Hombres identificando y trabajando sus violencias, una apuesta necesaria para la prevención

Como lo hemos platicado, la violencia contra las niñas y mujeres tiene su origen en una cultura históricamente machista, patriarcal y sexista, que justifica el maltrato, el acoso y el abuso sexual hacia ellas, de ahí la imperiosa necesidad de la construcción de nuevos modelos de masculinidades que ayudarán a luchar contra esta arraigada realidad de violencia que vivimos en todo el mundo.

“La masculinidad es entonces un conjunto de atributos, valores, funciones y conductas que se suponen esenciales al varón en una cultura determinada. Para el caso de América Latina existe un modelo dominante de masculinidad, visto como un modelo que cada cultura construye y en el cual se presenta al varón como esencialmente ‘superior’ por lo cual puede discriminar y subordinar a la mujer y a otros hombres que no se adaptan a dicho modelo”, realidad que observamos a diario en nuestro país y que representa una masculinidad que fomenta la cultura machista, que a su vez fomenta la violencia contra niñas y mujeres y la normalización de la misma.

La prevención de dicha violencia pasa por dos vertientes claras: la primera que las mujeres sepan sus derechos identifique las diferentes tipos y modalidades de violencias, las formas en las que se desarrollan, el grado de riesgo de cada violencia y la forma y lugar en donde denunciarlas; y la segunda, trabajar en la construcción de nuevos modelos de masculinidades, todo lo anterior con el fin de ir permeando en la sociedad en aras de la prevención.

La primera vertiente, es ampliamente trabajada desde muchos espacios, la segunda sigue siendo complicada, la generación de nuevas identidades masculinas que sean saludables y no violentas, basadas en el respeto, aunque con muchos avances, sigue siendo un tabú y una pared difícil de escalar. Sin embargo, estas nuevas identidades nos ayudan a producir actitudes más equitativas sobre las relaciones entre hombres y mujeres sin la violencia de por medio, lo que por resultado se convierte en un cambio crucial para reducir la violencia, y su normalización.

Sin embargo, la realidad de violencia contra las mujeres nos obliga a revisar ambas vertientes y entender por qué es necesario trabajar en la construcción de nuevos modelos de masculinidades:

A nivel mundial la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la violencia contra la mujer – especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres, señalando que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. Y que en la mayoría de estos casos son violencia infligida por la pareja. Realidad que se torna más preocupante cuando leemos que casi un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida, así como que un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina.

En México, la encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 20163, señala que de las mujeres de 15 años y más el 66.1% han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación a lo largo de su vida en al menos un ámbito y ejercida por cualquier agresor, el 49.0% violencia emocional, 41.3% violencia física.

Otro dato revelador es el que nos señala que en los últimos 12 meses 10.3% de las mujeres de 15 años y más, fue víctima de algún acto violento por parte de algún integrante de su familia sin considerar al esposo o pareja y que los agresores más señalados son los hermanos, el padre y la madre. Los principales agresores sexuales son los tíos y los primos.

Mientras que en relación con la violencia ejercida por la pareja el 43.9% de mujeres de 15 años y más han experimentado violencia por parte de su actual o última pareja, esposo o novio a lo largo de la relación, por tipo de violencia según periodo de referencia, el 23.2% es de tipo emocional y el 17.9% física.

Dato importante y alarmante es el que nos señala que el 78.6%, no solicitó apoyo y no presentó una denuncia, mientras que sólo solicitó apoyo el 8.8%, el 5.6% sólo denunció y el 5.6% solicito apoyo y denunció. Y entre las principales razones por las que no solicitaron apoyo o no denunciaron las agresiones físicas y/o sexuales de su actual o última pareja o esposo o novio se encuentran que el 28.8%, piensa que se trató de algo sin importancia que no le afectó, el 19.8% por miedo a las consecuencias, el 17.3% por vergüenza, el 14.8 % porque no sabía dónde denunciar, el 11.4% por sus hijos, el 10.3% por qué no quiere que su familia se entere, el 6.5% porque no confía en las autoridades y el 5.6% no sabía que existían leyes para sancionar la violencia.

Por su parte datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública nos señala que de las 10,945,043 llamadas realizadas al 911 entre enero a agosto del 2020, el 4.33% corresponde a violencia familiar, el 1.47% violencia de pareja.

Ahora bien, el Estudio Mundial sobre el Homicidio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito UNODC4, señalo que dos tercios de las víctimas de homicidio cometido por compañeros íntimos o por familiares son mujeres, y señala que “Si bien a nivel mundial 79% de las víctimas de homicidio son hombres, en el contexto familiar y de relaciones de pareja las mujeres están en un riesgo considerablemente mayor que los hombres. Aunado a lo anterior, cerca de 95% de los homicidas a nivel global son hombres, un porcentaje más o menos constante de país a país y entre regiones, independientemente de la tipología de homicidio o el arma empleada”. Este estudio también señala que “casi la mitad (47%) de todas las víctimas femeninas en 2012 fueron asesinadas por sus compañeros íntimos o familiares, en comparación con menos de 6% de las víctimas masculinas.

