#COLUMNA #SeguridadSinPretextos

Las campañas políticas y la seguridad…

Y se llegaron los tiempos en que prácticamente todos los aspectos y derechos fundamentales de los mexicanos vuelven a la vitrina de la oferta y la demanda, así cómo también los ciudadanos se vuelven un botín de los propios institutos políticos en la búsqueda de los números que los ayuden a conseguir el objetivo.

Uno de los grandes mitos que se tienen, en materia de campañas políticas es que “las propuestas de política pública no ganan elecciones” y si hablamos de propuestas en materia de seguridad, quizás le quiten el sueño a más de uno, pensando que es un tema al cual nadie quiere entrarle de forma frontal y contundente.

La apuesta de todo gobierno, siempre será el desarrollo territorial, urbano, económico y social, pero todos estos ejes de trabajo, siempre penderán de un hilo conductor que es la Seguridad.

Durante la última década, la inseguridad, la violencia, la corrupción, el crimen organizado han sido los temas que han sido recurrentes dentro de los ejes de gobierno. Nuestro país cada tres años se revuelve entre estrategias electorales, acarreos de votos y un sinfín de artimañas electorales, pero no se preocupa por la evaluación de los programas o planes de trabajo que impliquen el desarrollo de esquemas de seguridad que hagan los territorios sustentables y sostenibles.

Hoy en día, el quehacer ciudadano nos indica que ante la embestida electoral que nos viene, sería mejor evaluar los programas de seguridad que no sólo impliquen un esquema reactivo (es decir, más policías) sino que verdaderamente se pueda trazar una política criminal institucional por parte de las autoridades que lleguen, amén de garantizar que con la seguridad puede llegar la estabilidad financiera y laboral para los municipios.

Uno de los factores importantes de esta elección, es denotar que el estado mexicano (en todos sus niveles y dimensiones) ha perdido la capacidad de resolver problemas públicos, debido a la naturaleza centralista del régimen político.

¿Pero ante esta ola de propuestas que quizás sólo se enfoquen a las propuestas comunes de cada tres años?

¿Cuáles son las propuestas que debemos de evaluar o de por lo menos mirar con un ojo crítico?

Sin duda, el panorama que nosotros debemos de mirar, son las propuestas a nivel de Seguridad se abren desde las perspectivas de los candidatos a Presidentes Municipales. Desde ahí podremos mirar con interés, si realmente tienen un planteamiento que conjugue el ámbito de la seguridad desde una mirada multidimensional.

  1. Generar un nuevo marco de gobernanza para la política de seguridad, basado en el diseño de una política criminal integral.

Planteamos que la política criminal no debe reducirse a la legislación penal, sino que debe integrar medidas encaminadas a la prevención y disminución de la criminalidad (desde lo social hasta lo punitivo), por lo que requiere comprenderse como una Política de Estado.

Para ello sugerimos crear una Instancia Institucional de Política Criminal, que articule instituciones, políticas y la legislación vinculada en la materia en los distintos órdenes de gobierno, comenzando desde la esfera de lo local o municipal.

  1. Diseñar la estrategia de seguridad pública desde lo local.

Proponemos estrategias integrales, no sólo reactivas, que respondan a diagnósticos locales sobre la violencia y que pongan a los gobiernos locales como corresponsables en la seguridad.

También se sugieren acciones concretas para fortalecer las capacidades y condiciones de las policías municipales en vez de promover el mando único. El objetivo a mediano y largo plazo de nuestras propuestas consiste en apostar por las fuerzas policiales cómo factor de orden público y civil, donde haya una transparencia total en los políticas y acciones realizadas con dinero público.

Lo que debe generar la seguridad como propuesta toral de desarrollo…

El inicio de una nueva administración constituye una oportunidad excepcional para revisar lo que ha funcionado y lo que debe cambiar. En el país hay un vasto consenso sobre la urgencia de elevar la tasa promedio de crecimiento económico, objetivo al que se han dedicado toda clase de proyectos, programas y recursos a lo largo del tiempo.

Menor atención se le pone al bienestar, que constituye una medida menos precisa, pero igualmente relevante, de desarrollo, pues incluye factores cruciales como educación, salud, igualdad, seguridad, corrupción y el contexto institucional en que se da el desarrollo, lo que incorpora la forma en que se administran las cuentas nacionales, los procesos electorales y, en general, la convivencia social.

El objetivo es aportar a la discusión pública y a los propios contendientes en el momento electoral que se avecina- propuestas claras, concisas y debidamente sustentadas. Lo hacemos como una contribución al debate, pero también como una forma de obligar a los candidatos a considerar ideas distintas a las tradicionales para resolver los problemas del país.

En concepto, existen formas de atender la problemática que enfrenta el país y que aquí identificamos, de manera genérica, como “debilidad institucional,” entendiendo por esto la poca profundidad de las instituciones públicas, los cambios súbitos de políticas y decisiones gubernamentales dependiendo de la persona que se encuentra a cargo y, por consiguiente, la falta de legitimidad de que gozan entre la población.

La Seguridad es un tema que debe ser abordado con seriedad, por lo que la invitación es a la ciudadanía a que de inicio evalué si su candidato trae este tema en la agenda, o si de plano desconoce del mismo, descartarlo de manera inmediata.

JOSÉ ALBERTO GUERRERO BAENA

Consejero Ciudadano de Morelia.

Coordinador Estatal en Michoacán de la Internacional Police Association (IPA)

Delegado Estatal en Michoacán de la Red Nacional de Profesionistas en Seguridad Pública. AC.

