Columna: ¿Es México un país de cansados?

¿Será la máxima aspiración del mexicano llegar a cierta edad para poder “descansar de trabajar” y su máximo anhelo, convertirse en un jubilado? Es la educación Tradicional que hemos tenido por décadas en nuestro país culpable de esta percepción. El sistema de ahorro para el retiro es una cruel farsa.

Es entonces para los mexicanos una tortura despiadada el “tener que trabajar”, bueno querid@s lectores, ¡gracias a Dios mañana es viernes.

Por Omega Vázquez

Ayer por la tarde tuve una de esas imperdibles charlas con mi suegro, el es un abogado en activo desde hace más de 50 años y su especialidad desde siempre ha sido el derecho laboral, podría decir, sin temor a equivocarme, que es una eminencia. Seguramente en este tiempo han desfilado por despacho infinidad de trabajadores y patrones para obtener información, asesoría, para iniciar un juicio o finiquitar una relación de trabajo, para iniciar un sindicato, etcétera. Hago la referencia para tener un mismo marco.

Hacíamos una reflexión interesante, ¿la educación tradicional que ha reinado en el país por décadas, donde se enseña a ser obedientes y no pensar por sí mismos, a buscar un empleo y conformase, a que el trabajo es maldito y necesario, a padecer la escuela al igual que la oficina. ¿Acaso nuestra cultura nos condiciona a odiar el trabajo?, vamos a las cifras. Forbes nos presenta según un estudio del 2018 que los mexicanos trabajamos 2246 horas al año, unas 480 horas por encima del promedio OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico),

Lamentablemente es el país que presenta la peor situación de productividad laboral, la productividad de los mexicanos alcanza únicamente una puntuación de 20 en una escala de 100.

Pero no debemos distraernos, lo que estamos reflexionando aquí son algunos factores que inciden para que muchos mexicanos observen como única posibilidad, lograr mantenerse lo suficiente en un puesto, (generalmente de gobierno) o en grandes empresas, el suficiente tiempo para lograr la promesa de una jubilación digna. Podríamos estar hablando de una ilusión cruel que además no acompaña a nuestra generación pero a muchos antes que nosotros ya se ha presentado como una cruel realidad.

El modelo de jubilación anterior y lo que los gobiernos priístas construyeron como Afores, privatizando la operación de los recursos y aportaciones de los patrones y los trabajadores a su fondo de retiro, no solamente está lejos de ser “digno”, sino que es absolutamente insuficiente para una persona de sueldo promedio en el país, con familia fondear sus necesidades y llegar al anhelado escenario de “ya no tener trabajar”.

Eso para quienes todavía van a alcanzar a tener algún tipo de ahorro para su “retiro” ya que en el escenario emprendedor eso solamente es un cuento de hadas que le contaban a nuestros abuelos. Además tendríamos que preguntarnos cuál sería un esquema más justo después de trabajar 20-30 años, seguir activos, seguir siendo productivos o tener al menos un plan B en el que los grandes corporativos dejen de verte como un número, un empleado desechable, una cuota interminable que pagar al Imss y lograr avanzar a modelos donde las personas sean accionistas de las empresas para las que trabajan.

Así, volvemos al inicio, nuestra educación actual y tradicional nos lleva a aceptar esa trampa, de trabajar hasta morir o morir para no tener que trabajar. Ver trabajo como una cosa maldita que roba nuestro tiempo para hacer lo que realmente queremos, entonces salir a medio rendir, medio generar y medio vivir. Gastar todo antes de quincena, añorar los viernes, los puentes, las vacaciones y regresar al endeudamiento. Un mal trabajador del estado es un mal mexicano, el que acepta un puesto para el que no está capacitado, quien está dispuesto a sentarse frente a una computadora a s…

Columna: Seguridad Sin Pretextos

Por: JOSÉ ALBERTO GUERRERO BAENA y ALEJANDRA VANEGAS RODRÍGUEZ

 

“La policía y los jesuitas tienen la virtud de no abandonar jamás

ni a sus enemigos ni a sus amigos”.