Por todos estos datos, es necesario realizar en todas las áreas y con todas las personas un trabajo profundo de deconstrucción de estereotipos de género que fomentan la misoginia y la violencia contra las niñas y mujeres, así como también y de manera prioritaria una reflexión profunda del papel de los hombres en la prevención de la violencia contra niñas y mujeres, el Instituto de la Paz de los Estados Unidos 5 señala que, los programas e intervenciones prometedores que se centran en brindar apoyo psicosocial y desarrollar conductas no violentas e identidades masculinas más saludables, están brindando lecciones sobre cómo abordar los desafíos y obstáculos para involucrar a los hombres en una paz sostenible y prevenir conflictos y violencia.

“El proceso de desechar las creencias machistas que sostienen el ejercicio de la violencia contra las mujeres y el darle un significado más autónomo, menos competitivo y demostrativo al hecho de ser hombre y, al final, más gratificante, es largo, porque lo que hemos aprendido en muchos años y se ha enraizado profundamente en nosotros, no es posible cambiarlo de la noche a la mañana. Sin embargo, es posible empezar este proceso deteniendo la violencia en la casa”.

Atendiendo a todas estas realidades, surge el interés por que, desde el Estado de Michoacán, a través de las plataformas digitales del Gobierno del Estado y de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres (SEIMUJER), se refuerce la prevención de la violencia contra las niñas y mujeres a partir de la generación de espacios donde puedan analizarse las violencias e incidir en la transformación de estereotipos masculinos marcados, que originan la violencia contra ellas, por lo que el pasado 2 de octubre del 2020 dio inicio la Escuela de Hombres para Prevenir y Atender la Violencia contra las Mujeres, con un total de 987 participantes inscritos en lo que será la primera generación de hombres que tienen interés de hacer un cambio en las percepciones y los significados de aquello que se valora como masculinidad y su relación en la prevención de la violencia contra las mujeres. Sin lugar a duda el reto es grande y complejo, pero el resultado será esperanzador.

 

 

 

Los retos para los comicios 2021 por Viridiana López

Por Viridiana López Ávila

De cara al proceso electoral 2021, la paridad de los comicios es un reto por alcanzar, como también lo es prevenir la violencia política por razones de género. Al interior de los partidos políticos y en las encuestas que se hacen públicas seguimos observando perfiles masculinos prioritariamente, pese a la existencia un ejército de mujeres que, desde la función pública y desde la vida política se están preparando para hacer frente a los comicios electorales del siguiente año.

Incluso me atrevo a señalar que los equipos políticos cuentan en su mayoría con mujeres, quienes son las que se despliegan por las calles, las colonias y comunidades buscando afinidades partidistas que les permitan competir y ganar las elecciones del siguiente año.

Las mujeres inmersas en la política, ya sea como líderes de colonia, sociales, afiliadas o representantes populares o en el ejercicio de un cargo público, no siempre tienen conocimiento pleno de sus derechos políticos, por el contrario, trabajan bajo la inercia de una tradición clientelar arraigada en el país, lo que incluye a TODOS los partidos, incluso a aquel que se ostenta como el salvador y transformador.

Alcanzar la paridad en los comicios que se avecinan puede verse complicada para las mujeres que aspiran a un cargo de elección popular, puesto que, los líderes de los partidos políticos tienen en la mira principalmente a aspirantes masculinos, y en muchos casos aún persiste la idea de la nulidad de perfiles femeninos para contender u ocupar cargos de elección popular.

Por otro lado, los casos de violencia política están latentes y, aunque existe un observatorio de participación política de la mujer en Michoacán, aún al interior de los partidos políticos no se ha logrado sensibilizar sobre el tema, pese a que la última reforma al código electoral la tipifica. De ahí que el reto de este proceso electoral sea lograr la paridad y comicios electorales libres de violencia.

¡Que tiemble el Estado! Por Julio César Calderón

El pasado viernes 25 de septiembre la Físcalía General del Estado de Michoacán informó el hallazgo del cuerpo de la joven maestra Jessica González quien estaba desaparecida. La noticia cimbró a la ciudad capital desatando protestas por parte de colectivos feministas y sociedad en general al grito de: ¡Justicia para Jessica!.

La avenida principal de Morelia se pintó de hartazgo, dolor e indignación. El color del agua de las fuentes se tornó color rojo, las paredes de cantera rosa reflejaron el sentir de las mujeres y la puerta de Palacio de Gobierno se prendió símbolo del enojo social.

¿Qué está pasando en México con los feminicidios?

El número de feminicidios en México sigue aumentando. Según las cifras oficiales en 2019, se reportaron 2.825 asesinatos a mujeres en todo el país. De estos 1.006 casos fueron tipificados como feminicidios por las autoridades, según información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de enero de 2020.

La cifra aumentó notablemente respecto a 2018, cuando se reportaron 912 feminicidios, según el fiscal general de México, Alejandro Gertz, los feminicidios han aumentado un 137% en los últimos cinco años.

