de resistencia. Un grito de presencia latina, de decir: aquí estamos, con nuestra raíz, con nuestras mujeres, con nuestras voces”, comparte.
Para Almonte, el escenario se convirtió en un territorio simbólico. “Fue muy fuerte sentir que los ritmos de mi tierra estaban sonando en un lugar donde tantas veces se nos niega la presencia. Fue como dejar un granito de arena, hacer visible nuestra herencia en esta tierra que también fue nuestra”.
La tradición como lenguaje universal
El trabajo de Ireri Almonte transita entre la música tradicional latinoamericana y la experimentación sonora contemporánea. Aunque no interpreta sones de manera directa, su obra está impregnada de ellos: en la métrica de las décimas, en los acentos del zapateado y en un canto profundamente arraigado en la oralidad popular.
“Traigo conmigo mi herencia, pero también hago una ruptura. Llevo esa tradición a otros terrenos, la hago dialogar con lo electrónico, con el live looping, con lo que soy hoy”, explica.
Una voz que se abre paso
Con esta presentación, Ireri Almonte reafirma el poder de lo propio en los escenarios internacionales. Su participación en Santa Cruz no solo es un logro individual, sino también una ventana de visibilidad para las mujeres y la música tradicional mexicana en los circuitos globales de experimentación sonora.
“Estar aquí me hizo reconocer la fuerza de lo que me habita —dice—. Mi tradición no es una limitación; es mi lenguaje. Y ese lenguaje es el que me abrió el camino.”





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