El machismo y su territorio impenetrable por Nuria Hernández Abarca

Últimamente mis oídos han escuchado a distancia, en lo corto, en la mesa de al lado, con el amigo, el pariente, y hasta en la calle; mucho disgusto respecto a ¡por qué las mujeres ganamos espacios!, o ¿por qué las mujeres estamos en listas de candidaturas?, o el ¿por qué las mujeres somos más visibles o independientes?, y viene a mi mente una vocecilla que repite y repite dos argumentos que tranquilizan mi enojo: están preocupados por perder sus espacios de poder o por dejar sus privilegios.

Hoy pareciera que levantar la voz, hacerse presentes, pero sobre todo exigir sus derechos, es una alta afrenta a la forma en la que la vida “debe de ser”; claro que, para una sociedad machista y patriarcal, esta nueva normalidad, la de las mujeres al frente, está derrumbando los cimientos donde se legislaba, se gobernaba, se exigía, y sobre todo se cuestionaba el ¿cómo hacer que un solo sexo siguiera manteniendo su poder?

Esta historia, la que hoy nos toca vivir y contar, es una historia de cambios trascendentales, desde lo que representa el covid para la humanidad y la forma en la que nos obligará a replantearnos nuestras relaciones, y nos invitará a valorarnos; pero también estamos siendo testigas y testigos de otra nueva normalidad, la de acostumbrarnos como sociedad a que las mujeres ocupen espacios que antes era inimaginable pensarlo.

Como diría Nuria Varela, “nosotras las de siempre, ya no somos las mismas”, ahora tenemos claro que esta realidad nunca va a cambiar espontáneamente, esta realidad requiere de reconocer primero que nada, la desigualdad estructural que históricamente ha puesto un freno al desarrollo de las mujeres, después dejar de normalizar la violencia añeja, esa que seguimos respirando y exhalando todos los días; también requiere de saber, que no estamos solas, que hay otras y nosotras que ya NO estamos dispuestas a que se decida por las mujeres, que se negocie el futuro de las mujeres en una mesa (por cierto de puros hombres), o se cuestione la capacidad y fortaleza personal, colectiva y política de todas, que no estamos dispuestas ya, a estar invisibilizadas en normas falocentristas que siguen viendo a las mujeres como un tema políticamente correcto a abordar, ya que pareciera que administrar la dosis de avances en los derechos humanos, sea la receta perfecta para seguir detentando el poder el más tiempo posible.

Necesitamos reconocernos, agruparnos, reagruparnos, saber que este año queda marcado por las demandas feministas como un recordatorio constante y permanente de que ya no hay vuelta atrás, que los derechos ganados por las nuestras, por otras mujeres, no son negociables y mucho menos permutables.

Así que mejor vayamos poniendo atención y cuando escuchemos que se quejan de esta nueva normalidad en los derechos humanos de las mujeres, mejor digámosles con amoroso acento y firme convicción, como diría un filósofo griego, “Nada es permanente, salvo el cambio”, y ese cambio ya llegó; se llama feminismo.

 

COLUMNA: Los “analistas en seguridad” hoy.

#SeguridadSinPretextos

José Alberto Guerrero Baena

Los “analistas en seguridad” hoy.

Cuando la tribuna da soluciones mágicas…

Un tema que ha sido dejado de lado y que realmente preocupa entre quienes trabajamos a fondo los temas de seguridad, procuración y administración de justicia, es sin dudarlo la emisión de opinión pública, “experta” , además de las posibles repercusiones en el imaginario popular por ser expuestas en medios de comunicación y en la esfera de lo público.

En ocasiones diversas, estos temas han sido tomados por diferentes actores políticos, la propia comentocracia en medios de comunicación e incluso por actores académicos, cómo una simple y llana plataforma para tratar de entrar a la opinión pública, sin analizar el “nivel” de las propuestas que se pueden tener para solucionar los problemas cotidianos que en materia de seguridad día con día se generan.

E incluso se atreven a aseverar que sus soluciones son tan factibles que en poco tiempo se pueden echar a andar con resultados positivos…

Nada más falaz.

Lo que tristemente hoy en día prevalece y sin temor a decirlo, es la vaguedad y la simpleza con la que se toman los temas de seguridad en diferentes espacios o medios de comunicación de todo tipo.

Estos “analistas”, sin conocimientos mínimos de los temas de seguridad, prevención, procuración y administración de justicia, se manifiestan a los cuatro vientos, sin un conocimiento contundente de la complejidad del abordaje de esta temática, sin argumentar soluciones acordes y si en cambio, con una profunda intención de sacar alguna raja política partidista o incluso mediática,

La seguridad por si sola, es uno de los ejes fundamentales del desarrollo territorial, y son los temas de seguridad que tanto han lastimado el territorio michoacano o en su defecto moreliano, por las incorrectas políticas públicas en la materia aplicadas desde las dependencias correspondientes.

Y es una insana costumbre, que, desde hace tiempo, muchos políticos en desgracia, aspirantes a políticos, analistas de notas periodísticas, lectores de noticias e incluso académicos sin una línea de trabajo definida, han tomado como hobbie o como bandera: la comentocracia en medios de comunicación y son los temas de seguridad, los que han sido su panacea sin haber explorado experiencia práctica previa.

Es decir, opinando sin conocer.

 

Hoy en día, han surgido diferentes aristas del análisis de políticas públicas, que redundan en la creación de diferentes espacios de reflexión en los medios de comunicación. Los temas son tan vastos, que el análisis de diferentes aspectos, puede tener uno o varios actores haciendo el comentario, quizás por su experiencia en el sector público, por su conocimiento teórico o por que lo leyeron y se les hizo fácil opinar del asunto cuando tuvieron la oportunidad de tener un micrófono enfrente.

Así es como hoy en día, han sido abordados los temas de seguridad. Sin la seriedad que corresponde, con esa vaguedad de parecer todos unos expertos, espacios donde se han brindado “soluciones” desde los medios de comunicación, que quizás no son las más efectivas o en su defecto las que jurídicamente puedan operar los cuerpos de seguridad.

El terreno o campo, que es quizás la escuela mas importante que se puede tener en seguridad pública o ciudadana, es el menos abordado por toda la comentocracia que pulula en los medios de comunicación. La facilidad o autoridad cuando se habla frente al micrófono o monitor sobre proximidad, sobre prevención e incluso sobre la operatividad policial, sólo desnuda que ante estos temas, que sin duda son de lo más relevante, se puede emitir un comentario sin tener los conocimientos que da el terreno.

