La “Izquierda” que aplaude los desfiles.

Durante décadas, la izquierda mexicana encontró en el ejército a uno de sus enemigos históricos. Desde Tlatelolco hasta Acteal, los soldados eran vistos como símbolo de represión, brazo armado del régimen, cómplices del autoritarismo. Las consignas eran claras: «Fuera el ejército de las calles», «No más militarización», «Democracia sí, cuartel no».

Hoy, esa misma “izquierda” transformada en gobierno no solo ha perdonado al ejército, sino que lo ha hecho protagonista.

La 4t ha entregado al poder militar más funciones que ningún otro gobierno desde la Revolución. Construyen aeropuertos, controlan aduanas, vigilan el metro, manejan empresas estatales y, ahora, podrán contender por cargos públicos. No es solo pragmatismo, es una decisión política. En lugar de fortalecer instituciones civiles, el oficialismo ha preferido confiar en la obediencia vertical de los uniformados.

Y lo más alarmante, gran parte de la verdadera izquierda institucional ha guardado silencio. Aquella que se decía heredera de luchas sociales, que juraba combatir el autoritarismo, hoy calla frente a desfiles, uniformes y cadenas de mando, aplaudiendo la disciplina que antes temían y abrazando a los generales que ayer repudiaban. Aún habemus muchas voces de quienes aún creemos que la democracia no se defiende con rifles ni con lealtades “castrenses”.

El ejército no pidió este protagonismo, se lo ofrecieron y llo aceptaron.

En nombre del “orden” y de una supuesta “eficiencia”, el gobierno ha militarizado casi cada rincón de la vida pública. No por necesidad, sino por cálculo político, ya que el soldado no reclama presupuesto, no cuestiona políticas públicas, no se sindicaliza, no contradice al Presidente.

Esta “izquierda” mexicana debería recordar que el poder militar, una vez desatado, no regresa fácilmente al cuartel. Pregúntenle a Chile, Argentina, a México mismo. Las Fuerzas Armadas no son un partido leal ni una facción confiable, son otra cosa. Y cuando se les convierte en actores políticos, la historia nunca termina bien.

Pero el silencio cómplice persiste. Como si vestir de guinda al uniforme bastara para civilizarlo, como si gobernar desde una supuesta izquierda fuera garantía de no traicionar los principios democráticos.

Columna: “Una alcaldesa más en Michoacán”

La violencia en Michoacán jamás había estado más desbordada. Hace 8 días, Michoacán osciló entre el segundo lugar y el tercero nacional en homicidio doloso, de acuerdo a cifras del gobierno federal, y también se posicionó en la lista de los 8 estados del país en donde más se extorsiona.

Y estos, son solamente dos tipos de delito. Sin embargo, las violencias presentadas son múltiples.

Esta semana, para no variar el escenario catastrófico, abrimos con el atentado a la alcaldesa de Cuitzeo, Rosa Elia Milán Pintor, quien terminó herida al igual que dos de sus escoltas; por cierto, es la segunda ocasión que atentan contra su vida.

¿Qué pasa en Michoacán?, ¿por qué si el gobierno federal es del mismo partido que el gobierno del estado no logran ser efectivos los gobernantes de Morena? Culpar al pasado y a Felipe Calderón ya no es suficiente.

Morena y sus aliados gobiernan los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial federales, tienen el control de la mayoría de los congresos estatales y una mayoría de las gubernaturas de los estados. Es decir, me atrevo a pensar que nunca en la historia de México, un partido político como Morena había concentrado tal cantidad de poder y, sin embargo, las cosas estaban mejor cuando estábamos con otros partidos políticos en el poder.

¿Qué pasa entonces?

Les dejo un par de ideas que vale la pena no dejar de lado:

  1. El gobierno de los Estados Unidos de América señaló desde hace meses que el gobierno de México está ligado a grupos de la delincuencia organizada y por ello no hay un real combate a este flagelo.
  2. Reginaldo Sandoval, líder del PT en Michoacán y coordinador de las y los diputados federales del PT y aliado de Morena dijo apenas hace unas horas respecto al tema de la alcaldesa de Cuitzeo: es la muestra de “los vacíos institucionales que persisten en materia de seguridad, principalmente en municipios con alta exposición al crimen organizado”.