Honoré de Balzac

En defensa de la Policía…

en tiempos aciagos.

El mea culpa institucional

Hoy, de nueva cuenta, se han colocado en el ojo del huracán diferentes situaciones que involucran a las fuerzas de seguridad y del orden en México.

Casos como el asesinato de Giovanni López en Ixtlahuacán de los Membrillos, así como los diferentes comportamientos por parte de los cuerpos de seguridad a lo largo de las manifestaciones posteriores a tal crimen, nos siguen brindando severos indicadores de falta de conocimiento, capacitación y desorientación en el protocolo para contener tales eventos.

La crónica oficialista en materia de seguridad, nos sigue relatando que todo va bien, y ello se contrapone con las actuaciones locales (que también incumben a la autoridad federal por aquello del financiamiento y auditoría) y nos convence que, desde el momento de hacer una revisión exhaustiva en temas de seguridad, esquemas de financiamiento y de coordinación con las autoridades locales para impulsar la transparencia y la ejecución de recursos, estamos perdidos.

Los ojos de la tormenta policial

La seguridad siempre estará en varios ojos de tormenta que le restarán credibilidad a su funcionamiento:

  1. El ojo político, donde la seguridad ha sido una oferta constante por parte de muchos políticos en campaña y donde el incumplimiento es manifiesto por el bajo porcentaje de actuaciones e incremento de la incidencia delictiva. La política tomando como un prisionero a la seguridad y ofertándola como moneda de cambio.
  2. El ojo financiero, donde la caja chica de muchos gobiernos (municipales y estatales principalmente) es el presupuesto de seguridad. No hay una clara transparencia en el uso de los recursos destinados a la misma y sí un dispendio que ha dejado en claro que lo que menos interesa es formular una política criminal acorde a las necesidades de cada demarcación que incluya un presupuesto con un uso responsable.

 

  1. El ojo operativo, desde el reclutamiento del personal, donde no hay criterios de selección, pasando por la propia capacitación pertinente y el desconocimiento de las leyes y bandos locales, sin duda ha dejado en una indefensión a la policía en su actuación. Tenemos elementos en muchas corporaciones locales que no conocen ni el uso de la fuerza, ni los protocolos de actuación ni la diferenciación entre una falta administrativa a un delito (como suponemos que ha sido el caso de Giovanni López).

 

  1. El ojo institucional, donde a los propios políticos no les interesa echar a andar una reforma policial, por lo menos en lo local y donde las propias corporaciones no han sido beneficiadas con una arquitectura institucional que respalde al policía tanto a ser evaluado en su desempeño, como para fortalecer sus actuaciones. Una corporación sin los mínimos elementos legales, operativos y de fortaleza estructural, es muy susceptible a caer en la tentación del abuso, corrupción y falta de eficacia operativa.

 

  1. El ojo humano, donde la selección del personal, la vigilancia y evaluación constante (sin caer en el acoso) de los policías y un sistema de carrera policial consolidado, nos puede devenir en grandes resultados. Una corporación que, desde el inicio se preocupa por brindar todos los factores de apoyo institucional a sus policías, puede esperar grandes resultados de los mismos. Las experiencias en Querétaro, Chihuahua y Escobedo nos dejan la sensación de que, con la cooperación y coordinación entre autoridad central y mandos policiales en conjunto con los protagonistas que son los policías, redunda en resultados satisfactorios.

 

Para hablar de policía todos son expertos.

En estos momentos donde la indignación llega por un abuso policial, al parecer todos son expertos en seguridad. Pero la crítica siempre será ácida, parcial y hasta destructiva. Los nuevos “todólogos” no ofrecen soluciones acordes a cada momento o corporación.

Hablar de policía y de seguridad es complejo. Es muy difícil cuando el grueso de la población desconoce el funcionamiento, complejidad y retos que tiene un elemento con el simple hecho de uniformarse y entrar al campo de acciones.

Esta discusión siempre estará llena de paradojas, simulaciones y dobles discursos. No puede ser constructiva porque para el grueso de la población la policía estará siempre en la escala más baja de las ocupaciones y será el primer responsable de todos los males del mundo.