Las políticas públicas, son un conjunto de perspectivas que sin duda han pasado del terreno a los manuales de aplicación, con base en los profundos conocimientos de especialistas en el área que, sin dudarlo, bajaron del gabinete o de sus nichos académicos y se involucraron plenamente en la práctica diaria que implica la generación de conocimiento.

La seguridad pública es exactamente lo mismo.

La cotidianeidad que implica el saber abordar los temas de seguridad pública, implica no sólo el conocimiento teórico que al parecer cualquier lo puede tener con base en la lectura y compresión de los conocimientos, se necesita sin dudarlo, la experiencia en el terreno para comprender plenamente lo que implica la operatividad, el diagnóstico y poder hacer una reflexión con conocimiento de causa.

Por ello, mis preguntas a la clase comentocrática (improvisada) en temas de seguridad son:

¿Han realizado labor práctica?

¿Realmente estos “especialistas” conocen el terreno o han elaborado diagnósticos?

¿Cuántos opinadores de medios, han participado de manera activa en labores que conciernen a la seguridad pública?

¿Quiénes de estos personajes de medios, maneja los datos duros certeros, sin usarlos con un sesgo político?

¿Cuántos personajes de este sector opinador, han participado o trabajado directamente en una corporación?

Hoy, en tiempos netamente electorales, donde el hablar de seguridad será el pan nuestro de cada día.

Escucharemos a los candidatos hablar de estos temas, prometer que vendrán mejores tiempos e incluso se hablará de soluciones mágicas que operativamente son imposibles.

Es momento de que, en aras de esa responsabilidad profesional, como dijera la expresión popular que reza: “Zapatero a tus zapatos”, es momento que la comentocracia genere opiniones responsables y fundamentadas de su área de especialidad, sin invadir temas que no conocen, porque se corre el peligro que sean abordados de manera errónea e incorrecta, todo en afán de la búsqueda de una tribuna que irresponsablemente, da voz a quienes mediatizan o escandalizan con la intención de brillar y volver a la arena política, colgándose de una bandera que jamás abordaron.

La seguridad, sus temáticas, sus complejidades y sus soluciones, no deben de ser abordadas desde una mezquina posición partidista, sin duda este es el peor pecado que se puede cometer, porque parcializamos una opinión, le restamos los márgenes de autoridad a la actuación de los elementos de policía y por el otro lado, polarizamos a los ciudadanos entre colores que, sin duda, muchos de ellos, no tienen el mínimo conocimiento del territorio.

Los temas de seguridad, son y seguirán siendo, los más selectos de las políticas públicas, porque de ahí depende el desarrollo territorial. Y el abordaje de estos, de una manera objetiva imparcial y con conocimiento de lo que se quiere abordar, es una arista que pocos saben manejar, por lo menos sin sesgos políticos o agua para su molino.

 

 

JOSÉ ALBERTO GUERRERO BAENA

Delegado Estatal en Michoacán de la Red Nacional de Profesionistas en Seguridad Pública. AC.

Coordinador del Observatorio de la Guardia Nacional Capítulo Michoacán.

Académico integrante del Observatorio de la Guardia Nacional.

Doctorante en Política Criminal por la Universidad de Sussex, Reino Unido

Investigador del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

http://www.flad-la.org

Facebook: Alberto Guerrero Baena

Alberto Guerrero Baena II

Twitter: @AlbertoBaena38

Instagram: @soyalbertobaena

Correo electrónico: [email protected]

Más Que Una Corona… ¡No tires tu ropa! Dale La Vuelta Y Ayuda Al Planeta

La producción textil es responsable del 20% de las aguas residuales globales y del 10% de las emisiones globales de carbono, de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2019.

Es muy común que después de hacer limpieza de clóset, las personas tiendan a tirar a la basura la ropa que ya no les queda, la que tiene unas manchas o algunas prendas que están rotas, sin embargo, debemos ser más conscientes con el medio ambiente y poner mucho ojo en estas situaciones.

Si tu ropa está en buen estado, lo que puedes hacer es donarla a casas hogares, a algún vecino que sepas que la necesita o puedes publicarla en Facebook para hacer cambios, venderla o regalarla.

Lo importante es que no tiremos nuestras prendas a la basura, ya que esta industria es una de las más contaminantes en el mundo debido a la gran cantidad que los seres humanos consumimos de moda.

Y es que existen muchas personas que tienen un clóset lleno de ropa nueva que nunca se han puesto, ya que se las regalaron, la pidieron por internet o no se fijaron bien en algunos detalles en la tienda donde la adquirieron y terminó por no agradarles.

O esas personas que guardan sus prendas de cuando más jóvenes o eran un poco más delgadas para usarlas cuando vuelvan a la complexión en la que les quedaba.

Todo esto a la larga es un problema muy grave, ya que mientras muchos se dan el lujo de tener un armario lleno, otros no cuentan más que con dos o tres cambios de ropa para el resto de la semana o mes.

Por lo tanto, este es un llamado a toda la población a que no arrogemos a la basura la ropa que ya no necesitamos, porque incluso hasta las rotas o manchadas se pueden reparar o reciclar para darles otros usos.

Así que la próxima vez que hagas limpieza de clóset recuerda que hay casas hogar donde esperan con ansias tus prendas, u otras personas a las que les gustaría hacer un trueque contigo para poder adquirirlas.

“Cuidemos el planeta, es la única casa que tenemos”.

¿Vidas o votos?… ¿demagogia o humanización?

 

En las últimas semanas la realidad que nos rodea se ha tornado apocalíptica. Pareciera que somos protagonistas de una película de ficción en donde el miedo es lo que impera en las calles, colonias y comunidades, complicando el relacionarnos con las personas con quienes convivimos.

Las personas comenzamos poco a poco a añorar esos momentos que nos llenaban de alegría al convivir en fiestas, reuniones, lugares para el esparcimiento y hasta los encuentros para hacer política. Hoy pareciera que eso va quedando solo en buenos recuerdos.