Lo que pasa en Michoacán, es lo que pasa en prácticamente en todo el país y hoy está saliendo a la luz pública con el tema del huachicol a hidrocarburos: Desde López Obrador, Morena y sus aliados decidieron utilizar también estrategias de financiamiento inconfesables, de ahí que Obrador prefiriera no combatir el problema y lo dejó crecer de manera incontrolable.

Hoy las cosas no son diferentes. México es un estado fallido, como lo ha dejado ver Donald Trump y su gobierno.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

Soñar en grande requiere planear en serio. Por Octavio Ocampo

El desarrollo regional no depende solo de que lleguen inversiones; también requiere una estrategia bien pensada y de largo plazo, que combine una visión clara del territorio, una política industrial sólida y el impulso desde el sector público. Esto significa que se necesita planear el desarrollo urbano-regional, fortalecer a las empresas locales y preparar a las personas para la nueva demanda de empleos. En este marco, convergen tres enfoques clave: la teoría de los polos de desarrollo de François Perroux, el modelo de competitividad de Michael Porter y la visión del Estado emprendedor de Mariana Mazzucato.

El economista francés François Perroux sostenía que el desarrollo económico no es uniforme, sino que se produce en torno a polo específico donde se concentran industrias dinámicas que generan efectos de arrastre; es decir, “empresas ancla” que atraen otras actividades económicas y que impulsan el crecimiento de otras regiones, beneficiando a más comunidades.

Sin embargo, la presencia física de infraestructura o de industrias no basta para garantizar el desarrollo, Michael Porter en “La ventaja competitiva de las naciones” (1990), argumentaba que la competitividad no dependía solo de los recursos naturales o de la mano de obra, sino de la capacidad para generar ventajas competitivas específicas, como capital humano de calidad, innovación, calidad institucional y articulación de clústeres; en otras palabras, ecosistemas productivos integrados que impulsarán el desarrollo de las cadenas de valor locales y promovieran un entorno fértil para la transformación y el crecimiento..

Con todo, no se puede subestimar el rol de los gobiernos, tal como lo plantea Mariana Mazzucato, quien sostiene que el Estado no debe limitarse a facilitar ni a corregir fallas, sino también debe asumir riesgos y liderar la creación de nuevas industrias y mercados con la colaboración de la iniciativa privada.

Bajo este escenario, es crucial que los gobiernos identifiquen las regiones con potencial para convertirse en polos de desarrollo, generen condiciones para construir ventajas competitivas sostenibles y, sobre todo, asuman un rol proactivo como arquitectos de la prosperidad compartida.

En México, los Polos de Desarrollo para el Bienestar (PODEBI), impulsados por el Gobierno Federal, buscan integrar a regiones históricamente rezagadas a través de infraestructura, incentivos fiscales y conexión con corredores logísticos. Sin embargo, para que estos polos realmente cumplan con su propósito transformador y no reproduzcan desigualdades ni se conviertan en elefantes blanco, sobre todo en Michoacán, es indispensable una planificación integral y de largo plazo.

Algunos argumentarán que es mejor actuar y corregir sobre la marcha que esperar a tener un plan perfecto. Es cierto que la inversión es necesaria y la oportunidad impostergable, pero la necesidad no debe ser enemiga de la estrategia ni de la visión de largo plazo, porque una planificación sólida multiplica los impactos positivos, reduce costos y evita errores costosos e irreversibles.

Entre los principales riesgos de avanzar sin una planificación adecuada destacan varios problemas que ya han ocurrido en otros casos. Por ejemplo, la construcción de elefantes blancos; la exclusión de la población local, cuando la mano de obra calificada proviene de fuera y los beneficios no llegan a las comunidades; conflictos sociales o territoriales producto de la imposición de proyectos sin consulta previa o sin resolver las tenencias de la tierra; la inconsistencia con otros planes de desarrollo, lo que genera duplicidades o contradicciones con estrategias municipales, y la falta de infraestructura útil y sostenible, al privilegiar obras rápidas y mal realizadas.