Coordinador del Observatorio de la Guardia Nacional Capítulo Michoacán.

Académico integrante del Observatorio de la Guardia Nacional.

Doctorante en Política Criminal por la Universidad de Sussex, Reino Unido

Investigador del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

http://www.flad-la.org

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Alberto Guerrero Baena II

Twitter: @AlbertoBaena38

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COLUMNA: Más Que Una Corona… ¡Borra Los Puntos Negros!

 

¿Estas harta de tener puntos negros en la nariz y rostro en general? ¡Esta columna es para tí!

 

Con tan solo dos productos naturales realizaremos una mascarilla súper fácil y eficaz que hará que regrese la seguridad en tí misma.

Y es que debemos de recordar que los puntos negros hacen que nuestro rostro se nos vea sucio, incluso con maquillaje es difícil de taparlos y no tendremos como resultado un maquillaje con piel lisa, sino hasta como grumos.

Bueno empezamos… Los productos que necesitarás los tienes en la cocina de tu casa, estoy casi segura. Se trata de una naranja y bicarbonato de sodio, con los cuales haremos una mezcla y realizaremos una mascarilla casera 100% natural y eficiente.

El jugo de naranja ayuda en este remedio ya que su acidez ayuda a cerrar los poros, nutre y da muchísimo brillo a la piel, mientras que el bicarbonato exfolia y remueve las impurezas.

Esta mascarilla se realiza máximo tres veces por semana (si quieres puedes hacerlo lunes, miércoles y viernes), y en poco tiempo podrás ver los resultados.

Cabe recordar que como en todas las columnas de mascarillas, remedios caseros faciales y temas que tengan que ver con el cuidado de la piel y el rostro, debemos estar conscientes de no abusar e hidratar y protegernos con productos que nos beneficien, de acuerdo a nuestro tipo de piel.

El monumento que México al mundo mostró por Arnulfo López y Eduardo Sánchez

Si hay algo que como especie tenemos la necesidad de aferrarnos, es a la revolución industrial. La primera forma de economía natural que conocimos fue la recolección de frutos, pasando por animales muertos – que otras especies habían cazado antes – y nosotros fungir como carroñeros. Luego llegamos a ser ese animal capaz de matar (cacería), y tener un mayor alimento. Después ya fuimos lo bastante capaces de criar plantas y animales, siendo así el fin de los nómadas para dar paso al sedentarismo.

Pero la gran epitome de la economía humana es la creación de <todos> sus alimentos y bienes, sin preocuparse por la famosa escases. Ya no tener que salir al mundo y enfrentarnos por nuestra supervivencia. Entonces, desde que el hombre empezó con ese sueño, se vio en la tarea de crear máquinas para apoyarlo en su nuevo mundo por la búsqueda de la abundancia total, buscando una fuente de energía lo bastante capaz de abastecer de poder a todas esas máquinas de abundancia, pero no solo una energía, sino que también, una verdadera materia prima lo suficientemente versátil para toda la nueva creación humana. Es aquí donde entra el petróleo como materia prima principal, sin olvidar la importancia que tiene el carbón y el gas natural.

Como resultado de lo anterior, resulta irónico que la expropiación petrolera de México se siga celebrando o conmemorando, pues la reforma energética celebrada en el 2013, acabó con el monopolio que tenía petróleos mexicanos (PEMEX). Sobre todo se perdió la mayor libertad de manejar nuestros recursos petroleros por nuestra propia cuenta, y volver a tener que recurrir a otras empresas extranjeras para explotarlo. No quiero que se malinterprete esto. El motivo principal de la expropiación petrolera en 1938, fue que las empresas extranjeras no daban las suficientes garantías a sus trabajadores. Si con la reforma actual se pierde la soberanía sobre el petróleo, o no, creo que es cuestión de que cada mexicano lo analice y determine su propia respuesta. A mi parecer, Don Lázaro Cárdenas del Río (Presidente de México 1934-1940), estaría conforme con la idea de la reforma energética actual, siempre y cuando se respeten las garantías, tanto de los trabajadores, como de la parte económica (ganancias) que le corresponde a México por dicho recurso.

Siempre nos cuentan la misma historia de que el petróleo es del pueblo y para el pueblo mexicano. Que somos los herederos de toda la riqueza que de ella emane, y como consecuencia de esto aspiramos a un desarrollo como nación. Como mexicanos pensamos o pensábamos que el principal motor económico del país era precisamente el petróleo. Pero creo que hoy el pensar ha cambiado ya que la realidad nos dice que realmente no gozamos de los beneficios de este. Ese futuro prometedor que con el petróleo tendríamos, no ha llegado. La mejor reforma energética que tendría el país, es que ya dejen de robarle a PEMEX. Pues una empresa que se dedica a la industria del petróleo, resulta altamente rentable (redituable), al grado que se producen guerras por el petróleo.

Debido a que le estuvieron robando y no invirtiendo a PEMEX, esta < empresa > dejó de ser competitiva, viéndose en la necesidad de contraer alta deuda para poder, de milagro, estar de pie. Así es como hoy se encuentra la < gallina de los huevos de oro > de México. Y un reflejo claro de su situación son los precios de las gasolinas. Y claro, no olvidemos que gran parte de la gasolina la refinan en Estados Unidos, porque ni de eso somos capaces. Pareciera que PEMEX funciona más como un monumento histórico, que como un motor de desarrollo; un monumento donde los políticos van y se paran para hablar de sus promesas de campaña. Un monumento donde los mexicanos miramos con fe hacia el futuro. Un monumento para tener una “identidad y soberanía”. El monumento que México al mundo mostro para decir: < Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras traiciona a la patria > – Lázaro Cárdenas del Río.