En el caso de la política, quienes aspiran a una candidatura ha sido necesario reinventarse para poder llegar al electorado y llevar su mensaje, esto porque la gente tiene miedo a reunirse, y ¿cómo no? Si en cada lugar de Morelia hay por lo menos un enfermo o enferma de COVID19. Por eso hoy más que nunca nos obliga a ser más empáticos y humanos al momento de hacer proselitismo, pues las familias viven preocupaciones y dolor porque desean y rezan porque la gente que aman esté sana.

Necesitamos escuchar, solidarizarnos y actuar en consecuencia, de lo contrario se corre el riesgo de caer en una política de deshumanización y miserable que lejos de ayudar, hunda al país en depresión social, mayor crisis económica y violencia como nunca antes.

Ayer Tere, una comerciante irregular sin ingresos fijos, daba gracias a Dios por haber librado la enfermedad, pero reconocía que sin el apoyo económico de sus hijos, quienes tampoco se jactan de una estabilidad económica, no habría podido comprar el oxígeno, “si no hubiera sido por ellos, yo estaría muerta. Gracias a mis hijos y Dios estoy aquí, aunque con secuelas y deudas por la enfermedad. Cuídense mucho, no le deseo a nadie pasar por lo que pasé”, pedía Tere mientras acomodaba su cubrebocas y dejaba ver su nueva preocupación, las deudas que contrajo por la enfermedad y la dificultad para pagarlas.

Esperemos que la llegada de la vacuna no se convierta en una instrumento proselitista que juegue con la esperanza de salud para las familias, toda vez que la poca información confiable sobre la estrategia para llegar a las familias no es clara, dando paso a innumerables versiones de su aplicación que, no ayudan en nada a las familias que hoy están viviendo penurias por no tener servicios en los hospitales, no conseguir tanques de oxígeno, carecer de dinero para adquirir el medicamento y tratamiento que haga frente a la enfermedad.

En fin, insisto, es tiempo de dejar la demagogia atrás y comenzar a escuchar, solidarizarnos y dar soluciones reales a las familias que exigen de los representantes populares cero burlas, promesas falsas ni chantajes.

Columna: “Empoderando abusadores”

 

Por: Julio César Calderón

En México el 99.7% de los casos de violencia sexual no son denunciados, 4 de cada 10 mujeres han sufrido acoso, hostigamiento o abuso sexual. La cifran de impunidad en estos casos ronda en el 99%. De ese tamaño es el problema que lamentablemente cada día normalizamos más.

El pasado fin de semana se hizo tendencia en redes la youtuber Nath Campos luego de publicar un video donde relató el abuso sexual por parte de un influencer conocido como “Rix”, donde describió que ella estaba bajo los influjos del alcohol, situación de la cual su agresor se aprovechó. Los hashtags #RixViolador y #YoTeCreoNath se hicieron trending topic en twitter y en diversas redes sociales.

Un caso más en el que una mujer se ve envestida por los comentarios misóginos, donde la culpaban a ella por la violación, comentarios como: “eso le pasa por no medirse”, “ella tiene la culpa por pasarse de copas”, o incluso justificando al violador con mensajes de respaldo como, “los dos estaban tomados, Rix no tiene la culpa”, “lo hace para manchar la imagen de Rix”, “lo hace para monetizar las visitas a su canal”, entre muchos otros.

A la par de lo anterior, muchas influencers y youtubers salieron a contar innumerables situaciones donde fueron víctimas de acoso, abuso, violencia emocional, apología de la violación, bromas cargadas de machismo e incluso videos íntimos grabados sin su consentimiento.

Algunos de los acusados salieron a desmarcarse de la situación, otros pidieron disculpas, uno que otro justificó este tipo de acciones y muchos guardaron silencio, silencio cómplice.

Algunos youtubers fueron señalados de haber realizado este tipo de acciones, pero al mismo tiempo son de los que más seguidores y suscriptores tienen en sus redes, ¿por qué respaldar este tipo de proyectos si sabemos de lo que sus miembros han sido partícipes?, los youtubers están dispuestos a todo con tal de monetizar sus canales y eso se logra con nuestros likes, suscripciones y visitas.

Las mujeres en nuestro país viven con el miedo de salir de casa y no regresar, viven con el miedo del acoso diario que sufren en las calles, con el miedo de ser violadas incluso por los que se dicen ser sus “amigos”, viven con el miedo de ser mujeres en un país misógino y machista. ¿Hasta cuándo se les atenderá?, ¿cuántos casos de acoso más?, ¿cuántas denuncias más se tienen que hacer a aquellos que desde el poder abusan de ellas?, ¿cuántas muertes más tienen que ocurrir para que las fiscalías tomen otro tipo de medidas?…

En nuestras manos está cambiar el tipo de contenido que hay en redes donde figura la violencia, el acoso y el machismo. Debemos dejar darles likes, debemos dejar de consumir basura, debemos dejar de enriquecer y celebrar el acoso, debemos dejar de empoderar abusadores.

 

Columna: Ley del cubrebocas. ¿Legislar sin estudiar?

#SeguridadSinPretextos

Por José Alberto Guerrero Baena y Abraham A. Salazar García

Ley del cubrebocas

¿Legislar sin estudiar?

La orfandad de la policía en manifiesto.

Hoy en día, ante el embate de la pandemia del COVID 19, es urgente tomar medidas que ayuden a evitar su propagación y proteger el derecho humano a la salud de la población. Sí, esa misma población que sin duda, se ha convertido en el otro villano de esta película futurista que nadie quisimos vivir.

La preocupación de muchos gobiernos estatales y municipales, ha sido el tratar de controlar el flujo poblacional en las calles, y Michoacán no ha sido la excepción. Por todos los medios se ha tratado de disminuir la concurrencia en las calles, que la población guarde las medidas sanitarias correspondientes, que se evite el salir si no es necesario.

Sin dudarlo, junto con la seguridad, son los retos más importantes que cualquier gobierno estatal o municipal haya enfrentado en esta posmodernidad. Pero hay una circunstancia que, por lo menos a sus servidores, les deja una duda existencial, debido a que las buenas intenciones deben de ir combinadas con acciones prácticas, con estudio previo de hacia dónde van dirigidas las políticas públicas; las leyes y reglamentos que se aplicarán.

La nueva Ley sobre el uso del Cubrebocas, sin duda es un esfuerzo de buena fé, pero deja muchas dudas, sobre la autoridad que ejecutará las sanciones correspondientes, sobre el destino de los fondos que son captados por concepto de multas y la posible violación a los derechos consagrados en la Constitución Mexicana.