Por si lo anterior no fuera poco, la impunidad crece al mismo ritmo. En el país hay alrededor de un 99% de impunidad en casos de violencia contra ellas, aun cuando México es uno de los países que cuenta con las penas más severas en contra de este tipo de delito.

Según un reporte de la ONG México Evalúa, los delitos sexuales contra las mujeres mayores de 18 llegan muy rara vez a la justicia y entre julio y diciembre de 2019, el 99,7% de los casos de violencia sexual contra mujeres mayores de edad no fueron denunciados.

De ese tamaño es la impunidad y la falta de acceso a la justicia en nuestro país, a las mujeres las están matando, las cifras aumentan cada vez más y nadie hace nada.

A pesar de lo anterior gran parte de la sociedad deslegitima a los colectivos feministas pues se cree que su manera de protestar no es la adecuada, pero entonces ¿que deben hacer?, las mujeres en nuestro país viven con el miedo de salir de casa y no regresar, viven con el miedo del acoso diario que sufren en las calles, con el miedo de ser violadas, con el miedo de ser mujeres en un país misógino y machista. ¿Hasta cuando se les atenderá?, ¿cuántas muertes más tienen que ocurrir para que las fiscalías tomen otro tipo de medidas?…

La responsabilidad no recae únicamente en el gobierno, es de vital importancia los valores que se aprenden en el hogar. Por lo anterior, se debe trabajar en conjunto sociedad y gobierno con el objetivo principal de disminuir el índice de feminicidio que está por los cielos. Los tres niveles de gobierno deben de coordinarse y enfocar la misma política de seguridad que vaya de la mano con los procedimientos judiciales, para que con una reingeniería de procesos se pueda dar acceso a la justicia a todo aquel que lo solicite.

México ya no aguanta más feminicidios, y las mujeres ya salieron a las calles con la consigna de no tolerar ni una desaparecida más. ¡Que tiemble el Estado!, que el movimiento feminista está más fuerte que nunca.

¡Que tiemble el Estado! Por Julio César Calderón

El pasado viernes 25 de septiembre la Físcalía General del Estado de Michoacán informó el hallazgo del cuerpo de la joven maestra Jessica González quien estaba desaparecida. La noticia cimbró a la ciudad capital desatando protestas por parte de colectivos feministas y sociedad en general al grito de: ¡Justicia para Jessica!.

La avenida principal de Morelia se pintó de hartazgo, dolor e indignación. El color del agua de las fuentes se tornó color rojo, las paredes de cantera rosa reflejaron el sentir de las mujeres y la puerta de Palacio de Gobierno se prendió símbolo del enojo social.

¿Qué está pasando en México con los feminicidios?

El número de feminicidios en México sigue aumentando. Según las cifras oficiales en 2019, se reportaron 2.825 asesinatos a mujeres en todo el país. De estos 1.006 casos fueron tipificados como feminicidios por las autoridades, según información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de enero de 2020.

La cifra aumentó notablemente respecto a 2018, cuando se reportaron 912 feminicidios, según el fiscal general de México, Alejandro Gertz, los feminicidios han aumentado un 137% en los últimos cinco años.

Por si lo anterior no fuera poco, la impunidad crece al mismo ritmo. En el país hay alrededor de un 99% de impunidad en casos de violencia contra ellas, aun cuando México es uno de los países que cuenta con las penas más severas en contra de este tipo de delito.

Según un reporte de la ONG México Evalúa, los delitos sexuales contra las mujeres mayores de 18 llegan muy rara vez a la justicia y entre julio y diciembre de 2019, el 99,7% de los casos de violencia sexual contra mujeres mayores de edad no fueron denunciados.

De ese tamaño es la impunidad y la falta de acceso a la justicia en nuestro país, a las mujeres las están matando, las cifras aumentan cada vez más y nadie hace nada.

A pesar de lo anterior gran parte de la sociedad deslegitima a los colectivos feministas pues se cree que su manera de protestar no es la adecuada, pero entonces ¿que deben hacer?, las mujeres en nuestro país viven con el miedo de salir de casa y no regresar, viven con el miedo del acoso diario que sufren en las calles, con el miedo de ser violadas, con el miedo de ser mujeres en un país misógino y machista. ¿Hasta cuando se les atenderá?, ¿cuántas muertes más tienen que ocurrir para que las fiscalías tomen otro tipo de medidas?…

La responsabilidad no recae únicamente en el gobierno, es de vital importancia los valores que se aprenden en el hogar. Por lo anterior, se debe trabajar en conjunto sociedad y gobierno con el objetivo principal de disminuir el índice de feminicidio que está por los cielos. Los tres niveles de gobierno deben de coordinarse y enfocar la misma política de seguridad que vaya de la mano con los procedimientos judiciales, para que con una reingeniería de procesos se pueda dar acceso a la justicia a todo aquel que lo solicite.

México ya no aguanta más feminicidios, y las mujeres ya salieron a las calles con la consigna de no tolerar ni una desaparecida más. ¡Que tiemble el Estado!, que el movimiento feminista está más fuerte que nunca.

«Tomemos partido» por Nuria Gabriela Hernández Abarca

“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido, el silencio estimula al verdugo”.