No hay que olvidar que los monumentos también caen, ya sea por los estragos del tiempo, o por los del clima o por los estragos del pueblo.

PEMEX para el gobierno representa una gran carga fiscal. Lo mejor sería que fuese puesta a la venta, y así dejar de cargar como país con algo que difícilmente tiene salvación. Esto no significa que PEMEX tenga que dejar de existir, si no que al contrario tendría más vida, solamente sus “activos” cambiarían de manos. Y con esta venta liquidar todas las deudas de la misma. Creo que de venderse, tendríamos verdaderamente una competencia. Si como mexicanos no nos preocupamos por cómo se manejó la empresa en su momento ni tratamos de rescatarla, no lo hagamos ahorita que está, como ya dije, de milagro.

Mientras la empresa esté en manos del gobierno nunca llegará el milagro. Pues un político y un pueblo que no conoce de economía están destinados a morirse de hambre. Dentro de la cadena de producción y costos del petróleo, están sus trabajadores, y por tanto su sindicato. No queremos expresar que este último sea malo, al contrario, un sindicato debería o debe de proteger a sus trabajadores dándoles mejores herramientas de trabajo y seguridad laboral, pero si su líder desvía los recursos financieros, se volvería contraproducente con lo que el General Cárdenas, quería: < Proteger a sus trabajadores y a su nación de abusos >. No basta con soluciones “políticas” que no estén verdaderamente respaldas por la ciencia económica. De lo contrario esas soluciones solo son palabras al aire. A Don Lázaro Cárdenas del Río lo que le faltó para tener una verdadera “expropiación petrolera” fue legarnos también una verdadera planeación para las presentes y futuras generaciones del país; de cómo trabajar lo que él visualizó. No fue suficiente con quitarles los activos a las empresas extranjeras, también se necesitaba defender la soberanía de la naciente empresa (PEMEX), para así, como decimos < llevar la fiesta en paz >. Pues de qué nos sirve tener recursos si no sabemos cómo planificarlos, como administrarlos, ni cómo distribuirlos.

PEMEX, o se vende, o se defiende de tanto robo. No podemos volver a pesar que nuevamente nuestra aportación monetaria es la clave para el rescate de esta empresa, como sucedió en la < expropiación petrolera >. Esperemos que el nuevo descubrimiento del yacimiento petrolero Dzimpona-1EXP, ubicado en Dos Bocas, Tabasco, logre salvar realmente a Petróleos de México, y que ahora sí se trabaje como Dios manda, dándonos un reinicio. De lo contrario, es mejor seguir con la postura de venderla. Pero dudo que cambie algo si no tomamos el control como pueblo. Simplemente hay que ver su el slogan en lo más alto de este monumento < Por el rescate de la soberanía >.

COLUMNA: “A billetazos”

Por: Julio César Calderón

Históricamente, la división de poderes se ha basado en la existencia de: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, siendo este un procedimiento de ordenación del poder de autoridad que busca el equilibrio y armonía de fuerzas mediante una serie de pesos y contrapesos. Los formuladores de esta división son John Locke y Charles Louis de Secondat (Montesquieu). Ambos partieron de la necesidad de que las decisiones no deben concentrarse, por lo que los órganos del poder deben de autocontrolarse a través de un sistema de contrapesos y equilibrios.

Esta teoría ha estado en la discusión pública en los últimos días tras la respuesta del Presidente López Obrador ante la decisión de un juez Gómez Fierro de echar abajo su recién aprobada Reforma Eléctrica tras considerar que esta afecta a la libre competencia en México.

Desde un punto de vista crítico y tradicional, no se ve bien que el Presidente (representante del Ejecutivo) despotrique contra un juez (miembro del Judicial) por fallar en contra de una ley, pues se podría considerar que la autonomía de poderes está siendo violentada. Sin embargo, la teoría se ve rebasada por la realidad, pues en los hechos algunos miembros del Poder Judicial se ven deslumbrados por los destellos del poder económico, siendo este el que termina controlando las decisiones de los que se supone deberían actuar apegadas a la ley.

Y es que el juez Juan Pablo Gómez Fierro, no tiene el mejor historial en sus decisiones pues muchos de sus fallos han sido para beneficiar a empresas trasnacionales que destacan por sus fuertes inversiones en el sector energético. Y es que pareciera que la justicia solo aplica espontáneamente cuando se ven afectados los intereses de los poderosos, pues este juez en menos de un día emitió su fallo para tramitar el amparo correspondiente.

Las sospechas del Presidente no son un capricho, se basan en el actuar que ha tenido Gómez Fierro en administraciones pasadas, beneficiando al circulo cercano del que fue su impulsor, el expresidente Peña Nieto.

Goméz Fierro tuvo nexos con el Sr. Juan Collado, al cual le concedió una suspensión definitiva a su favor, librándolo de todo cargo, pues aseguraba trabajaba libre de culpa, sin embargo, hoy está siendo procesado por presunta delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. Este mismo juez amparó al Sindicato de Trabajadores Petroleros para “echarle la mano” al entonces dirigente Carlos Romero Deschamps y evitar que se dieran a conocer las aportaciones. También libró de la justicia a Carlos Hank Rhon.