En esta columna no se intenta cuestionar la intención de los legisladores y del Gobierno del Estado por emitir una ley que sin duda pueda ayudar a garantizar el derecho humano a la salud, consagrado y ponderado como superior por nuestras leyes. Pero es cuestionable a todas luces, la manera tan rápida o como se le llama en el argot político “fast track” en que se emitió.

La propia Ley del Cubrebocas desnuda muchos ámbitos que la propia Seguridad Pública adolece en diferentes rubros, y con esta legislación hecha al vapor, han quedado al descubierto. La falta de coordinación, la falta de infraestructura, las imprecisas facultades para la ejecución de las sanciones, al no estar en condiciones de sustentar la justicia cívica.

Sin menoscabo, creo que al no haber involucrado al propio Secretario de Seguridad Pública y a las autoridades municipales en la materia, el Congreso del Estado se privó de una visión importante para la propia operatividad y ejecución de las sanciones.

 

 

 

Porque hasta el momento a quienes se les ha visibilizado como autoridades para coaccionar al ciudadano para obedecer dicha orden, es a la Policía. Y eso que la ley sólo faculta a la Policía Michoacán -sí, a la estatal-, para la coacción y ejecución de la ley. Cómo lo mencionamos líneas anteriores, las policías municipales, como la de Morelia, no fueron contempladas para su coordinación, y por lo tanto, queda fuera de este contexto el Juzgado Cívico de la Ciudad y los policías municipales.

Sí, a esa policía estatal que tanto hemos criticado por su actuar y que la mandamos a trabajar sin el mínimo apoyo jurídico, y que ahora en esta pandemia, la ponemos a actuar como ejecutor de una norma mal elaborada, sino también como niñera de los ciudadanos, que siguen empeñados en hacer valer la selección natural de las especies de Charles Darwin, haciendo fiestas, saliendo sin la mínima protección y sin los cuidados correspondientes.

Una ley que manifiesta el desconocimiento de la propia operatividad y alcances de la Seguridad Pública, se debe cuestionar no sólo por la ciudadanía o los que nos dedicamos a opinar sobre el tema, sino por la propia autoridad ejecutora, debido a que pondrá en duda su actuación y si de por sí, es cuestionado el marco de actuación policial, una ley que no blinda la operatividad en esta contingencia sanitaria, sin duda deja mal parado al Congreso del Estado por legislar sin el mínimo estudio social, cultural y operativo previo, que ayude a emitir una norma.

Sin duda, habrá quien cuestionará esta opinión, es bienvenido el disenso, porque a partir de ello se construye la reflexión crítica al derecho. Pero no se puede justificar una ley malhecha, sin consideraciones de carácter sociológico, antropológico, económico, y al final jurídicas ponderando la salud, y que no posiciona perfectamente dentro de la primera línea de batalla a nuestros cuerpos de seguridad.

Las interrogantes que quedan para ser analizadas por parte de los generadores de leyes:

¿Cuál es el criterio académico real para la investigación de campo y de gabinete para la emisión de esta ley?

¿Por qué no se tomó en cuenta a la Policía Michoacán para el análisis y discusión de este proyecto y posterior ley?

¿Se hizo un diagnóstico previo sobre las instalaciones, mecanismos de ejecución de sanciones (juzgados cívicos) con que cuenta la Policía Michoacán? -considerando que el trabajo comunitario lo debe calificar un juez cívico, el cual no tiene la Policía Estatal-.

¿Se tiene contemplado que el estado de fuerza policial vigile la ejecución de los arrestos domiciliarios de 36 horas y la inhibición del tránsito ciudadano por las calles, sin descuidar la vigilancia y la seguridad?

¿Alcanzan los 6000 elementos que nos mencionó hace un tiempo el Secretariode Seguridad Pública para ejecutar estas medidas?

¿Se tiene implementado el mecanismo fiscalizador de los recursos obtenidos por las multas que se impongan a los ciudadanos?

 

¿Estará consciente la autoridad, de la cantidad de amparos o de recursos jurídicos que se llevará encima esta ley, y de manera primordial, la policía ante la orfandad jurídica que hay en su actuación?

Al parecer el Congreso del Estado, no tomó en consideración que una de las primeras líneas que tenía que proteger en esta Ley sobre el uso del cubrebocas, era la actuación de las fuerzas de seguridad. Por ello es urgente y necesario que esta ley, ante la prolongada permanencia de la pandemia, sea corregida para poder dotar de una personalidad jurídica y de actuación a todas y cada una de las policías del Estado de Michoacán, considerando que no todos los municipios han suscrito un convenio de Mando Único, y a su vez considerando la autonomía de Cherán, que es otro de los casos que tenemos que mencionar por sus usos y costumbres.

Con todo ello, no se exime a la población de su responsabilidad en esta pandemia, porque tuvimos que llegar a que el Estado emitiera una ley, que sin duda desnuda el estadío salvaje en el cual nos hemos venido manejando.

Es por ello que necesitamos puntualizar y visibilizar cada uno de los conflictos o vacíos legales que esta ley tiene dentro sí.

El fondo del meollo jurídico…

Lo que los legisladores no contemplaron…

Ejemplo de los conflictos que se pueden provocar en la aplicación de esta norma (de la cual al momento de escribir esta opinión no se han publicado reglamentos o lineamientos operativos) es el siguiente:

El artículo 9 de la ley en comento, mandata:

 

CAPÍTULO QUINTO

DE LAS REUNIONES EN ESPACIOS PRIVADOS O CERRADOS

Artículo 9. En las reuniones realizadas en espacios privados o cerrados las personas deberán usar obligatoriamente el cubrebocas, así como de manera opcional el uso de los medios de protección complementarios y acatar los protocolos sanitarios establecidos por las autoridades sanitarias competentes.

Lo anterior deberá llevarse a cabo, conforme a las disposiciones de aglomeración y afluencia máxima permitida, decretadas por las autoridades sanitarias competentes.

Hasta aquí, se observa la obligación de portar cubrebocas en un espacio cerrado y privado como lo es el domicilio de las personas. Valga señalar la ambigüedad de el precepto “autoridades sanitarias competentes”. Pero vamos más allá.