Esta es la frase que tomo vida el 26 de septiembre del 2020 en Morelia, miles de niñas y mujeres, tomaron las calles para tomar partido; partido por el derecho a vivir libres de violencia, el derecho a transitar las calles sin miedo, el derecho a ser escuchadas, pero sobre todo dejar a un lado el silencio que le da fuerza a los verdugos. El asesinato de Jessica González Villaseñor, se suma a la cruel realidad que mancha de rojo a este país.

Las consignas fueron claras, “nos queremos vivas”, “se acostumbraron a decir llora como niña, y cuando las niñas gritaron ya no les gusto”, “no tengo miedo, tengo rabia”, “si no aparezco no prendan velas, prendan barricadas”, “nos quisieron quemar y nos volvimos fuego”, “nací para ser libre, no asesinada”, “qué mujer importante en tu vida tiene que desaparecer para que dejes llamarnos, locas y feminazis”, “nunca tendrán la comodidad de nuestro silencio otra vez”; entre otras frases que pintadas de rojo, verde y morado, plasmaban la rabia, impotencia y frustración que se siente perder a una de ellas, a una de todas.

La violencia que vivimos en el país, es el reflejo de años de silencio y normalización de violaciones a los derechos humanos de las mujeres, de sociedades apáticas y cómplices en este silencio, de autoridades ajenas y ciegas a esta realidad, inmersas en burocracia y poca empatía.

Escuchar, leer, vivir y sentir la violencia que vivimos todos los días las mujeres en todo el País, es la realidad que lejos de alejarse e irse transformando, pareciera que retoma fuerza y que se encona cada día más en la sociedad.

La realidad es que muchas son las aristas que confluyen en el complejo, pero ya bien definido, entramado que da vida a la violencia contra las mujeres.

-Es socialmente aceptada, cuando escuchamos frases como: “ella se lo busco por salir de noche”, o cuando decimos “se ganó ese golpe por no ser una buena mujer” y no atender a su marido.

-Es culturalmente tolerada, cuando seguimos viendo como todos los días, se siguen promoviendo los matrimonios infantiles, los concursos de belleza que repiten estereotipos, cuando escuchamos canciones que cosifican e hipersexualizan a las niñas.

-Es familiarmente aceptada, cuando sabes que tu hijo es violento y no haces nada, o cuando sabes que tu hermana o cualquier mujer de tu familia la vive y prefieres decir en silencio o a gritos, “los trapos sucios se lavan en casa” o “es la cruz que te toco cargar”. Realidades que fomentan que la violencia familiar de enero a agosto del 2020 reporte una cifra nacional de 143, 784 casos, 2 datos que se refuerzan cuando leemos que el 8.1% de las mujeres mexicanas experimentó violencia emocional en el ámbito familiar en el último año.

-Es socialmente normalizada cuando escuchas a las mujeres decir “yo me lo busque”, o “ya cambiara porque me quiere”, o decir a los hombres, “es para que se eduque”, o “es por su bien” u otras formas de violencia física que, a decir de la ENDIREH, el 34% de las mujeres en México hemos experimentado.

-Es imperceptible, invisible en algunos casos, cuando no te das cuenta de que la frase “si me dejas me mato”, o “te celo porque te quiero”, son mecanismos de control y violencia psicológica que, a decir de la ENDIREH, el 49 % de las mujeres en México hemos vivido.

-Es un problema de educación, cuando repetimos estereotipos de subordinación en el hogar, cuando ponemos a lavar los platos a las niñas o a hacer los quehaceres del hogar y además servirles y atender a los hombres que habitan su casa.

-Es un problema de resistencia social y machismo cuando vemos como la sociedad se sigue burlando o juzgando de las mujeres por su apariencia física, por el ejercicio de su sexualidad, por el querer decidir sobre sus cuerpas o por la forma en la que se visten entre otras cosas. O cuando decimos o pensamos cosas como “se ha de haber ido con el novio por eso desapareció”, o “ha de andar en un hotel” o eso se gana por “buscona”, entre una larga lista de descalificativos que nacen desde el prejuicio y del patriarcado introyectado en esta sociedad.

-Es construida desde la infancia, cuando sabemos que somos el primer país del mundo productor de pornografía infantil, aportando casi el 60% de la pornografía en el mundo y que además en el 80 % de los casos el abuso sexual infantil es cometido por un integrante de la familia. Y que cuando se conoce esta realidad en los hogares, guardamos silencio y protegemos violadores por el hecho de que nadie se entere pues son cosas de “la familia”.

Todas estas realidades que escuchamos, que sabemos o que vivimos, son solo algunas manifestaciones claras de que la violencia contra las niñas y mujeres es una realidad que tiene que atenderse desde muchas aristas, es un obligado binomio que debe de caminar de la mano como fórmula poderosa para poder frenar esta realidad: el cumplimiento de las obligaciones de la autoridad y el apoyo y la trasformación cultural y erradicación de estereotipos desde la sociedad. Las aristas que desde cada lugar debemos atender son claras:

-La prevención que irremediablemente debe ser desarrollada con la sociedad teniendo claro que es necesario romper con toda esa normalización que hace que no veamos la forma en la que nos relacionamos y la forma en la que la fomentamos desde el hogar, la escuela y la comunidad.

