Leyes, Justicia y Ciencia por Diego D. Chávez

Los cambios legales en México parecen no tener fin. Reformas judiciales aprobadas al vapor, modificaciones constitucionales que se anuncian más rápido de lo que se discuten y políticas públicas que llegan tarde o simplemente no llegan. En medio de este panorama, la pregunta es inevitable, ¿Quién vela porque la ley no se quede en papel?

La respuesta es clara, los profesionistas, colegios y barras de abogados. Son los que traducen la letra de la ley en práctica, los que exigen a los gobiernos que las reformas tengan dientes y los que pueden denunciar, con autoridad técnica, los abusos y omisiones. En Michoacán, esta responsabilidad cobra una nueva dimensión con la renovación del Colegio de Abogados del Estado, que este jueves 25 de septiembre celebrará su toma de protesta en la histórica Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UMSNH.

El nuevo presidente, el Maestro Diego Romeo Chávez Hernández, no es un improvisado. Doctorante y Maestro en Políticas Públicas, licenciado en Derecho, abogado y funcionario Federal y Estatal con más de 28 años de experiencia en la administración pública, combina la técnica con lo político. Conoce las leyes, pero también los engranes del poder, y ese equilibrio será clave en un contexto donde la política muchas veces avanza más rápido que la norma.

El reto del Colegio bajo su liderazgo no será organizar foros ni acumular pronunciamientos, sino convertirse en actor real de la vida pública. Instalar observatorios de cumplimiento de sentencias, promover clínicas jurídicas para acompañar casos emblemáticos y presentar propuestas técnicas en cada reforma legislativa que se discuta.

En Michoacán, donde los vacíos legales son parte de la rutina, un Colegio fuerte puede convertirse en ese contrapeso que muchos preferirían ausente. Pero incómodo o no, es necesario. Porque en un país donde la política improvisa, la abogacía debe recordar lo esencial, sin aplicación real de la ley, no existe Estado de Derecho, existe simulación.

“Las encuestas en Michoacán”.

Por la gubernatura de Michoacán, Morena comienza a irse a pique, y para argumentar mi aseveración, tomaré las encuestas que el propio Morena ha dado a conocer públicamente y ha filtrado a ciertos medios de comunicación para que se publiquen.

¿Y por qué digo que ha filtrado encuestas? La respuesta es muy sencilla. Morena, es el único partido que, desde hace tiempo, vive con sus aspirantes desgarrándose por conquistar la candidatura a gobernador o gobernadora de Michoacán.

Ningún otro partido político está en esa dinámica o de plano no tienen dinero para hacer encuestas y comunicarlas.

De ahí que las únicas encuestas que han circulado en medios de comunicación son las comunicadas o filtradas por el propio Morena.

Por ejemplo, el pasado 26 de agosto, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde estuvo en Morelia y dio rueda de prensa con el dirigente estatal de este partido, Jesús Mora. En el evento, ambos políticos presumieron una encuesta que recién había publicado el diario nacional El Heraldo. En esa encuesta rumbo a la gubernatura de Michoacán, Morena aparece con 47%, el PAN con 20% y desfondados el PRI con 7% y MC con 3%.

Pero el pasado 11 de septiembre, el Economista publicó una encuesta en donde por la gubernatura de Michoacán, Morena apareció con 35.6%, el PAN con 21.5%, el PRI con 10.2% y MC con 6.5%.

Ambas encuestas, las han publicado, filtrado y celebrado los de Morena en Michoacán.

Sin embargo, no se dieron cuenta que, en los números mostrados, su marca presenta un desgaste y declive importante. En realidad, pierde puntos de manera consistente.

El PAN gana puntos, lo mismo que los otros dos partidos políticos.

¿Qué nos dice esto? Que Morena en Michoacán con López Obrador era uno y sin López Obrador es otro muy diferente.

Nos indica que, los escándalos de corrupción histórica para el país operados por Morena y sus aliados, sin duda los está desgastando como marca y están cayendo.

La oportunidad del cambio está presentándose, sobre todo para el PAN y para quienes quieran unirse a los azules en alianza.