Por lo anterior, es que las sospechas que se tienen son enormes, pues hay una gran posibilidad de que éste y muchos otros jueces sigan actuando en defensa de los que se creen amos y señores de México, los que ven la Cuarta Transformación un peligro inminente para sus jugosos negocios al amparo del poder público.

La oposición habla del peligro de la pérdida de la autonomía del poder judicial, cuando ellos durante sus administraciones la controlaban a “billetazos”, y que, actualmente ante la falta de representantes en el poder legislativo han puesto a trabajar a los aliados del viejo régimen para truncar el camino de la soberanía energética.

Debe haber un respeto a la autonomía de las instituciones, pero no a billetazos…

Del “ya chole”, al “ya chale” por Nuria Gabriela Hernández Abarca

Cuando uno no quiere ver lo que tiene enfrente, es por varias razones, porque no te interesa, porque no te conviene, porque te da miedo o porque te duele. Así de claro es.

La frase ahora tan renombrada del presidente respecto a la insistente y legitima expresión de reproche de las mujeres en este país por la candidatura a Gobernador para el Estado de Guerrero, ha sido como una sentencia de retraso miles de años a las luchas ya avanzadas por las mujeres, para que se reconozcan sus derechos, pero también para acceder a procesos electorales en condiciones de igualdad y libres de violencia.

Como anillo al dedo cae la frase del popular grupo Café Tacuba “ Ya chole chango chilango, que chafa chamba te chutas, no checa andar de tacuche y chale con la charola”, y es que de leerla nos acordamos que el poder del dedazo y el poder del pacto patriarcal se ve en su máximo esplendor al ignorar, invisibilizar y refrendar que no importa que exista la mínima duda de violencia por parte de algún candidato, que aquí lo que importa es perpetuar el poder, pero más allá de eso, es también dejar claro y mandar el mensaje que en un País gobernado por la irrepetible marca patriarcal, lo menos que importan son las mujeres y sus gritos desesperados.

Y es que a decir del diccionario popular la expresión de “ya chole” significa «Ya basta» o «Ya fue suficiente», y se dice cuando ya no quieres hablar más del mismo tema, así como le sucedió al Sr Presidente, que simplemente se cansó de escuchar a las miles de voces que expresaron su descontento por la sola posibilidad de continuar con una candidatura que representaba una afrenta a las mujeres y sus derechos, o tal vez se canso de la obligada visibilización de que en nuestro país existe un gran problema, incluso a la par de la pandemia, y esa lamentable realidad se llama violencia contra las mujeres, o tal vez se desesperó por no saber de que iba el pacto, ese que las mujeres exigían rompiera, lo cierto es que ese pacto ahí está, metido en las entrañas de muchos gobernantes, arraigado en las decisiones futuras del país, silenciado en las decisiones respecto al acceso a la justicia a las mujeres, escrito en los reglamentos y estatutos de los partidos, o en la respiración cómplice de muchos que imaginan que si cierran los ojos simplemente pasara desapercibido. Pero no es así.

Ese pacto, el patriarcal, tiene que ver con la insistente huella que queda marcada en el cuerpo y vida de las mujeres, ese es el que se pretende firmar una y otra vez, ante la mirada de todas nosotras, las mujeres mexicanas, que, por más acuerdos, movimientos, campañas mediáticas, leyes, políticas públicas, instrumentos internacionales y voluntad que tengamos, esa lapida está muy difícil de quitar.

Romper este pacto tendría que pasar por:

  • Reconocer la desigualdad y la discriminación estructural que por décadas ha violentado los derechos humanos de las mujeres.
  • Reconocer que el patriarcado y los hombres que no lo han dejado atrás, intervienen de manera negativa en que las mujeres accedan a sus derechos.
  • Reconocer que las complicidades que les enseñaron a construir como hombres desde que crecen, han hecho mucho daño y forman parte del grave problema de violencia contra las mujeres.
  • Condenar la indiferencia, la no empatía y los oídos sordos ante la demanda de las mujeres.
  • Reconocer que los políticos violadores, agresores y ajenos a sus responsabilidades con sus hijas e hijos no podrán nunca ser buena persona y mucho menos buenos funcionarios.

¡Entre otras cosas esto es romper el pacto patriarcal y es momento de romperlo ya!

Por favor, Señor presidente, mejor ya “chale” con la complicidad y la ceguera patriarcal, y para entendernos mejor “ya estufas con la violencia” , que por cierto mata a 10 mujeres diariamente en este País.

8M por Arnulfo López Soto

Quiero empezar esta columna expresando que la intención de la misma es dar una opinión objetiva y analítica sobre el tema de las mujeres y todo lo que este conlleve. No es, ni será nunca mi intención ofender o ser hermético a la lucha que ellas y todos enfrentamos, pero sí es mi intención señalar en qué, bajo mi perspectiva, hemos fallado. Opinar sobre tal tema es entrar, sin duda alguna, a un terreno demasiado escabroso y peligroso. Y no porque no tengamos la capacidad de hacerlo, sino porque tanto el que escribe y el que lee, pueden perder la objetividad en cualquier momento. Espero esta no sea la ocasión.

Cada año, a partir de 1975, el 08 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), institucionalizó tal fecha con dos propósitos claros: igualdad, y no discriminación para la mujer.