Hoy, que se ha vuelto a colocar el tema de la ineficacia y excesos de las policías locales, han salido a la palestra desde el foro político. Legisladores, gobernadores, presidentes municipales y toda clase de funcionarios están volteando sus ojos de nueva cuenta, planteando intervención, reformas, purgas y toda clase de “propuestas coyunturales”.

Están dentro de la canasta de los proyectos olvidados una Reforma Policial pendiente, un servicio profesional de carrera que se debe echar a andar lo más pronto posible, y que han sido olvidados por darle cabida la tan mencionada militarización del país que nunca debió ocurrir de haber construido cuerpos de seguridad.

Sí, esos proyectos que prometieron en campaña reactivar, fueron colapsados por un proyecto erróneo y sin razón de ser como la Guardia Nacional.

Construir con claridad policías eficaces y eficientes

Queda en claro que, para poder construir una policía eficaz y eficiente, tenemos que generar corporaciones con independencia operativa. Es decir, que sus decisiones no estén basadas en ocurrencias político ideológicas, que sean capaces de tomar decisiones de manera autónoma y donde prevalezca en la operatividad la propia necesidad de reducción de los índices delictivos, sin depender de una bandera o colores partidistas.

El fortalecimiento de las policías locales hará que, por ende, la autoridad estatal pueda trabajar en plena coordinación, a la vez que la misma corporación estatal se descarga de trabajo para enfocar en las funciones que le conciernen. Claramente el Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica (hecho en este sexenio) nos da la pauta que no todo podría estar perdido si las autoridades locales y estatales tuvieran una política criminal definida y un rumbo fijo con objetivos claros.

La mejor forma de construir policías, la cual hemos venido repitiendo, es partir desde la perspectiva local, con un proyecto sólido, dejar candados legales para que los proyectos sean a largo plazo y no suceda lo que por ejemplo ha ocurrido con la Policía Municipal de Morelia. Este es el más claro ejemplo de que la política y los colores partidistas privilegiaron el colocar a mandos corruptos, personal sin experiencia y favores de corte político, amén de la inexperiencia mezclada con corruptelas por parte de la autoridad municipal.

Por ello, sinceramente, el hablar de policía es un constructo lleno de prejuicios, de fobias y de retos constantes a la autoridad. La Policía debe ser quien ponga el orden y el reflejo de la propia ciudadanía. En otros países al parecer, es un orgullo el pertenecer a un cuerpo de seguridad y en México – como lo señalamos anteriormente- es el último peldaño de la clase social.

Si desde la construcción del proyecto de seguridad para una plataforma política, nos dedicamos a delinear un plan a largo plazo que pueda ser inmune a partidos políticos, sería un gran avance.

Por otro lado, el transparentar, ejercer y coparticipar en un esquema de auditoría constante de los recursos destinados a seguridad. Que las compras de equipo, los esquemas de financiamiento de la seguridad y la innovación de políticas públicas y contables sean las adecuadas, a fin de buscar una independencia financiera de la corporación y continuar en la construcción de policía.

En definitiva, tener una policía sin el lastre de depender de la “buena voluntad” o de las ocurrencias de un gobierno, nos vendrá bien a todos.

Una corporación que sea capaz de brindar seguridad a los ciudadanos, que también brinde la seguridad jurídica, operativa y laboral a sus elementos, claridad en la diferenciación entre las diferentes atribuciones jurídicas y operativas, una adecuada coordinación interinstitucional para coordinarse con el plan de persecución de delitos que debe ser atribución de las corporaciones y no de las fiscalías, dejando a un lado egos políticos y, por último, innovando un esquema fiscal de recaudación tributaria local que vaya generando y financiando a la corporación, buscando con ello hacer rentable el proyecto.

 

Por ello hablar y juzgar a la policía es demasiado fácil, razón por la que nadie quiere hacer o ser policía, pero opinar, vituperar y “proponer” es muy sencillo.

 

 

Investigadores del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

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¿Convivimos en la normalidad del odio a quienes no piensan igual que nosotros?