Michoacán tienen mucho potencial y gente trabajadora, pero ese potencial solo se convertirá en desarrollo real si va acompañado de una planificación seria, que escuche a las comunidades, tome en cuenta las condiciones del territorio, integre una visión de largo plazo y articule esfuerzos entre el sector público y el privado, no hay que perder de vista que la improvisación cuesta cara, sobre todo, cuando se trata del bienestar de nuestra gente.

“Ciclo escolar incompleto”.

El martes de la semana pasada, un amigo me escribió por WhatsApp y quiero reproducirles la conversación:
Amigo: “El viernes me asaltaron en la carretera CD. Hidalgo-querendaro, estaban unas camionetas atravesadas y ahí agarraron parejo de un lado y para otro me bajaron del carro me encañonaron revisaron mi cartera de donde era confirmaron de dónde era y me dieron baje con mi dinero después de un rato me dejaron ir pero bueno mientras tanto encañonado en el suelo algo difícil”.

Amigo: “El problema es que todos los días sigue pasando lo mismo yo pasé por mera necesidad acababa de dejar unas personas en ciudad Hidalgo”.

Yo: No puede ser.

Amigo: “Después de eso me pusieron marcaje me empezaron a seguir y hasta Querendaro me dejaron en paz, unos que estaban más adelante como viendo si yo no estaba pasando información a los que venían de frente”.

Un día después, el miércoles 02 de julio se presentó un enfrentamiento en el municipio de Cherán, Michoacán, y el Concejo de Gobierno Comunal de Cherán decidió suspender todas las actividades en el municipio.

El punto es que, así está prácticamente todo Michoacán.

La violencia se apoderó de la vida cotidiana y en comunidad del Estado, y el gobierno del Estado habla y vive en “otro mundo”. Como parte de su comunicación, están empeñados en hacernos creer que se tuvo un ciclo escolar “completo”.

Desde luego, esto es falso.

La violencia, los paros sindicales y otros factores, han impedido que en muchas escuelas públicas y privadas se tenga ciclo escolar completo y que traten de engañar, es una perversidad.

¿Yo me pregunto si los servidores públicos de primer nivel tienen a sus hijos en escuelas oficiales o en particulares? Dudo que sus hijos estudien en las escuelas públicas. A ellos, y a muchos más, nos gusta hacer un esfuerzo adicional para tener a nuestros hijos en colegios particulares en donde suele cumplirse más con los días del ciclo escolar oficial y aún así, no siempre lo cumplen como el actual que ya cerró en muchas escuelas y falta más de una semana para que culmine oficialmente.

Y digo que es perverso lo que hacen las autoridades estatales, porque la educación es un derecho que se debería cumplir a cabalidad. Y es perverso, porque la seguridad ciudadana es un derecho que se debería cumplir a cabalidad y no sucede así.

En Michoacán no hay ciclos escolares completos, pero el actual gobierno lo repite todo el tiempo y así lo hará hasta el final de la administración estatal, y desde luego, nadie le sabe explicar al gobernador que, entre más mentiras hable, más disonancia cognitiva provocará, lo cual hará que menos se le crea.

Claro, no lo saben orientar o quizá lo quieren engañar. El Rey va desnudo, y sus cortesanos prefieren voltear para otro lado.

Bueno, ahora mirarán un poco cerca del gobernador, por el Fiscal Carnal que ya viene.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

Mipymes: pequeños negocios, grandes esperanzas.Octavio Ocampo

Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son el motor de la economía mexicana y, por supuesto, de las 32 entidades federativas, dado que constituyen el 99.8 % de las unidades económicas del país, aportan más de la mitad (52 %) al Producto Interno Bruto (PIB) y generan el 68 % del empleo nacional, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Sin duda, las Mipymes reflejan la diversidad regional y productiva del país. En este universo de unidades económicas encontramos desde pequeños negocios familiares de oficios tradicionales, como la cerámica o la orfebrería, hasta medianas industrias manufactureras y agrícolas que forman parte de las cadenas de valor y exportan sus productos.