-La atención que requiere de instituciones capacitadas en la identificación de los derechos humanos de las mujeres, que cuenten también con mecanismos que garanticen la sanción en caso de violencia institucional y que además tengan claro que la atención a las mujeres tienen que ser basada en los principios de respeto, verdad, justicia, legalidad y correcta aplicación de las leyes desde una perspectiva de género.

-La sanción, que obliga a juzgar con perspectiva de género y a hacer una revisión de la historia de vida de cada mujer para entender cuál es su realidad y contexto.

-La legislación sensible al género, que necesariamente debe de revisar la realidad de cada territorio, no desde el escritorio, sí desde el contexto social, económico, comunitario y sobre todo desde las necesidades de las diferentes formas de ser mujer. -Presupuestos etiquetados con perspectiva de género, que tengan claro las necesidades de las mujeres en espacios y territorios determinados.

Todo esto confluyendo en el entendimiento que la empatía debe de cruzar por todas estas acciones, tomar partido significa, reconocer la realidad, hacerse cargo de ella, reconocer las violencias, pero también nuestras violencias, para saber dónde estamos parados como sociedad, para saber qué papel jugamos en toda esta realidad, ¿de verdad somos empáticos como sociedad y autoridad?, ¿de verdad nos ponemos los lentes morados de la perspectiva de género?

El silencio nunca más será la opción, porque muchos años marco el destino de muchas mujeres y hoy ellas, no lo permitirán más, por Jessica y todas las demás

“Oposición sin pies ni cabeza” por Julio César Calderón Pérez

La oposición es un ingrediente necesario que toda democracia debería tener para el buen funcionamiento del gobierno, ésta lo impulsa ante sus negligencias, lo contiene ante sus excesos y lo guía ante sus extravíos. Es el mejor motor, el mejor freno y la mejor contraloría del gobernante. Le informa de lo que él no advierte o de lo que no previene. Es el vigía que le avisa si viene la tormenta, el iceberg o el enemigo.

El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador y MORENA fue tan aplastante que dejó aniquilada a la oposición, misma que jamás había lucido tan débil. El PRI, PAN y PRD obtuvieron los resultados más bajos en la historia, lo cual trajo consigo una reestructuración interna dentro de ellos, quitando y poniendo actores políticos, brincando de un partido a otro e incluso fomentando la creación de nuevas organizaciones.

El Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) pinto de guinda prácticamente todo el país, con excepción de Guanajuato que sigue siendo el bastión panista. Obtuvo la mayoría parlamentaria tanto a nivel federal como en gran parte de los estados, un escenario aparentemente cómodo para el Presidente, pero que puede convertirse en una bendición envenenada.

Los pesos y contrapesos en un país son necesarios para poder llevar acabo administraciones exitosas, la relación con los opositores debe ser diplomática, buscando siempre el diálogo y el consenso. Sin embargo, hoy vemos una oposición que no propone, que pareciera que su objetivo primordial es tumbar al gobierno lopezobradorista pues las acciones que toman son de no creerse. Organizan “marchas” en coches y al sonar de sus claxons piden la renuncia de “López” (como lo llaman de forma despectiva), distribuyen por redes sociales fake news desprestigiando al gobierno, piden ayuda a la OEA acusando de dictador al mandatario federal, lucran con la pandemia provocada por el coronavirus, emiten comunicados firmados por “intelectuales y científicos” acusando al Ejecutivo de censura. Y ahora, como si fuera el mundo al revés, al estilo López Obrador, el grupo denominado FRENAAA (Frente Nacional Anti AMLO) mantiene un plantón en la Av. Juárez de la CDMX, buscan llegar al zócalo pero en redes ha trascendido que no es más que un campamento fantasma, lo cual ha provocado una polarización que cada vez sube más de tono, pues todos los días hay conflictos con los defensores de la 4T.

La falta de liderazgos en los partidos opositores le ha beneficiado demasiado al gobierno en turno. Los índices de aprobación del Presidente están y se han mantenido por arriba del 60%, tal vez porque ningún discurso opositor a logrado posicionarse y hacer eco en la sociedad mexicana. Y es que hay que decirlo, que credibilidad pueden tener personajes como Marko Cortés, Vicente Fox, Gabriel Quadri, Claudio X. González, Enrique Alfaro, Silvano Aureoles e incluso Felipe Calderón, actores políticos que quieren tomar la bandera de líderes pero que en los hechos han demostrado su poca capacidad para poder cambiar el rumbo de nuestro país.

¿Morena mantendrá su hegemonía? Todo depende del éxito que tengan las políticas impulsadas en el proyecto de la llamada “Cuarta Transformación”, dado que si la fórmula propuesta por el Presidente comienza a dar frutos antes de los comicios del 2021 mantendrá su poder e incluso aumentará, de lo contrario, perderá el apoyo de millones de mexicanos.

¿Qué necesita la oposición para poder ser visible en el mapa político?