Por Omega Vázquez

 

Como escribió Albert Camus, “lo peor de la peste no es que mata los cuerpos, sino que desnuda las almas y eso suele ser un horrible espectáculo” Comprender el comportamiento de las personas y conocer su motivación para hacer lo que hacen, no es mi campo de estudio, sin embargo es absolutamente fascinante investigar, conocer y muy a lo lejos vislumbrar algunas posibles explicaciones que nos hagan entender un poquito mejor el mundo.

 Y es que cuando empiezas a preguntarte el porqué del comportamiento de las personas, terminas conociéndote mejor a ti misma y siendo más flexible a la diferencia. 

Hoy más que nunca en las redes sociales, vemos una completa intolerancia hacia quienes piensan diferente a nosotros pero también una agresividad e insistencia sin sentido en tratar de convencer a otros de pensar como nosotros, seguramente eso no es nuevo pero queda más en evidencia en los medios que utilizamos todos los días. 

Por qué encontramos personas que satanizaron a las mujeres que marchamos el 8M con frases como “No son las formas” “violencia genera violencia” y “Feminazis” pero después aplaudieron y se solidarizaron con las protestas en EuA por el asesinato del afroamericano George Floy, a manos de un policía. Por qué nos Indigna más la violencia y el racismo en otro país, mientras en México todos los días sufren discriminación por motivos de género, preferencia sexual, discapacidad, ser indígenas o tener la tez oscura. Hace unos días apenas un caso muy similar con Giovanni “el vanni” en Jalisco, es apresado con exceso de violencia por no tener cubrebocas y lo regresaron sin vida, con muestras de tortura.

¡EMPATÍA! Es que te duela el dolor ajeno, aunque sea de quienes piensan diferente a ti.
Hoy veo lamentablemente un país, donde el odio al otro que no es como yo, se está profundizando. Pensarnos dueños de la verdad absoluta, nos esclaviza.
No hay futuro alentador en una nación dividida por el temor a no tener la razón.

Yo como dijo Saramago, “he aprendido a no intentar convencer a nadie, el trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro”.

COLUMNA: Seguridad Sin Pretextos

 

POR JOSÉ ALBERTO GUERRERO BAENA Y ALEJANDRA VANEGAS RODRIGUEZ

 

La seguridad no ocurre sola,

es el resultado del consenso colectivo e inversión pública.

Debemos a nuestros niños,

el recurso más valioso de nuestra sociedad, una vida libre de violencia y miedo

Nelson Mandela

Guardia Nacional

Esa mentira uniformada.

Al parecer, en el tiempo que lleva el ejército en las calles en nuestro país, para la población es una percepción de alivio, sin duda, pero para quien evalúa los resultados de forma fría y sin miramientos, es una situación a todas luces cuestionables, un fracaso.

Los resultados que acompañaron a esta “estrategia” que en su momento implementó como una medida extraordinaria el presidente Felipe Calderón, la continuó e intentó sustentar Enrique Peña Nieto con la Ley de Seguridad Interior y al final de este ciclo tóxico, avaló e institucionalizó Andres Manuel López Obrador.

¿Es una paradoja?

Por supuesto que sí.

Porque a la par de institucionalizar y avalar las tareas que desempeñan las fuerzas armadas en seguridad pública (cuestión para la cual no están preparadas), tácitamente nos señala que la Guardia Nacional, esa mal llamada corporación policial ha sido uno más de los fracasos en seguridad.

Un gobierno que tiene una orientación de izquierda (ideología que presume de una cercanía con la población) aceptando, -sin mencionarlo- que su política social y el amarre de manos que le hicieron a la Guardia Nacional para que actuara son un rotundo fracaso.

Un país donde ocurren mas de tres mil asesinatos al mes, donde la violencia de género en todos sus niveles está al alza derivado de la contingencia, el encierro y otros factores, amén de los niveles medibles de inseguridad (todo ello basado en cifras de las propias entidades gubernamentales como el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública), nos posibilita para decir que en ningún momento ha habido estrategia.