Esta riqueza y variedad deberían ser una fortaleza, pero las cifras muestran otra realidad, más de la mitad de estas empresas cierra antes de cumplir dos años y las razones son múltiples: altos niveles de informalidad, falta de financiamiento, carencia de capacitación y un profundo rezago tecnológico, principalmente.

Para muestra, un botón. Seis de cada diez micro, pequeñas y medianas empresas operan en la informalidad, y tres de cada cuatro no cuentan con garantías, historial crediticio ni asesoría técnica para presentar proyectos viables que les permitan acceder a un crédito.

En el ámbito tecnológico, apenas una de cada cuatro utiliza equipo de cómputo e internet en sus actividades cotidianas; peor aún, solo el 5.5 % ha logrado incursionar en el mercado de ventas en línea. Este rezago tecnológico evidencia un problema estructural, pues, sin una transformación digital, las Mipymes están condenadas a perder competitividad en un entorno económico cada vez más exigente e inmerso en el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación.

Frente a estos desafíos, también se abren oportunidades. En primer lugar, las condiciones geopolíticas han renovado el interés por relocalizar cadenas de valor, y México —por su ubicación estratégica y sus tratados comerciales— puede convertirse en un hub regional de producción y exportación. En segundo lugar, resulta un gran acierto que el Plan México coloque en el centro de sus objetivos el fortalecimiento del consumo interno y la integración de la proveeduría local, además de asegurar que al menos 30 % de las Mipymes tenga acceso a financiamiento.

En Michoacán, el peso de las Mipymes es igualmente significativo. De acuerdo con los resultados de los Censos Económicos 2024, existen 260,097 establecimientos, de los cuales el 61 % pertenece al comercio y la industria manufacturera. Aunque el espíritu emprendedor abunda en la entidad, muchos proyectos no logran consolidarse por la falta de seguridad y certeza legal, recursos, capacitación y redes de apoyo. Incluso, quienes logran formalizarse enfrentan obstáculos para encontrar clientes, acceder a nuevos mercados y vincularse con las cadenas de valor.

Si bien, hay pequeñas empresas de los sectores artesanal y agroindustrial que han logrado crecer y exportar gracias a la apertura de nuevos mercados, el financiamiento, el acompañamiento y el comercio electrónico, son casos aislados y no representan aún una transformación generalizada del sector.

En este sentido, la vinculación de las Mipymes con los Polos de Desarrollo para el Bienestar resulta clave. Estos polos, al concentrar inversión, infraestructura y demanda, pueden ser el espacio ideal para que estas unidades económicas se integren a proyectos productivos de mayor escala, generen empleos y contribuyan a reducir las desigualdades regionales de Michoacán.

Hoy, más que nunca, tenemos la oportunidad de que estas empresas no solo sobrevivan, sino que crezcan, se fortalezcan y compitan en mejores condiciones. Estoy convencido que apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas no es solo una decisión económica, sino también una causa social. Es creer en la gente que todos los días abre su negocio con esfuerzo, compromiso y esperanza, porque detrás de cada tienda, panadería, taller o fábrica hay una historia de lucha, de trabajo y una apuesta valiente por salir adelante.

México es adversario de los Estados Unidos.

La Fiscal General de los Estados Unidos, Pam Bondi, calificó a México como un país adversario, al señalarlo como responsable del ingreso de drogas como el fentanilo, que ha provocado miles de muertes por sobredosis en el país americano.

Al preguntarle a la Fiscal si el gobierno de los Estados Unidos se dejaría intimidar, ella respondió: “Creo que Donald Trump lo ha dicho alto y claro: No nos dejaremos intimidar y mantendremos a EE.UU. seguro gracias a su liderazgo. No solo de Irán sino también de Rusia, China y México, sino de cualquier adversario extranjero”.