 

 

 

El artículo 11 a su vez, reza:

Artículo 11. Corresponde a la Secretaría, a través de la COEPRIS, así como a los ayuntamientos, la vigilancia de la presente Ley, así como la imposición de las sanciones que correspondan por su incumplimiento.

Las y los Guardianes de la Salud trabajarán bajo el mando y dirección de la COEPRIS, conforme a los lineamientos que para este fin se elaboren y publiquen.

Para los efectos del desarrollo y cumplimiento del objeto del operativo del uso correcto del cubrebocas, las Brigadas de los Guardianes de la Salud, participarán conjunta y coordinadamente con la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Salud, la Policía Michoacán, la Guardia Nacional, los ayuntamientos y las demás autoridades que participen en su implementación.”

Quiere decir lo anterior que el titular de la COEPRIS podrá disponer, para operativos de vigilancia y sanción, de la Policía Michoacán y la Guardia Nacional.

El artículo 14 señala las atribuciones del titular de la COEPRIS y su personal en materia de vigilancia, supervisión y sanciones, y en su fracción VII indica textualmente: “Las demás que les señale el Titular de la COEPRIS y resulten necesarias para el cumplimiento de esta Ley”. Mucho ojo con este adjetivo.

El artículo 16, continuando en la idea, mandata: “ La COEPRIS y las autoridades municipales, a través del personal que dispongan para tal efecto, deberán vigilar el cumplimiento de la presente Ley por parte de las ciudadanas y ciudadanos, procediendo, cuando estos no porten el cubrebocas en los lugares señalados, de la siguiente manera…”.

Interpretando sistemáticamente lo dicho hasta aquí, debemos entender que al ser el domicilio un espacio cerrado y privado contemplado por esta legislación, y que el titular de la COEPRIS tendrá todas las facultades necesarias para el cumplimiento coercitivo de la norma, incluso echar mano de efectivos de Policía Michoacán y Guardia Nacional, en todos los lugares señalados en la norma (el domicilio particular incluido), los elementos policiales podrían, bajo pretexto de la vigilancia del uso de cubrebocas, entrar a los domicilios de las personas sin mandato alguno.

Y ya no se diga con indicio alguno, sino que podrían escoger en un “operativo” un domicilio “al azar” para verificar el uso de cubrebocas, con los resultados que de forma conocida se producen cuando se le otorgan facultades de discrecionalidad a autoridades administrativas o a los cuerpos de seguridad pública. Incluso, usar las medidas contra la pandemia, para resolver otros de fondo mas político o de seguridad que no hayan podido ser resueltos de manera legal sin esta nueva legislación.

No necesitamos ser genios ni estadistas para imaginar las posibilidades de esta dinámica legal, que de paso sea dicho, transgreden de manera evidente Derechos Humanos.

Conclusión

No por tener buenas intenciones, legislen al vapor, se necesita una ley que no deje vacíos jurídicos severos, para que la propia autoridad tenga las armas jurídicas para hacer valer la acción del estado.

Y para los ciudadanos nos queda una severa lección: no somos el pueblo bueno y sabio que ha mencionado el presidente de manera continua, de haber sido así, no tendríamos una legislación que nos obligue a hacer lo que por lógica común, tendríamos que hacer.

 

 

 

 

 

JOSÉ ALBERTO GUERRERO BAENA

Delegado Estatal en Michoacán de la Red Nacional de Profesionistas en Seguridad Pública. AC.

Coordinador del Observatorio de la Guardia Nacional Capítulo Michoacán.

Académico integrante del Observatorio de la Guardia Nacional.

Doctorante en Política Criminal por la Universidad de Sussex, Reino Unido

Investigador del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

http://www.flad-la.org

Facebook: Alberto Guerrero Baena

Alberto Guerrero Baena II

Twitter: @AlbertoBaena38

Instagram: @soyalbertobaena

Correo electrónico: [email protected]

ABRAHAM A. SALAZAR GARCÍA

Director de Asuntos Jurídicos del Movimiento Nacional por la Seguridad y en pro de la Justicia

Delegación Michoacán

Doctorante en Ciencias del Desarrollo Regional del ININEE UMSNH

Abogado postulante

Correo electrónico: [email protected]

El poder, la cultura y la violación por Nuria Gabriela Hernández Abarca

Cuando creí ilusamente que la pandemia nos había enseñado algo de la vida, algo de empatía y sobre todo algo de humanidad, la realidad nuevamente nos dice que NO, no hemos aprendido nada, seguimos siendo la misma sociedad que castiga y juzga, así sin más.

La semana pasada el caso de Nath Campos, una joven influencer que decidió hacer pública una lamentable situación de violencia sexual que vivió por parte de alguien a quien ella conocía y decía ser su amigo, se hizo viral, como todo aquello que parece alimentar el morbo de las personas, morbo que goza del dolor de alguien más y sobre todo que abona en su revictimización. Ella relata que esto sucedió hace algunos años, pero por miedo y sobre todo por sentirse culpable no lo había hecho público.

Miedo y culpa son dos palabras que se encuentran siempre presente cuando de violencia contra las mujeres hablamos, ambas utilizadas como lápidas que sepultan lo que es obvio, las claras violaciones a los derechos humanos de las mujeres, disfrazadas de normalidad; ambas palabras fomentadas también por una sociedad plagada de tolerancia a la violencia y la cultura de siempre probar que tengo derecho al acceso a la justicia, esa que dice que las mujeres tenemos que probar la violencia, sobre todo aquella que no es visible pero mata también.

En el caso de la violencia sexual en cualquiera de sus formas, se suman además de miedo y culpa una tercera palabra “poder”, que explota en nuestros oídos al pensar que esta palabra cierra la triada perfecta para que hoy tengamos las cifras tan escalofriantes en este tema.

ONU mujeres señala que, a escala mundial, el 35 por ciento de las mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja, sin que estos datos incluyan el acoso sexual. Aunado a lo anterior señala que 15 millones de niñas adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo, y tan sólo un 1 por ciento de ellas ha pedido alguna vez ayuda profesional[1].

En México los resultados de la ENDIREH indican que 66 de cada 100 mujeres de 15 años o más de edad que viven en el país han sufrido al menos un incidente de violencia de cualquier tipo a lo largo de la vida. El 43.9% de ellas han sufrido violencia por parte de la pareja actual o última a lo largo de su relación mientras que 53.1% ha sufrido al menos un incidente de violencia por parte de otros agresores distintos a la pareja a lo largo de la vida.