O por lo menos intenciones de echarla a andar, porque las becas proporcionadas por el gobierno de México en nada se comparan a los sueldos con que se atraen recursos humanos al crimen organizado.

Esto sólo en la parte social que de alguna manera siempre acompaña a una política de seguridad.

Si hablamos del fracaso cómo política de seguridad, en la Guardia Nacional tenemos muchos aspectos importantes que abordar, porque de la improvisación ha venido la imposición, la práctica del racionamiento de recursos materiales y el desmejoramiento de las condiciones laborales de quienes decidieron quedarse a laborar ahí y que provienen de la Policía Federal, pero sin duda lo que nos pone en alerta es la ineficacia de la operatividad dado que quienes hoy tienen el mando operativo, desconocen el terrero para actuar y por el otro lado, existen las frecuentes violaciones a los derechos humanos en sus actuaciones, situación documentada por los diferentes colectivos de defensa, la propia CNDH y otras instituciones.

¿Policías que no saben los protocolos de actuación?

Se supone que esto ya se había terminado con la puesta en marcha de esta “corporación” y con este gobierno que a los cuatro vientos declaró que si sabía hacer las cosas. Al final del camino corrupción es desempeñar una función para la cual no se estapreparado.

Al parecer no, confundieron la gimnasia con la magnesia. Y esto en todos los niveles y dependencias.

Falacia operativa y administrativa.

La Guardia Nacional se sostiene con alfileres.

Desde otros espacios hemos venido afirmando que de ningún modo el cambiarle de uniforme a los militares daría un resultado positivo.

En su momento lo hizo Vicente Fox al crear la Policía Federal Preventiva uniformando a varias divisiones del ejército y ese sexenio fue desastroso en materia de seguridad. Lo más rescatable fue el haber sembrado la semilla de una corporación que a la larga, venía desempeñando actuaciones aceptables, debido a que se le fue dando esa cara civil que se necesita en un país democrático.

La Guardia Nacional es el disfraz de una política pública fallida con tendencia a la militarización. La presencia militar en las calles de ninguna manera se avala con resultados positivos, entonces el gobierno federal vio que era necesaria la institucionalización castrense, aceptando el fracaso de la Guardia Nacional.

Un lugar común al que hemos recurrido los investigadores y opinadores, es cuestionar y contrastar la seguridad pública con la seguridad nacional. Pero no nos queda de otra, el ejército tiene funciones claramente establecidas de origen constitucional y sin duda esta situación nos obliga a tener malos pensamientos. Dicen por ahí que no hagas cosas buenas que parezcan malas y al parecer ese camino le gusta a nuestro gobierno.

De ningún modo un país democrático debe permitir una policía militar. Los principios que marcan la seguridad pública, establecen que quienes deben de ejercer esas funciones son los civiles.

Entonces viene una pregunta clave: ¿Cuántos elementos de la Guardia Nacional provienen de un reclutamiento civil y que no han pasado por los cuarteles de SEDENA o SEMAR?

Las cifras alegres de ningún modo ayudan a sostener el discurso de la necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas. Este reclutamiento, selección y capacitación bien se pueden ejercer desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Pero al parecer como en otros rubros, hay algún aspecto oculto que nos indica que este gobierno federal les debe algún favor (cómo a Manuel Barttlet, cómo a RioBoo, cómo a Ricardo Salinas Pliego e infinidad de etcéteras).

Los intentos fallidos de una modernización policial.

En el cajón de los recuerdos se queda un Modelo Nacional de Policía que es lo más aproximado a una Reforma Policial que se ha pedido ejercer desde hace muchos años.

Este modelo intenta marcar una línea que señala plenamente las funciones y a quienes les corresponde ejercerla. Y por supuesto que necesita recursos, muchos recursos que debieran ser fiscalizados para su transparencia.

Pero los gobiernos de los estados y de los municipios han sido omisos en acatarla hasta el momento. Al parecer a estos gobiernos les ha sido más fácil solicitar el apoyo de la federación sin importar el venderle prácticamente la voluntad y estrategia a un ente que no tiene pies ni cabeza como la Secretaría de Seguridad Federal.