Claro, seguramente de ahora en adelante en las encuestas mostradas, filtradas o presumidas por Morena, ya no se mostrará el avance del PAN, que hoy está convertido en el partido que llegará como el más competitivo para disputar la gubernatura de Michoacán.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

El problema de la inversión y el empleo en Michoacán: Marx Aguirre

Para crear empleos, se necesita esencialmente de inversión productiva, sea ésta realizada desde instancias públicas o por la iniciativa privada. Han logrado crear empleos, y mantener con signos vitales constantes la economía michoacana, sin embargo, los esfuerzos gubernamentales deben seguir para reducir las hondas carencias que aún tiene la entidad.

La inversión pública del estado de Michoacán depende, como en todos los estados del país, de los montos de dinero público que el Gobierno Federal les permita ejercer. Esto es una decisión esencialmente central, y que sigue como tal, criterios establecidos por el centro, tal vez dejando a los locales relegados de manera no intencional. Esto se puede traducir en que si el Gobierno Federal por razones de trastornos financieros globales, o la situación que actualmente se vive con el país vecino del norte, dedique menos recursos al desarrollo y a las inversiones estatales.

Si bien, en las dos últimas administraciones federales, el país ha logrado tasas de crecimiento con paso seguro, la economía nacional continúa con sucesivos planes de “ajuste” que, por la situación internacional, parecieran no estabilizarse; lo que implica que los empleos creados cada año sean insuficientes para toda la población que se incorpora al mercado laboral.

El segundo impulsor del desarrollo, la iniciativa privada, ha mostrado un comportamiento marcadamente insuficiente para proveer de los empleos que el estado necesita, situación que no puede imputarse únicamente a una falta de iniciativa empresarial. Aún se siente el rezago por la pandemia de 2020, que trajo consigo falta de condiciones para invertir, aunado a la carencia de un adecuado ambiente de negocios que estimule la inversión, y el ánimo de los inversionistas, tanto locales como extranjeros; sin mencionar las condiciones en las que trabajadoras y trabajadores tienen que laborar por no haber alternativas suficientes, hablamos de menos prestaciones, hasta falta de seguridad social. El mejoramiento del ambiente de negocios es el objetivo general de la política de promoción de inversiones más importante que realiza el gobierno estatal.

Esto esencialmente consiste en establecer reglas claras y precisas para la inversión, por medio de hacer cumplir la ley y de establecer un gobierno fuerte y sólido que marque directrices claras con rendición de cuentas, transparencia y buen manejo de los recursos públicos, presupuestos municipalistas generando desarrollo y fortalecimiento de las economías locales.

El gobierno estatal ha hecho una gran labor por reconocer aquellas áreas de la economía michoacana en las cuales existen mayores ventajas competitivas para la inversión, con relación a otros estados del país y el mundo, procurando focalizar la inversión pública para el mejoramiento de las condiciones de infraestructura.

¿Qué puede ofrecer Michoacán que sea muy del Estado, que resulte lo suficientemente atractivo para los grandes inversores de modo que éstos inviertan y creen empleos? Un ejemplo muy claro, es el Estado de Aguascalientes.

Después de la década del 2010, con el clima de inestabilidad política y social que vivió Michoacán, influyó negativamente en la percepción que los inversionistas se formaron del Estado y que, con esfuerzos, el gobierno actual hatrabajado por cambiar. La administración estatal está influyendo radicalmente en la percepción sobre Michoacán, el reto no es imposible, y los esfuerzos están a la vista y recursos para cambiar esta imagen.

La obra pública y el gasto de gobierno, aún con sus grandes limitaciones, son prioridades para convertirse en el principal estímulo para el desarrollo estatal, en todo lo que ello implica de racionalidad en el manejo de las cuentas públicas y de su sustento financiero. Sin duda, el apoyo federal ha sido relevante para sacar del bache financiero con el que se encontró al estado, el orden y la recomposición de los procesos administrativos burocráticos empiezan a generar un ambiente de confianza y rentabilidad para la inversión en Michoacán.

«México endeudado como nunca».

El gobierno de Morena y sus aliados de 2018 a 2024, endeudó a las y los mexicanos como nunca lo hizo algún otro presidente de la República.

Si algo debe ser reconocido, es que López Obrador es el causante de que el gobierno federal, hoy tenga la deuda pública más grande en términos reales en toda la historia del México contemporáneo.

Ni los gobiernos del PRI, ni del PAN (juntos), endeudaron en términos generales a México como lo hizo Andrés Manuela López Obrador y ahora, lo empeora el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum.

