Skip to content

Las preguntas que México sigue sin responder

Cada generación cree enfrentar problemas inéditos. La inseguridad, la desconfianza en las instituciones, la polarización política o los desafíos del poder parecen asuntos exclusivos de nuestro tiempo. Sin embargo, basta mirar hacia la historia para descubrir algo sorprendente: hace más de dos mil años la humanidad ya intentaba responder exactamente las mismas preguntas que hoy siguen definiendo el futuro de México.

Cuando Tucídides narró la Guerra del Peloponeso, no escribió únicamente la historia de un conflicto entre Atenas y Esparta. Nos dejó una de las primeras grandes lecciones sobre el poder: las guerras no comienzan por accidente, sino por decisiones políticas, intereses estratégicos y el temor que provoca el crecimiento de otros. Desde entonces, la gran preocupación ha sido la misma: ¿cómo construir sociedades capaces de evitar que la fuerza sustituya a la razón?

Siglos después, Thomas Hobbes advirtió que, sin un Estado capaz de garantizar el orden, la convivencia terminaría dominada por la incertidumbre y la violencia. John Locke respondió que ese mismo Estado solo podía ser legítimo si protegía los derechos y libertades de las personas. Más tarde, Montesquieu dio un paso decisivo al sostener que el poder debía tener límites, porque ninguna sociedad puede llamarse libre cuando todo depende de una sola voluntad.

Podría parecer un recorrido por la historia del pensamiento político. En realidad, es una conversación sobre el México de hoy.

Porque las preguntas fundamentales siguen siendo las mismas. ¿Cómo garantizar la seguridad sin sacrificar las libertades? ¿Cómo fortalecer al Estado sin debilitar la democracia? ¿Cómo construir instituciones que inspiren confianza y no solo ejerzan autoridad?

La experiencia internacional demuestra que los países más prósperos no son necesariamente los que cuentan con mayores recursos naturales ni los que concentran más poder, sino aquellos que han logrado consolidar instituciones eficaces, transparentes y confiables. El Estado de derecho, la certeza jurídica y la fortaleza institucional son condiciones indispensables para atraer inversión, generar desarrollo económico y ofrecer oportunidades a la población. No es casualidad que organismos internacionales insistan en que la calidad de las instituciones es uno de los principales factores que explican el desarrollo de las naciones.

Esta reflexión también alcanza a Michoacán. Nuestro estado posee ventajas que muchos territorios desearían tener: una posición geográfica privilegiada, el Puerto de Lázaro Cárdenas como puerta estratégica hacia el Pacífico, una agroindustria líder y una enorme riqueza natural y humana. Sin embargo, la historia demuestra que el potencial, por sí solo, nunca garantiza el progreso.

Las grandes oportunidades llegan cuando existen instituciones capaces de ofrecer seguridad, certeza jurídica, infraestructura eficiente y confianza para invertir. Ahí radica la diferencia entre los territorios que aprovechan los cambios del mundo y aquellos que observan cómo las oportunidades pasan de largo.

Hoy solemos discutir sobre reformas, estrategias o coyunturas políticas. Son debates necesarios, pero muchas veces olvidamos que detrás de todos ellos existe una pregunta mucho más profunda: ¿qué tipo de Estado queremos construir para las próximas generaciones?

Quizá ese sea el mayor aprendizaje que nos deja la historia. Después de más de dos mil años seguimos buscando la mejor forma de organizar el poder para garantizar la paz, proteger la libertad y promover el desarrollo. Las respuestas fundamentales ya fueron planteadas por quienes dedicaron su vida a comprender la naturaleza del Estado. El desafío de nuestro tiempo no consiste en descubrir nuevas teorías, sino en tener la voluntad de convertir esas ideas en instituciones sólidas.

Porque la fortaleza de una nación no se mide por el tamaño de su territorio, por la riqueza de sus recursos o por la capacidad de ejercer el poder. Se mide, sobre todo, por la confianza que sus instituciones son capaces de generar en sus ciudadanos. Y esa sigue siendo una de las grandes tareas pendientes de México.

 

Facebook: Jorge Osnaya Gonzalez

TikTok: @jorge.osnaya

Instagram: @jorge.osnaya

 

Jorge Osnaya González

Jorge Osnaya González

Lic. en Derecho con estudios en Gerencia Pública y Política Social. Asesor Parlamentario en el Congreso de Michoacán y Miembro del Colegio de Abogados.

Comparte en tus redes

Noticias recientes