¿Cuándo le vamos a entrar a una Reforma Policial de calidad?

Uniformar milicia cómo policía no es lo difícil, cómo lo hizo Fox.

Mantener al ejército en las calles no es lo difícil, cómo lo hizo Calderón.

Seguir con ese mismo proyecto y tratar de legislar una Ley de Seguridad Interior -fallida, por cierto- no fue lo difícil para Peña Nieto.

Y la puerta falsa, institucionalizar y mantener en las calles al ejército (disfrazado de Guardia Nacional), vendiendo una falsa percepción de seguridad tampoco ha sido lo difícil para López Obrador.

¿Cuándo le van a entrar a lo realmente difícil que es crear policías de calidad, con perspectiva civil, capacitación adecuada y condiciones de trabajo dignas?

Esto es lo difícil, lo que evaden materializar.

Y la población, esperando resultados atrincherados en sus casas, mientras expira el año que pidió el presidente.

Ni la Seguridad, ni la Reforma Policial pueden esperar.

 

Investigadores del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

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Columna: Liderazgo femenino en tiempos de pandemia. Por Omega Vázquez.

 

Liderazgo femenino en tiempos de pandemia- Omega Vázquez.

Sin afán de sobrecargar la ya abusiva expectativa de obligaciones para las mujeres de cara a la nueva realidad, me propongo dibujar una visión de la nueva mujer que el mundo necesita pero sobretodo, la nueva mujer que la mujer necesita ser.

Y en los siguientes renglones voy a tratar de explicarme, bien, para todos es sabido, aunque me parece que aún poco aceptado, que el mundo nos ha dado una tremenda sacudida con el objetivo de hacernos entrar en razón. Hemos descubierto por la fuerza que nuestra presencia en el mundo es abusiva, nociva, desgastante de los recursos, supimos también que a la madre naturaleza le bastan dos semanas o una cuarentena para re apoderarse de sus espacios y limpiarse nuestro desastre.

Nos dimos cuenta que el mercado no cura, que las riquezas no nos eximen de ser mortales y que un pequeño bicho invisible nos puede reducir a cenizas, igualmente si vives en la metrópoli de una gran potencia mundial o en un pequeño poblado de un país “en desarrollo”.

Confirmamos también que para muchas mujeres el enemigo está en casa, en varios países pero especialmente los que tenemos más problemas con violencia en general, las cifras nos abofetean en el rostro y dejan de manifiesto que efectivamente no importa dónde estabas, cómo ibas vestida y que la culpa no era tuya, pues en el hogar las mujeres no están seguras tampoco.

El confinamiento puso en entrecomillado los problemas de la vida comunitaria, personal y del hogar. Puso también con marca textos fosforescente las carencias centenarias de los sistemas de salud pública. Los errores garrafales de estados que pretendieron privatizar la salud con un alto costo para la vida de la gente. 

La pandemia también iluminó con reflectores la incapacidad de muchos liderazgos políticos gubernamentales que mostraron su indolencia, tardanza, exceso de especulación política, ineficacia, mientras alcanzamos a ver al fondo liderazgos políticos no en el ejercicio del poder, siendo oposiciones tibias, tratando de aprovechar el momento para hacer una terrorífica aparición politiquera sin más.

Pero todo este esquema que ha quedado desvelado ante nuestros impactados ojos, ¿en dónde ubica a las mujeres? y qué tipo de liderazgo vamos a requerir para la nueva normalidad en donde parece más importante que nunca posicionar perfiles que puedan reaccionar de forma empática, eficiente, real, transparente ante cualquier vicisitud mundial y para recomponer ese mundo desquebrajado que nos espera. 

Ya había adelantado que no pretendo sobrecargar la ya inequitativa distribución de labores de las mujeres en todos los ámbitos, que han tenido que convertirse en enfermeras, científicas, maestras, amas de casa, árbitros, cocineras, etc. etc. etc.
Pero sí, efectivamente, encima de todo eso ahora tendremos que dibujar una aparición espectacular para la nueva normalidad, este nuevo liderazgo no deberá obedecer estereotipos ni patrones asignados de conducta en el que las mujeres de forma modesta se van abriendo paso entre un mundo de varones, muchas veces masculinizándose para alcanzar puestos de responsabilidad.