Para que usted se dé una idea: el gobierno federal de Morena y sus aliados para este próximo año 2026, está solicitando una nueva deuda de 1 billón 780 mil millones de pesos. Y lo peor de todo, es que el costo financiero que tendrá esa deuda, será de 1 billón 572 mil millones de pesos.

Esto es tan grave, que equivale a que los intereses de esta deuda, serán prácticamente lo mismo que la cantidad principal que se está solicitando.

La realidad de las cosas, es que el gobierno de Claudia Sheinbaum está pidiendo una nueva deuda pública para pagar más deuda y ella hará lo mismo que su antecesor: le heredará al próximo presidente o presidenta, lo que será la deuda pública más grande en la historia de México.

Esta es una más de las deudas malditas que nos heredó López Obrador.

Mientras tanto, él y su familia se dan vida de nuevos ricos, lo mismo que los gobernantes de Morena que han demostrado que llegaron al poder para saquear a México.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

De la redada al desfile: la dignidad mexicana no se detiene

La decisión más reciente de la Corte Suprema de los Estados Unidos reactivó las redadas móviles en Los Ángeles, permitiendo a agentes federales detener a personas simplemente por su apariencia, idioma o tipo de empleo, sin necesidad de una sospecha razonable. En un fallo de seis contra tres, la mayoría conservadora levantó las restricciones judiciales previas e hizo posible que el perfil racial vuelva a ser argumento para detener a alguien en la vía pública. La jueza Sonia Sotomayor, junto con Kagan y Brown Jackson, señaló que esta medida constituye una violación flagrante a la Cuarta Enmienda y que en adelante ciudadanos y residentes podrán ser acosados por su origen étnico o por hablar español con acento. Organizaciones como la ACLU advirtieron que el fallo es “peligroso” porque impone un régimen de “papers-please” para quienes parezcan latinos, y UnidosUS sostuvo que la decisión erosiona la confianza ciudadana y normaliza la discriminación.

El contexto no es menor. Tan solo en 2024 se realizaron más de 142,000 detenciones migratorias en Estados Unidos, y el operativo más reciente de ICE en Texas detuvo a 822 personas en una sola semana, la mayoría con antecedentes. En California, donde vive casi el 27 % de su población de origen inmigrante (10.5 millones de personas), más de 4 millones son mexicanos. Con este fallo, millones de personas que sostienen la economía local y nacional quedan a merced de un criterio tan frágil como la apariencia. Naciones Unidas, a través del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, es clara: “nadie será sometido a detención o prisión arbitraria”. Lo que dicta la Corte Suprema va en sentido opuesto a lo que el derecho internacional establece como principios básicos.

México no puede permanecer en silencio. En 2024, nuestro país recibió más de 63,000 millones de dólares en remesas, y Michoacán encabezó la lista con 6,052 millones de dólares, seguido por Jalisco y Guanajuato. Tan solo Morelia captó más de 650 millones de dólares en 2023, lo que equivale a un promedio mensual de 54 millones. Ese flujo económico proviene de los mismos migrantes que hoy son perfilados y criminalizados en las calles de Los Ángeles, Houston o Chicago. Resulta paradójico que quienes sostienen la economía nacional con su trabajo duro sean tratados como sospechosos en el país donde generan esa riqueza.

En México son pocos los políticos que se pronuncian con claridad sobre este tema. Hay excepciones que vale la pena mencionar, como el caso de un alcalde que sí ha mostrado interés en la agenda binacional y en los migrantes: Alfonso Martínez, en Morelia. Su postura no impacta en las autoridades americanas, pero es un recordatorio de que desde lo local también se pueden impulsar políticas de apoyo y tender puentes hacia la diáspora.

Mientras tanto, en Los Ángeles se escribe otra narrativa. Colectivos como el Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamérica (COFEM), encabezado por Francisco Moreno, y el Comité Mexicano Cívico Patriótico, dirigido por la maestra y ex diputada federal michoacana María Elena Serrano, encarnan el verdadero rostro de la resistencia. COFEM agrupa a más de 30 federaciones y clubes en California, Nevada, Utah y Arizona, promoviendo programas de educación, salud y participación cívica que empoderan a la comunidad. El Comité Cívico Patriótico sostiene la identidad mexicana en suelo estadounidense a través de actos cívicos, apoyo comunitario y organización cultural. Son ellos, con sus redes, los que le dan a la comunidad no solo voz, sino dignidad.