¿Qué significan estas palabras? Significan que México no está haciendo el trabajo que debería hacer para cumplir con los acuerdos bilaterales que se han firmado entre México y los Estados Unidos. ¿Y por qué no los cumple? Esa pregunta puede tener múltiples respuestas, pero es evidente que el gobierno federal de Morena y sus aliados y con toda seguridad los gobiernos estatales de Morena y sus aliados, se están viendo beneficiados con estos intereses inconfesables del gobierno de Sheinbaum, que provienen desde la política de “dejar hacer-dejar pasar” a los delincuentes durante el Obradorato (2018-2024).

Y por si esto no fuera suficiente, el Departamento del Tesoro norteamericano acaba de decir que la casa de bolsa Vector, del exjefe de la oficina presidencial del expresidente López Obrador, lava dinero para actividades de fentanilo en México, de ahí la molestia de los norteamericanos y su arremetida contra el gobierno de México.

Si usted lo observa, ahora cada semana o cada dos semanas, el gobierno de los Estados Unidos lanza un misil que pega directamente al Obradorato y al actual gobierno federal de Morena, y eso, no puede ser sano para la gobernabilidad de nuestro país y para la economía de las y los mexicanos, por la incertidumbre que provoca tanta convulsión entre las dos naciones.

Soy de la idea de que los gobiernos de Morena tienen muchas explicaciones que dar, y el gobierno de los Estados Unidos tienen muchas pruebas que presentar para que todas las investigaciones tengan pistas de aterrizaje sólidas y no se queden las cosas en dimes y diretes.

El Obradorato y su segunda parte están en problemas pues parece que su enemigo externo más frontal son los Estados Unidos. En menudo lío están.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

Opinión: Michoacán tiene con qué: historia, territorio y talento

 

En Michoacán tenemos historia, un territorio diverso y fértil, y, lo más importante, un pueblo con una vocación productiva que no se ha rendido pese a las adversidades. Nuestro estado ocupa el primer lugar nacional en exportaciones agrícolas, destacando productos como el aguacate, la fresa, la zarzamora, el mango, el limón y la guayaba.

Tenemos potencial en ganadería y pesca, en la agroindustria, las tecnologías de la información, la metalmecánica, la textil y el turismo. Y no hay que olvidar que contamos con el Puerto de Lázaro Cárdenas, un activo estratégico que nos permite conectarnos con distintas ciudades industriales del mundo y no tengo duda que será un espacio estratégico de los Polos de Desarrollo para el Bienestar.

Sin embargo, no podemos ignorar que el 37.2 % de nuestra población sigue viviendo en pobreza moderada y el 8.4 % en pobreza extrema. Además, en 2025, Michoacán se ubica en el puesto 29 de 32 en el Índice de Competitividad Estatal del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Los resultados revelan que Michoacán enfrenta serios desafíos estructurales que limitan su competitividad frente al resto de los estados del país. 

De acuerdo con el IMCO, Michoacán ocupa los últimos lugares en múltiples indicadores clave de desarrollo, especialmente son críticos en educación, seguridad, infraestructura digital, atracción de inversión extranjera directa, gobernabilidad, corrupción y transparencia. La baja cobertura educativa en nivel secundaria, la alta percepción de inseguridad y corrupción reflejan un entorno poco favorable para el desarrollo humano y económico. 

Con todo, existen fortalezas que pueden ser un punto de partida para trazar estrategia integral y de largo aliento. La diversificación económica, el crecimiento moderado del PIB, la eficiencia energética y ciertos avances en inclusión laboral de género ofrecen oportunidades para impulsar un desarrollo más equilibrado y sostenible. 

Si bien, el Gobierno Federal ha lanzado el Plan México como política industrial, resulta estratégico que nuestro estado fortalezca sus capacidades institucionales, mejore su infraestructura logística y apueste por la diversificación económica, aprovechando activos como el Puerto de Lázaro Cárdenas para reposicionarse como nodo clave del desarrollo nacional, impulsando al mismo tiempo sus vocaciones productivas y el talento humano que existe en cada región del estado.

La meta es clara, atraer inversión que respete al territorio, fomentar la innovación local y garantizar que el crecimiento beneficie también a las mujeres, a los jóvenes y a las comunidades más vulnerables. Ese es el tipo de competitividad que nos interesa, la que genera prosperidad compartida y eleva condiciones de vida, no la que alienta la exposición de indicadores.