Necesitan de autocrítica, darse cuenta de que es lo que están haciendo mal y girar el timón para corregirlo. Además, algo sumamente importante y necesario es elaborar un proyecto con propuestas reales, que marquen el rumbo por el que quieren llevar al país, pues de lo contrario, lo único que muestran son discursos vacíos y poco interesantes.

No sabemos qué pasará, si la oposición renacerá de entre las cenizas como el ave fénix o si nos tendremos que ir acostumbrando a un gobierno hegemónico morenista, lo que si queda claro es que ningún extremo es bueno, pues al caer en radicalismo y polarización se pone en peligro la estabilidad política, económica y social del país.

Columna | Las alertas de violencia de género y las luchas feministas por Nuria Hernández

Primera parte

Para nadie es nuevo que los grandes avances en el tema del reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres han sido generados, impulsados, y acompañados desde la sociedad civil, desde las colectivas, desde el corazón de miles de mujeres en todo el mundo que juntas han caminado con objetivos específicos.

Algunos de estos objetivos se han logrado ya, como el reconocimiento al voto, a la paridad, a la generación de legislación que reconozca la violencia contra las mujeres y la sancione, al reconocimiento y exigencia del derecho a la igualdad y a la no discriminación entre otros temas, pero también existe todavía una larga lista de derechos que se deben de garantizar para las mujeres.

Estos avances han sido también acompañados por grandes movimientos internacionales que han reconocido a las violencias contra las mujeres como una violación grave y sistemática a los derechos humanos, y en este sentido, los instrumentos internacionales y regionales en la materia, han generado mandatos claros a los países a fin de que se construyan las herramientas necesarias para atender dicha realidad; uno de estos mecanismos es la Alerta de Violencia de Género.

En México, es en el año 2007 que en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, se establece por primera vez el concepto de violencia contra las mujeres, así como sus tipos y modalidades y se incorpora la figura de “alerta de violencia de género”, como una figura clave para reconocer a nivel nacional que se tiene un problema grave de violencia contra las mujeres y que se tienen que activar todos los mecanismos necesarios para poder frenarla y eventualmente erradicarla, pero sobre todo y, ante todo, tiene como finalidad que se VISIBILICE, se NOMBRE y se RECONOZCA la situación de violencia que viven las mujeres en el país.

Hoy a 13 años de que se incorporara en la norma este mecanismo, mucho hemos aprendido de los avances que ha logrado, de los vacíos que hay que cubrir respecto al tema, pero sobre todo de las oportunidades que existen para fortalecerlas.

Para empezar, debemos saber que la Alerta de Violencia de Género es el reconocimiento de un estado de EMERGENCIA en el tema de la violencia contra las mujeres y es también un mandato claro en la ley, para que todos los niveles de gobierno y todas las dependencias, entiendan que la política pública, las leyes y la realidad, se debe de observar desde la perspectiva de género, desde la perspectiva de las víctimas, desde la perspectiva de derechos humanos, y tener claro que sin esta mirada no se podrá generar cambios estructurales que garanticen a las mujeres el cumplimiento irrestricto de sus derechos humanos.

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El objetivo de esta figura es claro, así como lo son los movimientos feministas que acompañan su demanda: Garantizar la seguridad de las mujeres, erradicar la violencia en su contra y por resultado eliminar las desigualdades producidas tanto por las normas como por la realidad que la acompaña.

Deben de ser entonces las Alertas de violencia de género, estrategias claras con impacto medible, creadas atendiendo a la realidad de cada Estado de la República, las violencias que se viven en el mismo, así como las resistencias existentes para que esta realidad cambie, es decir, deben de transformarse en verdaderas tácticas personalizadas para cada estado de la República de despliegue horizontal, vertical y transversal con indicadores de evaluación y seguimiento de las acciones, de tal forma que garanticen un avance importante en la erradicación de las violencias.

Las realidades de violencias, aunque similares no son iguales en los diferentes estados de la República, pero lo que es importante señalar, es que todas estas violencias atraviesan por tres grandes problemas, su invisibilización, su normalización y su impunidad, tres rubros que las Alerta de Violencia de Género deberán de tomar en cuenta en su rediseño.

Es importante señalar que desde su creación los mecanismos de la Alerta de Violencia de Género han sido de importancia para poder nombrar con claridad algo que no se nombraba, la VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, realidad que sin embargo aún con las alertas existe y sigue creciendo, es por eso que las voces de miles de mujeres en todo el país que reclaman con legitimidad el dolor que les produce el haber perdido a manos de la violencia a una mujer cercana o no cercana, es la fuerza que seguirá impulsando las grandes transformaciones en materia de derechos humanos de las mujeres, de ahí que es de vital importancia, escucharlas, acompañarlas y hacer suyas sus demandas a fin de que se sigan fortaleciendo los mecanismos necesarios para que esta realidad se transforme.