Cabe mencionar que la celebración del ya mencionado día – entendiéndose correctamente la conceptualización de la palabra celebración – data , incluso, desde la revolución industrial (siglo XIX), con diversos sucesos, algunos trágicos para la mujer, como el incendio en una fábrica en New York, donde murieron calcinadas 146. Como resultado de esta y otras luchas que habían emprendido las mujeres, una organización como la ONU, finalmente institucionalizaría la fecha a nivel mundial.

Hoy, hay que decirlo con todas las palabras que esto implica: ¡Aún estamos lejos de cumplir cabalmente esos propósitos! Como Estado, como sociedad y como individuos, ¡LES HEMOS FALLADO A LAS MUJERES! Pero también vale la pena recordar los avances que se ha tenido en el tema de sus derechos. Y cuidado aquí, porque no quiero dar elementos que se presten a la malinterpretación. Me refiero a que la moneda tiene dos caras, y permítanme explicar. Por un lado resulta paupérrimo creer que las mujeres tienen que irse ganando terreno en el tema de igualdad y de sus derechos. Los derechos humanos son universales, y los tenemos ambos géneros por el simple hecho de existir.

¡Las mujeres no deberían de estar exigiendo sus derechos! Deberían de estar disfrutándolos en su totalidad. Pero el otro lado de la moneda, y que resulta difícil entender y mucho más aceptar, es la cultura aún machista que el país tiene. Ya sé que eso es lo más vil que se puede decir y escuchar, pero entendamos que ha sido la realidad por años y años. Y ahí, también ellas tienen gran responsabilidad.

Hoy quieren salir a manifestarse de una manera incorrecta, cuando si de verdad queremos todos un cambio sustancial y tangible, tenemos que meternos a nuestras casas y educar con principios y valores a nuestros hijos; ellos son los que el día de mañana podrán hacer el cambio que todos esperamos. Para mí, ahí está el epicentro del problema. Hoy queremos exigirle al Estado que haga lo que nosotros no hemos querido, o no hemos logrado, o mucho menos intentado hacer: ¡EDUCARNOS!

No quiero decir que entonces nos quedemos con los brazos cruzados al ver como las mujeres son blanco de algún tipo de violencia – llámese como se llame –, y pretendamos seguir creyendo que no pasa nada. La realidad es que sí pasa. Las mujeres son las que más han sufrido las enormes fallas del sistema. Y aquí viene otra postura. De nada sirve que intentemos educar como sociedad, si nuestro Estado es totalmente ajeno a resolver los temas que a él le corresponden. Y justamente ahí está uno de los motivos por los cuales cada 8 de Marzo las mujeres se vuelcan a la calle. Mientras cada uno de los elementos que forman esta ecuación tan complicada, no entiendan cuál es su función, seguiremos en el dilema de soportar manifestaciones fuera de control.

Y termino con ese punto. Hoy muchas mujeres se han adentrado a una ideología llamada < El Feminismo >. No voy a abordar sobre ese tema que muchas utilizan para adoctrinar y no para enseñar, ya que me llevaría a conocer las entrañas de la ideología, cosa que sinceramente no pretendo hacer. Lo que sí quiero abordar es el claro error que muchas mujeres comenten, justificándose en la misma. Salen, se manifiestan, exigen que se acabe la violencia, que se les de igualdad, que no se les discrimine, pero lo hacen a través del vandalismo, a través de la violencia, lo hacen detrás de un pañuelo, detrás de un pasamontañas, lo hacen cargando artefactos que su destino es la provocación. Y no, no es así. Y sé que en este punto hay un abismo de diferencias en la forma de pensar. No se gana en nada hacer ni provocar vandalismo. Porque por muy fuerte que suene y que incomode, es lo que se hace en esas manifestaciones. ¡Y no, no es la forma!

Y vuelvo a pedir que no se malinterprete. Aplaudo enormemente que las mujeres salgan a manifestarse. Aplaudo y reconozco a aquellas mujeres que conocen el verdadero motivo por el cual lo hacen. Aplaudo que paralicen ciudades enteras y nos hagan ver a todos los errores que hemos provocado y que se desencadenan en la violencia contra ellas. Sí, eso lo aplaudo y hasta felicito por hacerlo. ¡Ojalá todos pudiéramos unirnos a esas manifestaciones en favor a ellas! Pero, lo que jamás voy a aplaudir ni a reconocer, es la forma tan equivocada que un grupo minorista de mujeres provocan en esas manifestaciones.

Hoy siguiendo una ideología, la cual ya mencione, destrozan calles, propiedades privadas, lugares y servicios públicos, monumentos, edificios históricos. Y perdón la claridad, pero ese es el motivo principal por el cual muchos no nos sumamos a esas manifestaciones.

Por otro lado, el Estado debería de recordar que es el único ente que tiene el uso legítimo de la fuerza, y que no, no sería un Estado opresor por realizar esa función correctamente. Hay posturas de mujeres que salen a manifestarse con la intención de alzar la voz de manera correcta, y dicen que esa minoría no las representa, y lo sé; tal vez no las representa pero que daño les hace en su movimiento.

Hoy ellas tumban monumentos históricos, pero hacen tendencia a una mujer que toma un artefacto emisor de gas y se los regresa a los policías que cumplían su labor en ese momento de proteger Palacio Nacional. ¿Ven cómo el mismo movimiento necesita reestructurar su pensar? Y ya sé todos los argumentos que ellas pueden usar para contraponer mi pensar, tales como: “La independencia no se ganó de manera pacífica”; “Ya hubo manifestaciones pacíficas y no se logró nada”; “Los monumentos regresan, ellas no”, y un sinfín de justificantes que utilizan para sus actos. Pero no, ninguno es lo suficientemente fuerte para que lo reconozcamos como sociedad.

