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NORMALIZACIÓN DEL DISCURSO DE ODIO PARA LA COMUNIDAD LGBTTIQ+

Desde que soy joven he observado que, para referirse a una persona homosexual, la gente está muy acostumbrada a insultar, es muy común que siempre usemos términos muy ofensivos; es algo que realmente se ha normalizado desde muchísimo tiempo atrás.

Sin embargo, dentro de toda esta normalización de insultos, he notado un patrón en el día a día con el cual vivo en conflicto y realmente me molesta a tal punto de cuestionar: ¿En serio tenemos que seguir culpando a la forma en que nos criaron, o realmente seguimos eligiendo usar ese tipo de lenguaje ofensivo?

Es demasiado común escuchar esto de hombres heterosexuales, lo que más molesta es que, a pesar de que ya avanzamos muchísimo en cuanto a identidad de género y orientación sexual (herramientas que como sociedad nos ayudan a comprender mejor este tipo de temas), de todos modos, tenemos que adaptarnos a escuchar que se refieren a nosotrxs de esa forma. Lo peor de todo es que se da un supuesto respeto que, en realidad, no existe. No se ha normalizado llamar a las personas como lo que son: lesbianas, gays, bisexuales, trans, personas no binarias, etc.

Entiendo que todavía hay mucha desinformación, pero he notado que incluso aunque lxs personxs que ya conocen la forma correcta de nombrar aún así deciden llamar al otr@ ofensivamente. Sin embargo, en el momento en que una persona diversa lxs empieza a cortejar o da indicios de interés romántico, ahí sí se ofenden. 

Como sociedad, aún no se acepta que, aunque sean hombres heterosexuales, existe la posibilidad que a un hombre le llamen la atención física, mental o emocionalmente, obviamente, nadie tiene un cartel pegado en la frente con su orientación sexual, pero el problema es que estos hombres se ofenden al punto de querer llegar a los golpes, diciendo: «Fulanit@ ya me tiró la onda, si se me acerca lo voy a tener que poner en su lugar o golpearlo”, justo son esos mismos hombres quienes piden respeto, pero cuando ellos están en la misma situación cortejando a mujeres y siendo rechazados, entonces ellas son de lo peor (por no usar palabras ofensivas)e insultan hasta más no poder. Entonces, mi pregunta es: ¿Qué es lo que cambia? ¿Qué les da el derecho de cruzar los límites de un «no» bien establecido y no sentir que está mal, pero sí ofenderse cuando unx persona diversa no respeta el límite que ellos impusieron?

¿Qué es lo diferente en este cambio de rol? Sé que este tema se ha analizado de muchas formas, pero sigue pasando de manera horriblemente común.

¿En serio tenemos que continuar agachando la cabeza y callar para evitar conflictos? Todxs somos seres humanos y merecemos respeto por lo que somxs, por lo que hemos vivido y por cómo queremos vivir. Si todos merecemos respeto, ¿qué hace que no podamos recibir el mismo respeto que nosotrxs damos?
El problema, sé que es y continua siendo, la forma en que nos crían, desde que somos niñxs se nos enseña a usar estas palabras que se sabe son insultos y adoptarlas como parte del lenguaje, claramente al no haber quien corrija, esto seguirá pasando en un ciclo que quien sabe cuánto dure, aun nos falta avanzar como sociedad, pero mientas eso pasa, quienes deben agacharse y aceptar somos nosotrxs, lxs afectadxsdirectamente.
Todos los días, al levantarme claro que me gustaría que el cambio ya estuviera hecho, y que a las personas se nos tratede manera equitativa, pero no, y sé que para ello aún falta demasiado, aún hay mucho camino que recorrer, también sé que much@s también se identifican con lo que pienso, porque no soy la única que ha vivido este tipo de situaciones,pero de lo que si estoy segura es que es enorme la cantidad de malos momentos que nos ahorraríamos si simplemente se cambiara un simple gesto o comentario.
La parte que más se me hace hipócrita es escuchar “Sin ofender, pero…” Pues no, si me ofendo y porque si tu opinión es una crítica directa a la forma de ser, vestir, hablar o incluso algo que tiene que ver con su cuerpo, claro que es un insulto.
Una anécdota personal, cuando yo era nueva en mi actual trabajo, tenía un puesto diferente, evidentemente me hice de compañerxs y al confiar en la persona equivocada, se divulgo por todo el lugar mi orientación sexual, el problema no fue que lo supieran, si no el escuchar los términos que usaban para referirse a mí, evidentemente pensando que yo no escuchaba, pero claro que lo hacía, y no estoy apenada por ello, pero me llena de rabia justo eso, evitar decir lo que molesta (que es con justa razón) para evitar conflicto, un conflicto que claramente nosotxs no buscamos y tampoco comenzamos, porque estamos acostumbradxs a juzgar la reacción y no analizar que acción fue la que la ocasiono.
Las palabras hieren, y aunque claro que deberíamos tener una buena salud emocional para que esto no nos afecte, claro que afecta y claro que cansa, cansa demasiado, personalmente solo puedo imaginar el cómo se debieron sentir las personas que abrieron el camino para que estemos donde estamos ahora… Las anécdotas que escucho son muy crueles y feas y solo puedo añorar como será en el futuro con las generaciones que lleguen después de nosotrxs, que tan difícil o fácil será para ellos moverse en un mundo tan lleno de prejuicios.

 

PRIDE MICHOACÁN. Susana Villa Ayala. Comisionada.Auxiliar de contador, Pasante de enfermería.

Pride Michoacán

Pride Michoacán

Organización de defensa y promoción de derechos humanos para la diversidad sexual. Integrante de la Alianza Nacional de Marchas LGBT+ México. Comité Organizador de la Marcha del Orgullo LGBTTTIAQ+ en Morelia.

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