De acuerdo con los resultados de la ENSU tercer trimestre 2020, se estima que, de los presuntos delitos registrados en las averiguaciones previas iniciadas y carpetas de investigación abiertas, los principales delitos cometidos en contra de las mujeres son los relacionados con el abuso sexual (42.6%) y la violación (37.8 por ciento).[2]

Estos datos estadísticos nos obligan a revisar por qué la cultura de la violación y del abuso sexual está tan arraigado en nuestra sociedad, a partir de un conjunto de creencias, poder y controles patriarcales normalizados y hasta justificados, y cómo esta realidad por resultado revictimiza a las mujeres y fomenta el sentido de culpa y miedo para su denuncia. La encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH)[3] 2016[4], señala que el 78.6%, no solicitó apoyo y no presentó una denuncia, entre las principales razones por las que no solicitaron apoyo o no denunciaron las agresiones físicas y/o sexuales se encuentran que el 19.8% por miedo a las consecuencias, el 17.3% por vergüenza y el 10.3% por qué no quiere que su familia se entere, es decir, el peso moral que le da la sociedad a este tipo de delitos donde tiene como eje de análisis el comportamiento de las mujeres como responsables de generar la violación; este absurdo pensamiento sigue siendo una realidad que sigue fomentando por un lado una cultura de tolerancia y normalización a la violación y por el otro una cultura de culpa eterna por hacer creer a las mujeres que son las causantes de que esto pase, esto a su vez fomenta la grave negación de esta realidad y fomenta la intimidación por parte de los agresores, por eso ¿por qué extrañarnos de que las víctimas de violaciones no denuncien inmediatamente? cuando al hacerlo cae el peso de la moralidad sobre ellas.

La violación a decir de la ONU es uno de los delitos menos denunciados y aun cuando se denuncia, rara vez se procesa debido a una serie de factores, incluidos los estereotipos basados en el género, aunado a lo que señala Rita Segato al decir que la violación, la dominación sexual, tiene también como rasgo conjugar el control no solamente físico sino también moral de la víctima y sus asociados, y argumenta que el uso y abuso del cuerpo del otro sin que este participe con intención o voluntad, se dirige al aniquilamiento de la voluntad de la víctima.

Las palabras construyen realidades y fomentan comportamientos, y el cuestionar a las mujeres que se atreven a denunciar un acto violento contra ellas es parte de esta cultura que pretende invisibilizar la realidad, el seguir repitiendo como sociedad que a las mujeres las violenta porque se lo merecen, o porque habían bebido alcohol, o por la forma en la que visten, sigue acrecentando la cultura de normalización de actos tan deleznables como la violación e inhiben su denuncia.

No hay clave mágica para acabar con la violencia contra las mujeres, lo que es cierto, es que, desde la sociedad debemos de dejar de tolerarla, justificarla, normalizarla o fomentarla y desde las autoridades asumir el compromiso por prevenirla y sancionarla; haciendo esto por resultado, sin lugar a duda la realidad tendría que ser diferente.

Como Nath, miles de mujeres que han vivido alguna forma de violencia entre ellas la sexual, guardan silencio por el qué dirán, por la crítica de una sociedad que no quiere entender que la culpa no era de ella o de ellas, que la culpa siempre será del agresor, del violento, del violador, de ese que decide que él tiene poder sobre el cuerpo de alguien más, en la mayoría de los casos de una mujer sabedor de que la sociedad tolerará o justificará el ejercicio de ese poder.

Finalmente es importante recuperar lo que la ONU mujeres señala[5] respecto a la importancia de desmitificar y erradicar la cultura de la violación y revisar estas propuestas que hace para tal fin:

  • Crear una cultura del consentimiento convencido, es decir, Sí es sí. La parte más importantes en una relación sin lugar a duda es que sea consensuada.
  • Denunciar las causas profundas, es decir identificar los roles y estereotipos que siguen diciendo que los hombres son fuertes y pueden decidir por nosotras o que las mujeres “se buscaron esa violación” por romper los estándares esperados para ellas.
  • Redefinir la masculinidad (qué hombre quieres ser, o criar)
  • Dejar de culpar a las víctimas, a partir de dejar de repetir ideas como que la violaron porque ella así lo propicio.
  • Mostrar tolerancia cero, (No es No, así de fácil debiera entenderse)
  • Escuchar a las sobrevivientes, y sobre todo siempre creerles.
  • Poner fin a la impunidad.
  • Ser un testigo activo.
  • Educar a la próxima generación.
  • Iniciar la conversación, o unirse a ella.

Así que nunca más volvamos a cuestionar a una Nath, o a cualquier víctima de un delito como el de violencia hacia las mujeres, debemos saber que para poder tener el valor de hacer esa denuncia ellas pasaron por muchos procesos entre ellos el lograr vencer ese miedo, esa culpa y enfrentarse a ese poder que la sociedad les da a los agresores cuando justifica siempre al violador y cuestiona siempre a la víctima.

Deja de ser cómplice y se más empátic@, por ellas y por todas las demás.

[1] UNICEF (2017). A Familiar Face: Violence in the lives of children and adolescents, págs. 73 y 82

[2] COMUNICADO DE PRENSA NÚM. 568/20 23 DE NOVIEMBRE DE 2020 PÁGINA 2/2 https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2020/Violencia2020_Nal.pdf?fbclid=IwAR2hD5mR1ZesgmWv1zCf6Ww1ms_ohgA2ubrA9whsw1jFfMcI-iHKuUyOHbA

[3] https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2016/doc/endireh2016_presentacion_ejecutiva.pdf

[4] La ENDIREH mide la dinámica de las relaciones de pareja en los hogares, así como las experiencias de las mujeres en la escuela, el trabajo y la comunidad con distintos tipos de violencia.

[5] https://www.unwomen.org/es/news/stories/2019/11/compilation-ways-you-can-stand-against-rape-culture

 

Columna: Más Que Una Corona… La Violencia Dentro De Los Certámenes de Belleza

 

Hace algunos meses se llevó a cabo una fuerte polémica debido a que un grupo de diputados tenían la intención de prohibir los certámenes de belleza en México, a lo que muchas reinas, exreinas, directores y demás personas involucradas en este rubro reaccionaron defendiendo los concursos.