Un ejemplo palpable de esa fuerza es el Desfile de la Independencia en East L.A., el segundo más grande de México después del de la Ciudad de México. Con más de 20,000 asistentes cada año y la participación de más de 100 organizaciones, escuelas y clubes de migrantes, este evento no es únicamente un festejo: es un acto de resistencia cultural y un recordatorio de que la mexicanidad trasciende fronteras. Allí, en medio de un clima de redadas y hostigamiento, ondea la bandera como símbolo de pertenencia y de orgullo.

El contraste es claro. De un lado, tribunales que legitiman la persecución. Del otro, comunidades organizadas que defienden sus raíces con trabajo, cultura y resistencia. Y en medio, la obligación moral y política de México de no dar la espalda. Porque el problema no es la migración, el problema es cómo se criminaliza lo que en realidad es esfuerzo, identidad y aporte.

«El mito de Morena II»

El partido Morena se ha dedicado a construir un mito y muchas personas han picado en el anzuelo.

La primera mentira, es que tienen un apoyo popular que “arrasa”. Esto es falso, y las elecciones recién pasadas en Durango y Veracruz mostraron que no son invencibles y conforme vaya pasando el tiempo, se irán desgastando más como marca e irán perdiendo territorios.

Hay que recordar que ellos llegaron al Congreso de la Unión como primera fuerza en 2024 con el 55% de los votos; pero con juego sucio, se hicieron del 74% en el Congreso. Hoy ellos tratan de hacer creer que la cifra del 74% es real, pero la realidad es que esta supuesta fuerza es ficticia, porque no existe en el territorio de las personas y los votos.

En el Senado, también compraron a las y los senadores que necesitaban para tener una mayoría calificada, pero esas alianzas tarde o temprano se les revirarán por el perfil de personas que compraron y que el día de mañana también los podrían traicionar.

Un tercer punto, de muchos que hay.

Ellos hablan de que sacaron de la pobreza a 11 millones de mexicanos y lo argumentan con cifras del INEGI. Lo que no dicen es que, con el mismo estudio del INEGI (dic 2024), se sabe que en el sexenio morenista de 2018-2024, creció el número de mexicanas y mexicanos en situación de vulnerabilidad por carencias, en 9 millones.

Las tres carencias en las que están 9 nuevos millones de mexicanas y mexicanos son salud, educación y pobreza alimentaria.

En el corto y mediano plazo esto no cambiará y esos millones de personas que existen en el territorio, bien podrían castigar en las urnas a Morena y sus aliados en 2027.

Por esto y mucho más, es que Morena es más un mito contado con estrategia desde el Palacio Nacional.

*El autor es consultor y capacitador, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento

Principios y pueblo: la ruta del PRD Michoacán hacia 2027 Por, Octavio Ocampo

El México actual, está marcado por tensiones políticas y por la necesidad de continuar construyendo equilibrios reales en la toma de decisiones, porque la ciudadanía demanda certezas. No bastan los discursos de coyuntura ni los pactos de conveniencia, lo que se necesita son proyectos políticos con principios claros, arraigo en la sociedad y visión de largo plazo.

El Partido de la Revolución Democrática Michoacán se asume como esa alternativa. No se trata de una alianza con siglas, sino de una alianza con la gente. Esa ha sido, desde sus orígenes, la esencia de la izquierda socialdemócrata y progresista que representa este partido, es decir, un compromiso permanente con el bienestar colectivo y con la construcción de un Estado más justo, equitativo e inclusivo.

La socialdemocracia, como lo señalaron pensadores como Eduard Bernstein, supone que la justicia social no se alcanza por la vía de la ruptura radical, sino a través de un proceso democrático, institucional y gradual que garantice la redistribución de la riqueza y la ampliación de derechos. En esa misma línea, Norberto Bobbio recordaba que la democracia no es solo un método para elegir gobernantes, sino también una estructura de valores que coloca en el centro la igualdad, la libertad y la participación.

Los principios que guían al PRD Michoacán responden precisamente a esa tradición: dignidad humana, igualdad de derechos, libertad como condición fundamental de la democracia, y justicia social como horizonte. A ellos se suman la fraternidad y la sororidad como ejes de cohesión comunitaria, así como el respeto a la pluralidad y a la diversidad cultural, indispensables en un estado como Michoacán, cuya riqueza radica en la convivencia de múltiples identidades.