El reconocimiento pleno de factores como la normalización de la violencia, de la urgente necesidad de acceso a la justicia, de la urgente reparación del daño a las víctimas y a sus hijas e hijos, el derecho a la verdad, a la garantía de no repetición son entre otras demandas de las colectivas feministas lo que da sentido a la creación de las alertas de género así como a la exigencia de que este mecanismo se fortalezca, se transforme y se fortalezca con lo que hasta el día de hoy hemos aprendido de él, recociendo que la existencia de este y otros mecanismos son producto del grito de demanda de las mujeres que demandan y seguirán demandando una mejor vida para todas pero sobre todo una vida en libertad y alejada de las violencias.

Columna | La Otra Pademia por Omega Vázquez

  • Debemos atender como prioridad la salud mental y emocional de las personas ante escenario Covid: Omega Vázquez.

A medida que la pandemia sigue presente en nuestras vidas, los expertos hablan cada vez con más hincapié de la Salud Mental que generará el confinamiento y esta crisis de salud pública.

Los efectos psicológicos, sociales y neurocientíficos del Covid-19 están siendo explorados en las diferentes partes del mundo.

En México, también las medidas de salud pública, como el distanciamiento social, pueden hacer que las personas se sientan aisladas y en soledad, y es posible que aumente el estrés y la ansiedad. Sin embargo, estas medidas «son necesarias para reducir la propagación del COVID-19”, explica la OMS.

Evidentemente esta contingencia nos ha hecho entender que no estamos bajo las mismas condiciones de arraigo domiciliario voluntario, no es lo mismo estar en una pequeña vivienda, en la que viven dos o tres familias juntas, muchos niños, personas mayores, espacios reducidos, no ventilados, falta de servicios básicos como el agua potable, la luz y por supuesto, en más medida, el internet. 

Acompañado de la incertidumbre por el ingreso económico, los millones de nuevos desempleados, las nuevas tareas en casa, las obligaciones escolares y la presión social son el caldo de cultivo perfecto para el estrés y las enfermedades mentales del siglo como lo son la depresión y ansiedad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estas enfermedades podrían ser la mayor causa de discapacidad en los próximos años, lo cual nos lleva a la reflexión ineludible de pensar cómo el Estado, como aparato, está atendiendo este problema de salud pública.

Además podrían presentarse dificultades para dormir o concentrarse, agravamiento de problemas de salud crónicos, agravamiento de problemas de salud mental, mayor consumo de tabaco y/o alcohol y otras sustancias, entre otros.

De acuerdo a la OMS, alrededor de 450 millones de personas a nivel global sufren algún trastorno mental, lo que ubica estos padecimientos como las principales causas de mala salud y discapacidad en todo el mundo.

Aunque existen esfuerzos aislados, debemos integrar propuestas de políticas públicas que atiendan esta problemática y lo haga desde edad temprana hasta adultos y personas mayores. Pues ahora sabemos, gracias a los expertos, que también las niñas y los niños pueden presentar cuadros de síntomas por estas enfermedades.

De no atender la salud mental como una prioridad de salud pública, correremos el riesgo de desencadenar cuadros de violencia intrafamiliar y en la comunidad, bajo rendimiento escolar, laboral y agravar en conductas que incluso puedan llevar a la delincuencia y la muerte.

Integrar a profesionales de la salud mental en la construcción de un plan estratégico para atender de forma pública, masiva y gratuita estos desórdenes en niños y adultos. Para evitar una segunda pandemia, una pandemia de estrés, ansiedad y depresión. 

Me encantaría escuchar tu opinión, escríbeme a mi redes sociales. Fb Omega Vázquez.

Los retos claros frente a la paridad

Por Nuria Gabriela Hernández Abarca

 

La participación activa de las mujeres en los espacios de decisión y poder, ha avanzado lento en México, al amparo de la incorporación en la normativa del binomio de igualdad y no discriminación, en su connotación dual como principios y derechos, ambos orígenes y base del principio de paridad, sin embargo, los números son reveladores y denotan los cambios estructurales que debemos impulsar para que esa paridad sea una realidad.

Las mujeres representamos en la lista nominal el 51.81% y los hombres el 48.9%, (INE, 2020)[1], sin embargo, en cuanto a la participación del proceso electoral 2017-2018 el INE confirmó que las mujeres votaron más que los hombres, 66.2% contra 58.1%, como se observa, una diferencia de ocho puntos porcentuales (INE; 2019)[2], dato importante, cuando del derecho a votar y ser votadas hablamos, pues la representación en referencia a la participación activa como votantes de las mujeres, dista mucho de estos porcentajes, es decir votamos pero no estamos.

Sin embargo, hay realidades estructurales que serán parte de esas barreras que limitan la participación activa de las mujeres en todos los espacios y aspectos, y sin lugar a dudas serán los grandes retos y pendientes a vencer, entre ellos encontramos los siguientes, la desigualdad socioeconómica, la división sexual del trabajo y los arraigados patrones culturales, el reconocimiento pleno de la ciudadanía de las mujeres, la eliminación de la cultura de la normalización de la violencia contra las mujeres, la organización social del cuidado, y la concentración del poder en los hombres, son algunas de las realidades lacerantes que se erigen como las grandes batallas a nombrar y revertir para lograr la participación plena de las mujeres en condiciones de igualdad en la vida política y pública del país, identificarlas nos llevará realmente a analizar el camino que las mujeres tienen y tendrán que enfrentar para hacer el principio de paridad una realidad, ante un escenario a todas luces desigual y que debe de dejar ya de ser invisible.