Incluso se llegó a ver mucho por ahí un hashtag en redes sociales de #Losconcursosempoderan, situación que derivó una serie de comentarios tanto a favor como en contra de este tipo de plataformas.

Y es que lo que más llamó la atención fue que las personas que estaban en contra de los certámenes, lo hacían bajo el argumento de que «denigran a la mujer», «que son violencia simbólica», etc.

Sin embargo, al final del día eran las primeras en violentar a las participantes con comentarios de que «la belleza de acaba», «son unas huecas», «sólo quieren fama» y muchos más. Ahí se dejó en claro que de verdad nos falta muchísimo por conocer acerca del tema y además, que tenemos que respetar a todas las personas, las metas de cada quien y a lo que se quieran dedicar.

Es por eso que en esta semana hablaré precisamente de la violencia que se vive dentro de los concursos de belleza. Y es que cuando eres participante luchas no solamente con tus inseguridades, sino con las que las demás personas siembran en ti.

Cuántas veces no se ha escuchado: «está muy gorda para un certámen», «de inteligencia no tiene nada», «está flácida», «es chaparra», «no sirve para esto», «qué horrible cuerpo», «nunca ganará nada», «no tiene talento», «es muy frentona», «está muy flaca», y nada pero nada les parece.

Y sí, obviamente lo primero que debes tener presente cuando entras alguna de estas plataformas es que habrá gente que te apoye, pero habrá también mucha que no y que sólo estará queriendo bajarte el autoestima, haciéndote creer que no sirves para esto, cuando es para lo que te has preparado mucho y que tanto te gusta.

Un ejemplo de testimonio muy claro y que se me viene a la mente en este momento porque es un caso de nuestro Estado Michoacán, es el de Michelle Garibay, quién participó en Nuestra Belleza México y que hace algún tiempo nos compartió el bullying que sufrió al participar en ese concurso ahora llamado Mexicana Universal: https://www.facebook.com/MichelleGcocco/photos/a.1179715382093205/2073058402758894/?type=3

Como seguidores de certámenes de belleza o público en general, a veces no sabemos que nuestro simple comentario de «se ve fea en esa foto», le puede dar en la torre a la niña que se lo dijiste. Que un simple resbalón o error que haya tenido la participante no define lo que puede llegar a lograr, ni mucho menos su capacidad.

Incluso yo viví ese infierno, en el que aunque te hayas esforzado demasiado porque tu cuerpo se vea bien para la competencia, o estudiado bastante para tu respuesta, siempre habrá quiénes vean y se enfoquen únicamente en los errores que hayas tenido, aunque hubiese sido solo uno solo.

Entonces, ¿Por qué argumentar que un certámen de belleza «denigra o violenta a la mujer», cuando los que lo hacen no tienen ninguna sanción? ¿Por qué mejor no enfocar la atención en los valores de la sociedad? ¿En respetarnos los unos a los otros?

Afortunadamente, he visto que en los últimos años a través de redes sociales, algunos certámenes de belleza han tomado medidas como que en caso de que el fandom de otra de las participantes ataque a una de las chicas, sea acredor a puntos menos para su favorita, o incluso llegar a bloquear ese tipo de perfiles y/o borrar comentarios.

Es una medida bastante buena, sin embargo, creo que el problema se debe arrancar de raíz, y mientras se siga atacando sin piedad a una persona que solo está luchando por sus sueños, que es la primera vez que participa, que apenas va abriendo camino en este mundo de los certámenes, no llegaremos a nada bueno y quienes desean prohibir este tipo de concursos, tendrán aún más armas para poder llegar a hacerlo algún día.

¿Buenas intenciones o simulaciones en candidaturas LGBT?

  • ¿Será real la postulación de integrantes de la diversidad sexual en candidaturas a presidencias y diputaciones?

Morelia, Mich.- A propósito del proceso electoral que, así como en Michoacán y otras entidades del país, inició en las últimas semanas y con ello la definición de las candidaturas a los distintos cargos de elección popular, resurge la incógnita sobre la representación de la comunidad LGBTTTIQ+ en los diversos espacios que la ciudadanía elegirá el próximo 6 de junio para el ejercicio del poder en los próximos años.

Si bien el papel que han jugado las organizaciones sociales y activistas para la visibilización de las personas diversas sexuales ha sido incansable a fin de que TODOS sus DERECHOS se RESPETEN y GARANTICEN, entre ellos los político-electorales, sigue sobre la mesa ¿Qué tanta apertura hay de los partidos políticos para postular a un hombre gay, a una mujer lesbiana o personas trans o bisexuales? ¿Realmente tenemos autoridades electorales con los dientes suficientes para garantizarlo?

En nuestra entidad, cuna de grandes pensadores y movimientos sociales, particularmente los partidos de izquierda, PRD-Morena o la mezcla de ambos, han sido supuestos aliados de la comunidad LGBT+ bajo discursos y mensajes sobre la apertura que hay a estos grupos en las candidaturas, pese a la importante presencia que tienen en las regiones del estado.

Sin embargo, en la realidad de las cosas, no ha pasado de ahí: discursos, reuniones, talleres y supuestas invitaciones, evidenciándose así el estigma y la idea de que un perfil LGBT+ pueda no ser rentable para los ya de por sí desgastados partidos políticos, cuyos dirigentes y liderazgos en la práctica del poder continúan ejerciendo actos de odio y rechazo a la comunidad.

Aunado también a los derechos consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tratados internacionales y antecedentes a favor de estos grupos mediante sentencias y juicios para la protección de sus derechos político-electorales.

En razón del trabajo que activistas y asociaciones mantienen, resalta la solicitud que el pasado 18 de enero entregó el Colectivo “Michoacán es Diversidad” (integrado por ocho agrupaciones) al Instituto Electoral de Michoacán -árbitro de las elecciones en nuestro estado- para que se establezcan acciones afirmativas en candidaturas locales a favor de poblaciones indígenas, afromexicanas, con discapacidad y LGBT en el proceso electivo en curso.

Es decir que el órgano electoral garantice que conforme a los preceptos de paridad de género, 50 por ciento hombres y 50 por ciento mujeres, que se les exigen a los partidos políticos y candidaturas independientes, se incluyan a personas de las poblaciones mencionadas para las diputaciones locales y ayuntamientos, tanto de mayoría relativa como de representación proporcional.