Ojalá, y es mi deseo, que esta columna nunca haya perdido la objetividad. Si hay un ser que merece TODO, sin duda alguna es la mujer. Pero este reconcomiendo no les debería de dar razones para equivocar su camino. Mientras las formas sean las correctas, salgamos juntos a alzar la voz y a manifestarnos. Mientras no sea así, seguirán siendo minoría, por muy duro que se lea.

… el que lee, entienda.

La afrenta de AMLO; la fiesta de la violencia

Postular a Félix Salgado Macedonio, un agresor social, como candidato al gobierno de Guerrero es una apuesta que seguramente tendrán que pagar otros y otras candidatos del MORENA en el país.

Desde el pasado 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, han aumentado las expresiones en contra de esa postulación –de facto-, porque lastima a un importante sector de la sociedad mexicana. Su postulación representa una agresión más a las mexicanas, a sus hijos, esposos y todos los que las rodean.

Pareciera que la insistencia de mantener a Salgado Macedonio como candidato es una afrenta del presidente Andrés Manuel López Obrador a las mexicanas.

En respuesta, llegó la advertencia al mandatario federal el día de la marcha 8M: “nos vemos en las urnas”.

Seguramente el resultado no le gustará a AMLO, quien como buen conservador, insiste en mantener el pacto con el candidato-agresor, me pregunto ¿Qué le deberá López Obrador a Félix Salgado, para protegerlo tanto?

En internet, el movimiento Feminonymous también ha hecho lo propio y hackeó la cuenta del Morena para exigir al presidente romper el pacto con el agresor de mujeres.

Para ese partido en el poder federal las cosas no se ponen fáciles, al contrario, la misoginia y la falta de empatía con la mitad de la población, será parte de su debacle.

Será por eso que, algunos integrantes del Morena, ya cuentan con un plan B, al ser quienes mueven los hilos de los nuevos partidos políticos que contenderán en este proceso.

Seguramente están conscientes que el proyecto obradorista pierde día a día simpatías y para el 2024 y que, seguramente enfrentará una gran fractura.

Por lo pronto, la advertencia del movimiento feminista se cumplirá porque son millones de mujeres las que están hartas de la violencia en su contra en todas sus variantes; hartas que las autoridades minimicen el movimiento feminista o quieran callar, como si la violencia hacia este sector fuera un chiste o una moda.

En los últimos días, se escucha en el ámbito público y privado argumentos de ignorancia, machismo y juicios de valor que en nada ayudan a la consolidación de una sociedad en paz y democrática.

Hoy más que nunca en México se debe entender que la lucha del movimiento feminista no es contra los hombres por ser hombres; es contra la violencia de género; es una exigencia de respeto a los derechos humanos de las mujeres y a la dignidad.

Pareciera que por años las autoridades se hicieron de oídos sordos. Si bien existe un amplio marco jurídico que busca erradicar, eliminar y sancionar la violencia contra las mujeres, no se ha hecho efectivo por el Estado Mexicano y por eso miles de mujeres están en las calles exigiendo justicia y un cambio para poner fin al México violento que nos ha tocado vivir.

La cuenta y asignación pendiente de las instituciones gubernamentales es y será, que se cumpla a cabalidad el estado de derecho; pero como son los mismos gobiernos quienes lejos de actuar a favor de la sociedad fomentan la violencia, está en manos del pueblo mexicano, hacer valer lo que marca la ley y punto.

La mujer policía… la gran olvidada el #8M

Hoy en día, la tribuna, quizás de manera oportunista, se inundará de temas sobre feminismo y sobre enfoque de género. Quienes normalmente abordamos otro tipo de temas, principalmente los que por su naturaleza son dirigidos hacia los temas de seguridad, hemos olvidado, que las políticas y estrategias en la materia, deben tener un enfoque primordial en la seguridad de las mujeres.

Creo que hasta el momento vamos bien, porque hay un involucramiento de especialistas en la materia que han hablado y escrito de manera magistral, propositiva sobre las medidas que el estado mexicano debe aplicar para la protección adecuada de los derechos y seguridad de la mujer.

Pero hoy en día, hemos dejado en el olvido a una clase importante, fundamental que nivela en una medida preponderante las políticas de seguridad aplicadas en la actualidad: La mujer policía.

La corporación, ese espacio masculinizado.

Dentro de las corporaciones policiales (al igual que en la vida cotidiana) la mujer enfrenta una serie de escollos que, sin dudarlo, son los que comúnmente pensaríamos que ya se habrían eliminado. Pero hoy en día la desigualdad de género en lo laboral, la distribución inequitativa de los ingresos, las jornadas laborales extensas, las pocas o nulas prestaciones que los policías pueden gozar por su régimen especial de contratación y por el otro lado la distribución discrecional de los ascensos en materia laboral, derivado de el acaparamiento del género masculino de los puestos de poder y toma de decisiones.

La mujer policía, en muy pocas ocasiones tiene la aceptación social de la labor que realiza. De inmediato viene el estigma, la condena social por la labor que realiza y la minimización de su condición humana por los riesgos de la labor policial – cómo si los riesgos no fueren para ambos sexos-, donde se señala por diferentes medios, amén del olvido que como sociedad tenemos ante los abusos que se generan dentro de las corporaciones policiales.