Estos valores son también una respuesta directa a las demandas ciudadanas que rechazan la construcción de estructuras clientelares, sin atender con seriedad la educación, la salud, la seguridad ni el desarrollo productivo de las familias. Frente a ese escenario, el PRD Michoacán propone un desarrollo alternativo, responsable y sostenible, que redistribuya la riqueza, fomente la participación ciudadana y eleve la calidad de vida de todas y todos.

En palabras de Robert Dahl, la democracia debe garantizar la existencia de una “poliarquía”, es decir, un sistema político plural donde la competencia, la libertad de expresión y la organización ciudadana sean pilares. El PRD Michoacán comparte esa visión, no evade los desafíos, practica la crítica y la autocrítica como ejercicios democráticos, y defiende la ciencia, la razón y el debate civilizado como herramientas para avanzar.

De cara al proceso electoral de 2027, el PRD Michoacán no parte de cero, porque tiene presencia en cada municipio de la entidad, con liderazgos sociales, militancia activa y un arraigo territorial que lo mantiene como una fuerza vigente y necesaria. La preparación no es únicamente electoral, sino también política e ideológica y nuestra identidad como partido de izquierda, cercano a las necesidades de la ciudadanía y firme en sus principios se fortalece cada día.

Porque en el fondo, lo más importante no son las negociaciones entre élites políticas ni los cálculos de poder: lo más importante eres tú, la gente que exige alternativas auténticas para construir un presente y futuro de igualdad, dignidad y justicia social.

Como afirmaba Norberto Bobbio: “La democracia es un conjunto de reglas de juego que permite dirimir pacíficamente los conflictos, garantizando la participación y la igualdad de todas las personas en la toma de decisiones”. Ese es el compromiso del PRD Michoacán, al margen de coyunturas y alianzas: estar siempre del lado de la gente.

Una democracia sólida: desafíos y oportunidadesOctavio Ocampo

La democracia mexicana se encuentra en un punto de inflexión. En un país marcado por la desigualdad, la polarización política y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones, hablar de democracia no es un ejercicio retórico, es una urgencia nacional.

Es importante subrayar que la democracia no se reduce a la celebración periódica de elecciones, también se trata de garantizar que las reglas del juego sean equitativas, transparentes y legítimas, y que la pluralidad política se traduzca en inclusión social. Como bien lo apuntaba Norberto Bobbio en El futuro de la democracia, este régimen no se define únicamente por la existencia de elecciones libres, sino por la vigencia de los derechos y garantías que hacen posible una participación efectiva.

La historia reciente de México muestra una larga marcha hacia la democracia. Desde la reforma política de 1977, que abrió espacios a la oposición, hasta la alternancia presidencial del año 2000, el país transitó de un sistema de partido hegemónico hacia una democracia electoral competitiva. Este proceso fue una transición marcada por pactos, acuerdos y reformas graduales que transformaron al Estado y a sus instituciones, según José Woldenberg.

En este recorrido, destacan reformas clave. En 1990, con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), antecedente del actual INE; en 1996, con la ciudadanización de sus órganos de dirección; en 2007, con nuevas reglas de acceso a medios; y en 2014, con la transformación del IFE en INE, ampliando su autoridad al ámbito local.

Ahora bien, el avance democrático de las últimas cuatro décadas no puede explicarse sin la irrupción de la izquierda como fuerza política y social. La ruptura encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas en 1987 con la Corriente Democrática, seguida de la creación del Frente Democrático Nacional y posteriormente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989, marcó un parteaguas en la historia política nacional.

Además, la izquierda introdujo debates y conquistas fundamentales como la representación proporcional, que equilibró un Congreso históricamente dominado por mayorías artificiales, y colocó en la arena electoral las demandas sociales de campesinos, pueblos indígenas y sectores urbanos marginados. Con ello, la izquierda no solo abrió cauces institucionales, sino que también amplió la inclusión política y social, obligando al sistema a reconocer voces históricamente excluidas.

La llegada de un partido de izquierda al poder en 2018 representó una oportunidad para fortalecer la institucionalidad democrática en México. No obstante, también trajo nuevos desafíos, como la discusión sobre las reglas del juego electoral y la representación, así como el necesario replanteamiento del financiamiento de los partidos, los procesos de fiscalización y la estructura del INE.

Si bien, las reformas lograron abrir espacios de competencia y garantizar la alternancia, no hemos resuelto la desafección ciudadana ni la violencia que amenaza a candidatos y electores. El financiamiento opaco y la penetración del crimen organizado en procesos locales muestran que la democracia mexicana aún carece de condiciones plenas de equidad y seguridad.