De ahí que nuevamente se cuestione si los siete miembros del Consejo General del IEM, cuatro mujeres y tres hombres, entre ellos su presidente Ignacio Hurtado Gómez, tendrán la apertura, sensibilidad y dientes para que dentro de los términos legales se dé seguimiento al manifiesto de estos grupos.

Al menos en el proceso electoral anterior, ante el PRD se registró el primer bloque de precandidatos a diversos cargos de elección local, se trató de Yuliana Villaseñor, la primera mujer trans en Michoacán que buscaba la candidatura a la presidencia municipal de Lázaro Cárdenas y Ramiro Alborán, quien buscaba la alcaldía de Tuzantla.

Mientras que Lucía Cabañas Quesada buscaba una regiduría en Apatzingán y Ariana Aguilar la sindicatura en Uruapan. No obstante, ninguna de las aspiraciones señaladas movieron las vibras del llamado Sol Azteca para arropar a perfiles LGBT+ en la pasada elección.

Escenario contrario a lo sucedido en 2018 cuando el Partido Verde postuló a Gerardo Herrera Pérez, activista en materia de Derechos Humanos e integrante de la comunidad LGBT+, en la candidatura a primera fórmula por el Senado de la República. Esperándose además que para este 2021 postulen a dos perfiles diversos sexuales a presidencias municipales.

Ahora bien es de reconocerse que la comodidad del closet para presidentes municipales, regidores, y diputadas y diputados locales actuales, todos conocidos entre la misma comunidad, cuya procedencia partidista refiere a partidos políticos como el PAN, PRD, PRI, Morena y contando, ha sido eso, una comodidad frente a la opinión pública, pero a su vez una desventaja para quienes continúan en la lucha por el reconocimiento y garantía de sus derechos.

Ello cuando incluso iniciativas como la prohibición de las supuestas terapias de conversión permanecen congeladas al interior del Congreso de Michoacán, es decir sin el más mínimo ánimo de trabajar sobre la agenda LGBT+, a pesar de que la bancada de Morena es primera minoría con 12 legisladores y que la fracción perredista cuando se trata de los intereses del gobierno buscan aliados de otras fuerzas. ¿Hipocresía?

¿Qué pasará en este 2021?

El panorama en sí es incierto, sin embargo y mientras continúen las SIMULACIONES, OMISIONES, BUENAS INTENCIONES y EVASIONES a la realidad actual sobre la diversidad sexual continuará la desigualdad de derechos, falta de oportunidades y por ende la discriminación y rechazo a las lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travesti, transexuales, intersexuales, queer y más (LGBTTTIQ+).

Biden: ¿Un lobo vestido de oveja?

En las últimas semanas fuimos testigos de la fragilidad de la democracia estadounidense, los que se dicen padres de la rectitud y los procesos democráticos se vieron envestidos por la furia del “trumpismo” que representa a la mitad de la población norteamericana. Donald Trump dio un manotazo en la mesa y sacó a relucir lo peor de sí dando “patadas de ahogado” ante el triunfo de Joe Biden.

El retorno de los demócratas al poder busca calmar los ánimos de una nación polarizada y desencantada del actuar gubernamental. El ascenso de Biden al poder llena de esperanza a algunos sectores de la población golpeados por la administración saliente como los ambientalistas, migrantes y los que buscan una equidad racial.

Nueva relación México-E.E.U.U.

Se dice que la llegada de Biden a la Casa Blanca podría abrir las puertas a una mejora de las relaciones bilaterales con nuestro país.

El ya presidente de Estados Unidos de América ha trazado un primer plan de acción ejecutiva para revertir algunas de las políticas más polémicas del expresidente Trump y lanzar su propio proyecto en el cual México no está contemplado. El plan, aborda “cuatro crisis superpuestas y agravantes”: 1. La pandemia, 2. la recesión económica, 3. el cambio climático y 4. la equidad racial a raíz del movimiento Black Lives Matter.

Para bien o para mal, México vuelve a no estar en las prioridades de un nuevo presidente estadunidense. Sin embargo, el canciller Marcelo Ebrard y su equipo trabajan en la agenda bilateral que deberá ser considerada por la administración Biden en su momento. ¿Será otra sorpresa –como sucedió con Trump– la cordial y fuerte relación Biden-López Obrador?…

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha expresado sus coincidencias con Biden en tres de las prioridades fijadas para Estados Unidos: atender la pandemia, reactivar la economía y regularizar la situación migratoria de indocumentados en ese país.

Biden: ¿aliado de los migrantes?

Biden es un político internacionalista, que sabe negociar y entender las relaciones con otros países, además es partidario de dar una respuesta migratoria enfocada en el respeto de los derechos humanos e incluso un plan de inversión en Centroamérica con el objetivo de reducir las causas de los éxodos.

Sin embargo, varios analistas nacionales e internacionales aseguran que el nuevo inquilino de la Casa Blanca buscará regresar al status quo de la administración de Barack Obama de la cual fue vicepresidente. A pesar de que Obama nunca politizó los ataques sistemáticos a los migrantes, ni mostró un encono racial parecido al de Donald Trump y sus políticas migratorias, tampoco fue el más amable.

Las administraciones demócratas han sido particularmente agresivas frente a la migración en la frontera sur del país. Por ejemplo, durante la administración de Bill Clinton a finales de los 90’s el expresidente demócrata ejecutó la operación “Gatekeeper” la cual estaba enfocada en detener la migración mexicana a Estados Unidos a través del levantamiento de barreras físicas y la militarización de la frontera. Por su parte el expresidente Barack Obama no solo presionó a México para frenar el paso de centroamericanos hacia Estados Unidos, también llegó a la cifra más alta de deportaciones en la última década como se muestra en la siguiente gráfica:

Si bien la llegada de Biden puede dar certidumbre no significa que todo será “miel sobre hojuelas”, pues según las cifras y datos históricos pueden seguir los roces con nuestro país, dado que los discursos de los demócratas suelen ser demagógicos y traer consecuencias en la implementación de sus políticas gubernamentales.

El día llegó y Estados Unidos de América tiene nuevo presidente, ¿terminará siendo nuestro aliado o será otro lobo más vestido de oveja?…