En México la historia del ingreso de las mujeres en corporaciones policiales podría decirse que es aún una asignatura pendiente, documentada tan solo en algunas notas periodísticas que narran algunos hechos heroicos o sus finales violentos por la violencia extendida en el país.

La Policía cómo institución, ha sido un caso simbólico de segregación histórica, desde un sentido horizontal, cómo vertical, dado que este tipo de instituciones fueron concebidas con un organigrama y funciones con características masculinas, donde aun cuando hay un ingreso constante de mujeres, se sigue manteniendo la corporación con un carácter sexuado.

La mujer y su devenir en la policía.

Sin embargo, es relevante visibilizar diferentes aristas de sus experiencias de ingreso y trayectoria sin hacer a un lado el significado que su presencia y actuación, desde un cuerpo significado en femenino, tiene en el entramado cultural de la policía mexicana, en un contexto de violencia generalizada.

Historias de mujeres que ingresan a las corporaciones policiales, en búsqueda de desarrollo, vocación e incluso cómo un último recurso para obtener un trabajo remunerado de una manera “digna”, son las que, desde las áreas de reclutamiento, capacitación y sobretodo desde la propia academia, conocemos.

Las mujeres se han incorporado al trabajo remunerado en la policía de manera creciente en las últimas décadas y de manera particular a lo largo del siglo xx en América Latina y Asia, aunque en Estados Unidos y en la mayoría de Europa su integración es de mayor data.

Su participación en las fuerzas de seguridad hoy es más que sólo testimonial o simbólica, pues habiendo iniciado sus funciones históricas con asignaciones concebidas como “propias de mujeres”, tales como el cuidado de parques y jardines, la vigilancia de escuelas y hospitales o trabajos secretariales y administrativos, lo cierto es que han transitado hacia la realización de trabajo operativo en calles y patrullas, llegando algunas a ocupar puestos de mando en la estructura policial.

Con ello, algunas mujeres han roto no sólo el llamado “techo de cristal”, sino también el “techo de latón”, como nombra Dorothy M. Schulz (2004) a esos obstáculos evidentes y complejos que únicamente algunas mujeres han logrado traspasar, dada la peculiaridad y sobregenerización de las instituciones policiales.

Las organizaciones que tienen el encargo de garantizar la seguridad pública a la ciudadanía no son sólo centros de trabajo que contratan mujeres; tampoco se caracterizan por tener más hombres que mujeres en su fuerza laboral.

Se trata de instituciones que, a lo largo del tiempo, se han ido constituyendo en una subcultura de género, donde las relaciones entre los hombres, entre los hombres y las mujeres, así como las relaciones entre las mujeres que las integran, cuentan con códigos no siempre explícitos en los que se privilegian las prácticas de un sujeto policial con características históricamente relacionadas con la más reacia masculinidad.

Las mujeres, en este sentido, si bien han roto estereotipos con su sola presencia, también han sido incorporadas bajo argumentos esencialistas que las muestran con caracteres “femeninos” más aceptables por una ciudadanía distanciada o enemistada con fuerzas policiales fuertemente generizadas, vinculadas con historias de represión, corrupción y violencia enfundadas en cuerpos masculinos.

Uno de los factores que facilitaron la integración de mujeres en la policía ha sido el reconocimiento de que ésta es una de las instituciones públicas que más contacto tiene con la ciudadanía y que, a la vez, es de las que más deteriorada tiene su imagen ante ésta.

Reproduciendo estereotipos de género, se ha supuesto que la sola incorporación de mujeres en labores policiales cambiaría dicha imagen, reflejo de su capacidad de corrupción y ejercicio de violencia.

Concluyendo…

Sin embargo, al no propiciarse simultáneamente reformas policiales democráticas, con perspectiva de género y de derechos humanos que norme el actuar policial hacia dentro y fuera de las instituciones policiales, éstas se han ido constituyendo en México y en otros países de Latinoamérica y del mundo como una cultura separada de la “externa”, manteniéndose o aumentando la desconfianza de la ciudadanía, tanto en aquellos países que experimentaron un pretendido retorno a la democracia posterior a regímenes militares, como en los que, como México, tienden a fortalecer su fuerza represiva y militarización como única estrategia concebible para lidiar con el crimen organizado y las redes del narcotráfico.

En nuestro país, tenemos un severo atraso operacional y de políticas en materia de seguridad, donde también hemos dejado a un lado la inclusión en los planes de seguridad, en las estrategias y en la operatividad a las mujeres.

Es por ello que aún cuando hay un gran avance en materia de políticas de seguridad, dentro de la perspectiva del recurso humano hay un gran atraso y una deuda histórica con las mujeres, porque si desde el ojo ciudadano estigmatizamos que los policías están en la última escala de las clases sociales, añadimos un estado de fuerza femenino, pues obviamos sus historias, devenires y desarrollo ocultado con ello una lucha de muchos años que han tenido: SER MUJER Y SER POLICÍA.

Más Que Una Corona… No Existen Reinas Perfectas

Todos tenemos claro que ninguna persona es perfecta, sin embargo, al tocar el tema de los certámenes de belleza, en muchas ocasiones se piensa que las participantes o las reinas han sido “tocadas por Dios” por su belleza, pero eso no es así.

Estamos acostumbrados a ver las fotografías de las chicas dónde se les ve una piel sin imperfecciones, unos cuerpazos y en muchas ocasiones nos desanima a las demás mujeres, cuando debería de ser todo lo contrario y nos deberíamos de motivar.