Todos estos retos nos obligan como sociedad a transformarnos, a generar el andamiaje institucional y social para que las mujeres nos posicionemos como actoras sociales y políticas en todos los ámbitos de la sociedad, los costos personales, sociales y familiares que las mujeres pagamos por estar en espacios públicos o de poder, no pueden ser el lastre que limite nuestra participación.

Es necesario entonces, reconocer que los movimientos feministas han sido la luz y fuerza para que esta realidad se transforme, y que todas estas demandas no se gestaron desde un escritorio, se sufrieron, vivieron, idearon, acompañaron y exigieron desde la sociedad civil y en las calles, y mientras estas realidades no cambien, las mujeres seguiremos levantando la voz para que nos escuchen, en la calle y en los espacios públicos y políticos, mientras no se reconozca que somos más de la mitad de la población y que tenemos pleno derecho a decidir nuestro futuro, quedará un largo camino para lograr la igualdad sustantiva y la paridad en este país.

Tenemos sin lugar a duda frente a nosotras, la posibilidad de definir la agenda política y pública del país desde la perspectiva de género, desde los derechos humanos, desde el feminismo, desde la interseccionalidad, desde la diferencia, desde las diferentes formas de ser mujer.

[1] INE. Padrón Electoral y Lista Nominal de Electores Información al 27 de marzo de 2020, Disponible en: https://listanominal.ine.mx/ESTADISTICAS/index.php.

[2] INE, El proceso electoral 2017-2018 votaron más mujeres que hombres. Disponible en: https://centralelectoral.ine.mx/2019/07/18/proceso-electoral-2017-2018-votaron-mas-mujeres-hombres/

Cero tolerancia a la violencia política contra las mujeres en LATAM

Celebran Foro para hablar de la participación política de las mujeres y la violencia que existe en varios países de Latinoamerica. En ese marco las ponentes de Argentina, Bolivia, México, dieron a conocer los marcos jurídicos, las características y casos reales documentados de violencia política de género en sus países.

“Las mujeres que son víctimas de violencia política, al querer ejercer sus derechos políticos, tienen impedimentos no solo para acceder a cargos públicos sino también durante su trayectoria, mientras ejercen sus funciones y toman decisiones. Los países deben profundizar en una legislación que busque prevenir, sancionar y erradicar la violencia política y el acoso para que las mujeres logren participar de manera plena con el gran potencial que tenemos para que los y las ciudadanos/as de nuestros países puedan ejercer plenamente sus derechos políticos libres de violencia y acoso”. Antonella Delli Carpini. Ponente, representante de Argentina, consultora política. 

En este sentido, uno de los temas planteados fue la importancia de que los movimientos y colectivos de mujeres hagan visibles experiencias vividas y casos específicos con el fin de consolidar una agenda que pretende encontrar soluciones necesarias y protocolos modelo que sirvan de ejemplo. Las campañas de concientización y sensibilización se presentan como vía para reforzar la prevención y el conocimiento de esta problemática.

“La participación política de las mujeres es reciente (hace apenas 60 años no podíamos votar) y aunque los avances han sido importantes y se lo debemos a muchas pioneras que dejaron vida, libertad y sangre en el proceso. Hoy estamos preparadas para encarar un proceso histórico, conocemos nuestros derechos y estaremos compartiendo con las compañeras en cada rincón y de cualquier color, ¡cero tolerancia a la violencia política contra las mujeres! En Michoacán, en México y en toda Latinoamerica. aseguró Omega Vázquez. Coordinadora del proyecto Alternativo para Morelia del PT. Y ex candidata a diputada.
Quien propuso generar conversatorios para compartir experiencias entre ex candidatas, funcionarias, aspirantes y acompañarse en el proceso para evitar que las mujeres que deseen participar atraviesen por violencias.

También participó como ponente Ximena Murillo con el tema: Roll de la Mujer en la Campaña Electoral de Bolivia.
Especialista en marketing político.
Quien hizo un análisis de la participación femenina en nuestros países y sus características.

Para cerrar, intervino la ponerte mexicana Estrella Lopez Macias. Directora de la Casa de la Cultura Jurídica de la SCJN. Quien hablo de la participación en la esfera pública y la diferentes formas en que se instalan las mujeres a pesar de manifiestos obstáculos que deben dejar de existir. “Cuando veo a una funcionaria o activista concentrada, no puedo evitar pensar que está pensando si dejo bien a los niños, si terminaron la tarea, si alcanzaron a comer, etc. Y un señor generalmente no se preocupa de nada excepto su trabajo”. No es igual, no es la misma condición y hay que equilibrar.

Para finalizar acordaron seguir generando estos espacios y replicar la
Información para quienes deseen participar. Ser observadoras y utilizar todas las herramientas para fortalecer a las mujeres que accedan a espacios del poder público.
El Foro fue organizado por PODER MUJER A.c
Organización civil debe enfocar en el fortalecimiento integral de las mujeres.