En este sentido, propuestas como tipificar la intervención del crimen organizado como delito electoral y anular comicios donde existan pruebas de coacción del voto serían pasos indispensables para blindar el sistema. Igualmente, los actos anticipados de campaña requieren lineamientos más claros para no desgastar la confianza ciudadana en la legalidad de las elecciones.

Hoy, la responsabilidad de la izquierda en el poder es doble, por un lado, demostrar que puede gobernar sin socavar las instituciones democráticas; por otro, garantizar que las reformas no se conviertan en instrumentos de hegemonía. No se trata solo de ajustar leyes o procedimientos, pero, sobre todo, no hay que perder de vista que los sistemas electorales deben evaluarse no solo por su costo, sino también por su capacidad de generar confianza y estabilidad política, tal como lo han señalado Dieter Nohlen y otros politólogos.

Más allá de defender instituciones, debemos fortalecer su legitimidad social. La prosperidad compartida, la inclusión política y la justicia social son elementos inseparables de una democracia sólida. Sin equidad, no hay estabilidad; sin participación real, no hay democracia.

La democracia en México debe ser defendida y perfeccionada todos los días. Y en ese esfuerzo, la izquierda está llamada a ser no solo gobierno, sino garante de un sistema político incluyente, plural y justo, capaz de construir cohesión social y garantizar un proyecto de nación verdaderamente democrático.

Juventud sin rebeldía, democracia sin futuro.

Hubo una época en que las juventudes mexicana se rebelaba con claridad. El 68 cuestionó al régimen con la fuerza de la calle, el 88 encontró en la democracia su bandera, incluso el 2000 tuvo una generación que se asumía como el relevo de un sistema agotado.

Hoy, esas causas parece ausentes.

Las generaciones actuales han sido educadas en la lógica de la beca, el subsidio y el like. Se le reconoce como beneficiaria de programas sociales, pero no como sujeto político. Se le convoca a llenar plazas y aplaudir consignas, pero no a construir proyectos ni a pensar futuro. La juventud, en vez de ser motor de transformación, ha sido reducida a clientela electoral.

La oposición tampoco ha sabido encontrarlos. No hay narrativas frescas, ni propuestas que seduzcan a quienes hoy tenemos entre 18 y 29 años. Solo clichés, las mismas personas, discursos reciclados y promesas vacías. Ningún partido ha logrado convertir el hartazgo juvenil en movimiento.

El resultado ya tangible es preocupante, una generación sin causa política propia, atrapada entre el conformismo de los apoyos y el vacío de alternativas. Una juventud que participa en encuestas, pero no en debates, que opina en redes, pero no en las urnas; que se organiza para el entretenimiento, pero no para la incidencia.

El riesgo es evidente y cada vez mas cerca, un país sin juventudes comprometidas políticamente es un país condenado a reciclar los mismos liderazgos de siempre, y peor aún, es un país que renuncia a imaginarse distinto. Gatopardismo le llaman algunos autores.

El reto es recuperar la idea de que las juventudes no son un mercado, sino una fuerza, y que no basta con darles apoyos, hay que darles voz y voto, porque cuando las juventudes no encuentran causa, la política pierde futuro.

¿Es evitable la desigualdad y la pobreza?

Por Marx Aguirre Ochoa

La historia global, de México y de Michoacán, ha estado caracterizada por la persistente desigualdad social, que implica que algunos individuos de grupos lo tienen todo para la satisfacción de su necesidades humanas y, otros, carecen absolutamente de todo. La desigualdad es un fenómeno integral, que sólo para fines de análisis puede aislarse en alguno de sus componentes.


La pobreza y la riqueza, los ricos y los pobres, son la expresión más evidente, dramática e injusta de la desigualdad. Los ricos lo tienen todo, en tanto que los pobres carecen de todo. Necesidades básicas, acceso al conocimiento y el disfrute del arte, oportunidades de trabajo y creación de riqueza, de realizaciones personales y confianza en sí mismos, acceso al poder y la satisfacción del prestigio y el reconocimiento, hasta sentirse diferentes y superiores, los ricos han sido y siguen siendo, los que han decidido siempre a favor de sí mismos.