La competitividad no se trata solo de competir, sino de construir condiciones para que nuestra gente viva mejor. Y eso solo será posible si el desarrollo se planea desde el territorio, con participación ciudadana, vocación productiva y compromiso político.

Nuestro compromiso no debe ser solo coyuntural, sino que realmente se sienten las bases de un modelo económico más justo para Michoacán, que priorice la inversión en capital humano, la digitalización, la transparencia gubernamental y la innovación productiva, con enfoque territorial y participación social. Solo así podrá transformar sus debilidades estructurales en ventajas competitivas reales. Por lo tanto, es necesario apoyar desde lo legislativo, desde el gobierno local y respaldar cualquier iniciativa que promueva empleos formales, redistribución de oportunidades y sustentabilidad. Pero también es indispensable señalar cuando se ignore a las comunidades, los municipios, a las mujeres o a los trabajadores.

Estoy convencido de que Michoacán tiene con qué, y que juntos podemos lograr que esta tierra sea competitiva, sí, pero también más justa, más digna y con futuro para todas y todos. 

El momento es ahora y la propuesta es clara: más allá de las ideologías, hagamos del desarrollo una causa común y pongamos al talento michoacano en el centro para construir una gran alianza entre la ciudadanía, el sector productivo y la academia, con el acompañamiento del gobierno estatal, los ayuntamientos y el Congreso; una alianza con visión de largo aliento que apueste por la educación, los empleos dignos, la sostenibilidad y el fortalecimiento de nuestras vocaciones productivas y capacidades locales.

Opinión: “Está muriendo la libertad de expresión”.

Primero, debe usted saber lo que pasó en Campeche.

Al periodista, Jorge Luis González Valdés, que fue director del periódico “Tribuna” lo están acusando de “incitación al odio y violencia” en contra de la gobernadora Layda Sansores San Román, de Morena. Se presume que hizo comentarios y publicaciones en el periódico digital Tribuna.

El problema aquí es doble:
a) Jorge Luis González hace 8 años se retiró y no es director de ese periódico.
b) A la gobernadora morenista le molesta cualquier tipo de crítica.

El tema, es que la gobernadora tiene aliados en el Poder Judicial local y una jueza de control ya le ha impuesto una multa a Jorge Luis González por 2 millones de pesos y la prohibición para ejercer el periodismo con total libertad, por presunta violación a derechos de las mujeres.

Y lo más grave, es que ya inició en México lo que se ha venido observando recientemente con los gobiernos de Morena y sus aliados: les molesta la crítica a su trabajo y están aterrizando leyes de censura a la comunicación, y están creando delitos “a modo” como el de Ciber-Asedio, que ya existe en el código penal de Puebla.

Y precisamente, este tema de Puebla refuerza lo que estoy planteando como la muerte de la libertad de expresión en México.

En Puebla, ya se reformó el código penal y ahora existe en el artículo 480 un delito llamado “Ciber-Asedio”, que sanciona con cárcel a quien “insulte, injurie, ofenda, agravie o veje a otra persona con la insistencia necesaria para causarle un daño o menoscabo en su integridad física o emocional”.

No se necesita ser estudiado en leyes, para saber que esta redacción está completamente ambigua, queda abierta y es simple y llanamente censura.

El artículo es arbitrario y muy subjetivo, y parece que este tipo de reformas podrían comenzar a caminar en todo el país.

Si las y los mexicanos no defienden la libertad de expresión, se vendrá el peor de los mundos en donde, hasta el que cree que la política no le afecta, se verá muy disminuido en su libertad a decir lo que quiera en cualquier plataforma de comunicación o difusión.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

El capital humano como base del progreso

Octavio Ocampo

La inversión en capital humano se ha consolidado como una de las principales fuentes de crecimiento de las economías a nivel mundial. Las naciones que han apostado por formar a su población, garantizar su salud y expandir sus habilidades han logrado insertarse con éxito en industrias tecnológicas clave y sus sistemas de producción están en constante innovación.