Las reinas también cometen errores, también tienen derecho a equivocarse y al hacerlo no deben de ser blanco de críticas, sin embargo, vivimos en una sociedad en la que al ver una guapa mujer enseguida se piensa “no tiene cerebro”, cuando ya mucho se ha demostrado que los concursos enpoderan.

El hecho de pertenecer al mundo de los certámenes de belleza o la moda no quiere decir que eres o serás perfecta, pero tampoco es sinónimo de que estás “hueca”, como en muchas ocasiones se ha catalogado.

Y sí, la verdad es que para tener una piel bonita, un cuerpo saludable y un cabello radiante también se requiere de muchísimo tiempo, dinero y sobretodo esfuerzo, y en ocasiones algunas mujeres no tenemos alguno de los tres requisitos.

Sin embargo, podemos trabajar para poder lograrlo, yo siempre que deseo algo me he mentalizado en: “si otras personas pueden, yo también tengo que poder”, y considero que es mucho mejor a criticar un logro ajeno por el que nunca has luchado.

Así es que quitemos los pensamientos malos sobre los certámenes de belleza, dediquemos nuestro tiempo a lo que más nos gusta y nos hace sentir bien mientras tengamos en mente el “sí puedo” y recordemos que nadie es perfecto en este mundo y sobretodo que no debemos tener miedo por cometer errores, porque hasta en la realeza existen.

“Todas las mujeres son hermosas, pero muchas aún no descubren como explotar su belleza”…

Democracia: Aquello que todos quieren y no entienden

POLITÓLOGO: ARNULFO LÓPEZ SOTO.

Escribir sobre democracia parecería algo muy sencillo, ya que es un concepto que la mayoría de las personas entendemos con simplicidad. Recuerdo las clases de secundaria, cuando el profesor nos enseñó a grandes rasgos la etimología de la palabra, y con ello la concepción de la misma. Y es que si algo le debemos a la Antigua Grecia, en específico a los atenienses, es el concepto de democracia. Ellos, en busca de un sistema de gobierno – cabe mencionar que lo buscaban para su ciudad nada más – crean la palabra democracia, dándole el significado de < El poder del pueblo >.

A lo largo de la historia de la humanidad, este sistema creado por los atenienses, fue creciendo cada vez más, hasta el punto de que la mayoría de los Estados lo adoptaron como parte fundamental de ellos. Fuimos dejando atrás la época antigua, gobernados por faraones; fuimos dejando atrás la edad media donde el poder descansaba en la iglesia; fuimos dejando la época moderna donde las monarquías absolutas imperaban, y así sucesivamente hasta instaurar a la Democracia.

Incluso en la historia mexicana, la democracia tarda en consolidarse. No fue hasta la Constitución de 1824, en su artículo 5°, que señalaba la forma de gobierno: república representativa, popular y federal. Características de la democracia, pero lejos de ponerlas en la práctica. Al día de hoy, después de las reformas a nuestra carta magna, entendemos, en su artículo 3°, a la democracia como un < régimen político > que genere un < sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural >.

Vuelvo a enfatizar que entender el concepto de dicho termino no nos causa conflicto alguno. Lo que sí causa conflicto son las fallas de la democracia. Porque sí, sí tiene fallas. ¡LA DEMOCRACIA NO ES PERFECTA! Aquel que piense que esta es la panacea a todos los problemas, se llevará un gran fiasco. Incluso personajes como Rousseau apuntaba que la democracia jamás ha existido.

Una de estas fallas que comento, desde mi perspectiva, es la oportunidad que la democracia da, para que cualquier personaje pueda aspirar a un cargo público. Sé que eso es la democracia, darle el poder al pueblo para elegir a sus representantes. Pero ese poder mal utilizado, trae más problemas que beneficios; hoy vivimos las consecuencias de ello.

Yo sigo sin concebir como la democracia permitió que un exjugador de futbol, hoy sea gobernador de un estado de la Republica. Sigo sin entender cómo una actriz de televisión, que sólo terminó la primaria, fue diputada federal del 2015-2018. No logró entender cómo la democracia, en estos tiempos electorales, permite que personajes que no tienen el mínimo sentido de cómo construir y ejecutar política, hoy sean precandidatos a distintos cargos públicos. Hoy tenemos en la baraja electoral, exfutbolistas, actores, actrices, payasos, luchadores, cantantes, etcétera, queriendo un lugar en la política.

Y es que también hay que decirlo, no toda la culpa es de la democracia. Ella nos da el poder para decidir a quién poner. Somos nosotros, como electores, los protagonistas de estas fallas. Aun así, es increíble ver esos escenarios. Si se trata de construir un sistema que mejore los derechos de segunda generación (económicos, sociales y culturales) creo que debemos de pensar dos veces como usar ese poder. Justo por todo lo anterior, Rousseau pensaba que la democracia es para los ángeles y no para los humanos.

No quiero que se piense que debemos de buscar otro sistema de gobierno, porque no va por ahí. La democracia llegó y deberá quedarse por siempre. Ya lo pesaba Sartori, al establecer que la democracia es imperfecta, pero es el sistema más viable para adoptar. Lo que sí quiero dejar claro, ya por último, es que está en nuestras manos, en nuestro sufragio, evitar más errores de la democracia. Ya lo decía Levitsky y Ziblatt: < En la actualidad, el retroceso democrático empieza en las urnas >.

Hagamos democracia, pero hagámoslo de tal manera que la ayudemos a corregir sus propias imperfecciones.