La desigualdad ha sido la causa básica de los grandes movimientos de resistencia y lucha por el cambio, desde las rebeliones indígenas durante la Colonia, la Guerra de Independencia, hasta la Revolución de 1910 y las significativas inconformidades del presente. Siglos de lucha, millones de muertos y el problema continua. La gran lección consiste en que la eliminación de la desigualdad no es tarea fácil. Sin duda es parte de la lucha de la cuarta transformación.


De acuerdo con el reporte de OXFAM-México, alrededor de 6 personas en México concentran una fortuna de 8 veces los ingresos totales de los 62 millones de pobres que existen en el país. Lo que deja ver la creciente desigualdad a la que está expuesta nuestro país y los ciudadanos que la habitamos.


Además del escenario complejo por el que la humanidad ha tenido que pasar después de la pandemia a causa del COVID-19, el informe global de Oxfam “El virus de la desigualdad”, publicado a casi un año del inicio del confinamiento, denunció que a los mil millonarios del mundo sólo les tomó 9 meses recuperar el nivel de riqueza que tenían antes de la pandemia, mientras el resto de las personas tardarán más de 10 años en recuperarse.


En el caso de Michoacán, existe una población de 4 millones 825 mil 401 habitantes según el censo de población y vivienda del INEGI 2020, de los cuales, según datos del CONEVAL, el 44.5% de la población vive en condiciones de pobreza y el 7.6% viven en condición de pobreza extrema, frente a no más de 5 familias considerablemente ricas.


A finales del Siglo pasado, el Gobierno de México sistematizó las políticas y programas para el combate a la pobreza. Era inevitable que agotada la Revolución Mexicana, fueran impulsadas acciones que tuvieran los mismos objetivos revolucionarios, consistentes en la eliminación de la desigualdad y la pobreza.


Sin embargo, los desiguales y pobres en México, a pesar de los grandes esfuerzos, sigue siendo un gran reto para el Gobierno, la polarización en el país es compleja e integra varios factores. Según datos del CONEVAL, indica que hubo una disminución de la pobreza en México entre el año 2018 al 2020, ya que pasó de 46.2 a 44.5 por ciento, sin embargo, existe un aumento de las personas en condiciones de pobreza extrema, pues este indicador pasó del 5.3 al 7.6 del año 2018 al 2020, dejando ver así una pobreza aguda existente, este aumento refleja una mayor desigualdad. Respecto de Michoacán, el 23.3 por ciento de michoacanos padece pobreza alimentaria y el 29.4 tiene rezago educativo. Mismos que limitan el pleno desarrollo de sus habitantes.


¿Qué es lo que impide avanzar y obtener los resultados deseados en materia de desigualdad y pobreza? ¿Los programas dispersos?, ¿la falta de coordinación interinstitucional?, ¿el crimen organizado?, ¿la violencia?, ¿la pirámide poblacional?, ¿el envejecimiento de los sectores obreros y campesinos?, ¿la migración?, ¿el cambio climático?, ¿los problemas sociales y de salud?, ¿la falta de reconocimiento del trabajo y el esfuerzo?, ¿la falta de inversión productiva?, ¿el modelo capitalista?, ¿la mala redistribución de la riqueza?.


¿Cuáles son las causas que pueden explicar los efectos de los resultados? Si la desigualdad y la pobreza representan problemas estructurales, entonces, las políticas públicas tendrían que poseer forzosamente un carácter integral, como políticas de estado con la más amplia participación social. Y efectivamente… así lo está trabajando el gobierno federal con los programas de atención a los adultos mayores, mujeres y jóvenes, con la prioridad de primero los pobres, se han destinado 600,321.9 mdp para combatir este mal que aqueja a tantas familias mexicanas.


Sin embargo, el proceso de la transformación es un proceso a largo plazo, no de 6 años, ni 12 años, las experiencias en los países más pobres hablan de 20 o 30 años para salir de frente al desarrollo económico, político y social, las verdaderas transformaciones no se logran de la noche a la mañana.
En principio, es conveniente la revisión y evaluación cuidadosa de las políticas públicas y su traducción programática, aplicadas para eliminar la desigualdad y la pobreza, dotando de contenidos de satisfacción a todas las personas, con necesidades atendidas en todas sus dimensiones.


En Michoacán, la oportunidad está al alcance, para comprender y actuar de manera diferente contra esos dos grandes males que alguna vez deben terminar como es la desigualdad y la pobreza. ¿Por qué debería haber desiguales y pobres?