Pero ¿qué es el capital humano? Según el Banco Mundial, se refiere a los conocimientos, las habilidades y la salud que las personas acumulan a lo largo de su vida y que les permiten desarrollar su potencial como miembros productivos de la sociedad. La OCDE, por su parte, destaca que incluye también competencias y atributos que permiten a las personas contribuir tanto a su bienestar como al de su comunidad y su país.


Entre los pilares más sólidos del capital humano se encuentran las carreras vinculadas con la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Estas áreas se han convertido en el corazón del crecimiento económico, científico y social de nuestra época. Y no es para menos, pues son la columna vertebral de muchos de los avances que hoy nos permiten curar enfermedades, automatizar procesos o diseñar vehículos más limpios y eficientes.


En México, este tipo de formación es clave para que iniciativas como los Polos de Bienestar no se queden solo en el papel. Para que funcionen realmente, necesitamos técnicos, ingenieros y científicos que sean formados localmente y puedan dar vida a estos proyectos industriales. Sectores como la inteligencia artificial, la biotecnología, las energías limpias, el desarrollo de software, la agroindustria o el automotriz no solo están creciendo rápido, sino que demandan mano de obra calificada y de alto valor para funcionar.


A nivel nacional, los datos son alentadores. De acuerdo con cifras del Gobierno Federal, México ocupa el segundo lugar entre los países de la OCDE con el mayor número de jóvenes egresados de programas técnicos, y el cuarto lugar en cuanto a egresados de nivel profesional. Además, el país registra un mayor número de estudiantes matriculados en bachilleratos tecnológicos que economías avanzadas como Alemania o Japón.


Estas cifras revelan una tendencia positiva, pero aún hay desafíos por superar. La distribución territorial de las instituciones educativas también importa y mucho. En la región Centro-Sur y Oriente, donde vive casi el 40 % de la población del país se concentra el 35.4 % de las escuelas de nivel medio superior y superior. Pero otras regiones como el Sur, el Noreste o el Noroeste, siguen enfrentando importantes desigualdades en acceso, cobertura y calidad educativa.


En Michoacán, por ejemplo, hay cerca de 800 escuelas de educación media superior, donde estudian alrededor de 171 mil estudiantes. Pero cuando vemos los datos con lupa, solo dos de cada tres jóvenes en edad de cursar este nivel están efectivamente en la escuela, esto coloca al estado entre las tres entidades federativas con menor cobertura a nivel nacional. En cuanto a la educación superior, solo tres de cada diez jóvenes en edad de estudiar una carrera universitaria lo está haciendo. Para ponerlo en contexto, en estados con vocación industrial fuerte como Nuevo León, Querétaro o Coahuila, la cobertura supera el 45 %.


Otro punto crítico es la brecha de género. Según el IMCO, solo tres de cada diez profesionistas matriculados en las carreras STEM son mujeres, a pesar de que estas carreras cuentan con mayor demanda laboral y mejores salarios.


Impulsar la educación STEM en todas las regiones de Michoacán no es solo una propuesta educativa, es una estrategia de desarrollo con visión de futuro. Apostar por estas áreas del conocimiento es clave para detonar la innovación, atraer inversiones estratégicas, generar empleos bien remunerados y reducir las desigualdades entre regiones. Porque sin jóvenes preparados no hay desarrollo regional que se sostenga y sin condiciones para formar ese talento estamos condenando a nuestra juventud a emigrar.


A diferencia de la inversión física, cuyos resultados pueden verse en meses, la formación de capital humano requiere tiempo, constancia y visión. Educar y acompañar a una persona desde la infancia hasta que concluye su carrera profesional puede tomar hasta dos décadas. Por ello, se requieren políticas públicas sostenidas y de largo aliento, capaces de trascender gobiernos. Estoy convencido de que el verdadero desarrollo comienza en las aulas, pero también se construye día a día, con compromiso, perseverancia y responsabilidad desde cada uno de nuestros espacios de acción.

Más que números, necesitamos datos con rostro

Por Octavio Ocampo Córdova

La migración internacional es uno de los grandes temas de nuestro tiempo. Actualmente, hay más personas que nunca viviendo fuera de su país de origen. De hecho, según datos de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de las Naciones Unidas, en 2024 había alrededor de 304 millones de migrantes internacionales en el mundo, casi el doble de los que había en 1990.

 

Muchas personas migran con la esperanza de encontrar un mejor trabajo, acceder a oportunidades educativas o reencontrarse con sus seres queridos; mientras que otras salen de su país por la violencia, los conflictos armados o por violaciones a sus derechos humanos, y cada vez con mayor frecuencia, hay quienes se ven forzados a desplazarse por razones climáticas.

 

Aunque las personas migrantes representan menos del 4 % de la población mundial, su impacto ha sido tan profundo que la migración se ha convertido en uno de los temas centrales en la política global. En países como Estados Unidos y Europa, este fenómeno ocupa un lugar prioritario en la agenda pública, provocando debates intensos, opiniones divididas y decisiones que influyen directamente en el destino de sus gobiernos.

 

Y no es para menos, Estados Unidos es el país que más inmigrantes alberga en todo el planeta. Según cifras del Pew Research Center, en 2023 había 47.8 millones de personas nacidas en el extranjero viviendo allí. Tan solo en ese año llegaron 1.6 millones más, lo que representó el mayor crecimiento anual registrado desde el año 2000. Para darnos una idea del cambio, en 1970 la población inmigrante en Estados Unidos era apenas una quinta parte de lo que es hoy. 

 

Con base en información del mismo Pew ResearchCenter, México sigue siendo el principal país de origen de quienes migran a Estados Unidos. No obstante, desde 2007 el flujo migratorio desde nuestro país ha disminuido y también ha bajado el número total de mexicanos viviendo allá. En 2010, los mexicanos representaban el 29 % de todos los inmigrantes en ese país; para 2022, la cifra había bajado al 23 %. Después de México, los grupos más numerosos provienen de India, China y Filipinas.

 

 

Michoacán, por su parte, ha sido históricamente uno de los principales estados expulsores de migrantes hacia Estados Unidos. Desde hace décadas, muchas familias de municipios como Morelia, Uruapan, Zamora, Ciudad Hidalgo, La Piedad, Puruándiro, Tarímbaro, Lázaro Cárdenas, Apatzingán y Pátzcuaro han cruzado la frontera en busca de un mejor futuro.

 

Hasta ahora sabemos que alrededor de 4.5 millones de personas de origen michoacano viven en Estados Unidos, principalmente en los estados de California, Florida, Georgia, Illinois, Nevada, Nueva York, Texas y Washington.

 

A pesar de su importancia, no disponemos de datos precisos y detallados sobre la población migrante michoacana. La información existente está fragmentada en diversas fuentes, cada una con metodologías, enfoques y periodos de actualización distintos, lo que limita la capacidad para diseñar políticas públicas efectivas.

 

Estamos hablando de una población que, en número, es comparable a la que actualmente vive en Michoacán. Por eso, contar con información cualitativa y cuantitativa objetiva y confiable de nuestros migrantes y sus familias no es solo deseable, sino crucial para tomar decisiones responsables y bien fundamentadas, tanto en el Congreso del Estado como en el Gobierno Estatal. 

 

En este contexto, la creación de un Centro de Estudios Migratorios vinculado al Congreso del Estado debería ser una de las prioridades de esta legislatura. Un espacio que trabaje de manera coordinada con universidades, organizaciones de la sociedad civil y las propias comunidades de migrantes, para generar información y construir herramientas que nos ayuden a entender mejor este fenómeno y, sobre todo, a responder con acciones legislativas y políticas públicas que verdaderamente atiendan las necesidades de los migrantes y las de sus familias.

 

Hoy más que nunca, necesitamos cifras que cuenten historias, no hay que perder de vista que detrás de cada persona que ha salido de Michoacán en busca de un mejor futuro hay una historia que nos concierne a todos. Se trata de madres, padres, hijas e hijos siguen siendo parte viva de nuestro querido Michoacán.