La mujer que la mujer necesita ser es una mujer libre, liberada, poderosa, auto consciente, autocomplaciente, sin prejuicios y sin aceptar la culpa y la vergüenza de ser exitosas y ambiciosas de participar en las
grandes decisiones que deben tomarse hacia delante.  una mujer que observe su potencial y esté dispuesta acrecentarlo, liderazgos Inovadores, naturales. Parece complicado, ¿cierto? pero las viejas ataduras que aprisionaron los deseos legítimos de las mujeres, deben desaparecer de una vez por todas y dar paso a lo que la “nueva realidad” va a necesitar, esto es; mujeres participando libremente en todos los ámbitos sociales y especialmente liderando una visión más armónica y sostenible del mundo, para ello requerirá compañeros igualmente conscientes, dispuestos a acompañar en las diferentes labores de forma equitativa para permitir tiempo de preparación a esos nuevos liderazgos, es decir no exigiendo o estorbando, sino sumándose en cada paso del crecimiento y obligaciones desde la crianza hasta el ingreso y la participación comunitaria o política.

Una vez escrita la carta a los “Reyes Magos”, será una labor interesante concretar la visión y para ello buscar también iguales, mujeres sororas dispuestas a abrir camino para sus pares y legitimar en todas las formas necesarias a sus compañeras del mundo. 

A riesgo que piensen en la que escribe, (osea yo) como una idealista positiva incurable, finalizaré sentenciando que esto no es lo que nos gustaría que suceda, es lo que debe suceder, no hay mañana y esta pandemia lo dejó muy claro, más claro que nunca. Cambiar ya no es una opción, es el único camino posible a la supervivencia. 

Liderazgo femenino en tiempos de pandemia- Omega Vázquez.




Columna: Ciudadanía y Corrupción por Marx Aguirre Ochoa

Marx Aguirre Ochoa

Frente a la hegemonía del neoliberalismo que orienta a la sociedad hacia la rentabilidad, ganancia y consumismo, y en un México con una creciente dificultad de gobernabilidad y debilitamiento del Estado de derecho, es importante retomar el papel del ciudadano y el compromiso que se debe tener ante una sociedad desequilibrada. En el ciudadano y en la sociedad esta la razón de hacer valer los compromisos.

Cada nación dicta sus propias leyes en las que integra capítulos referentes a la nacionalidad, derechos y obligaciones de sus ciudadanos, en México estas leyes están integradas en la “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” en el Titulo Primero, Capitulo II de los Mexicanos, Artículo 30, Artículo 31 y Artículo 32, Capítulo III de los Extranjeros, Artículo 33 y Capitulo IV de los Ciudadanos Mexicanos, Artículo 34, Artículo 35, Artículo 36, Artículo 37 y Artículo 38.

La ciudadanía es poder, entendido como la facultad de realizar actividades con plena autonomía, tomando decisiones responsables en el contexto social actual. Es la capacidad de las personas para asumir compromisos en un ambiente social y político con el que se identifica al sentirse parte de él, logrando convivir en un mismo entorno. Todos somos titulares de poder por lo tanto se puede intervenir en la toma de decisiones que influyen e impactan en la vida cotidiana en una sociedad establecida. Es sentirse parte de una estructura social y política, y sobre todo, asumir responsabilidades y obligaciones en la construcción de una mejor sociedad.

La ciudadanía se refiere a las «prácticas sociales y culturales que dan sentido de pertenencia». Y lo que da sentido de pertenencia es la posibilidad de tener acceso a lo mismo que el grupo de referencia, tanto en materia de bienes como de servicios. La condición de ciudadano se fortalece con la educación y es una responsabilidad central del Estado y de la sociedad.

En el proceso de formación y de desarrollo del ciudadano como protagonista de las sociedades democráticas hubo plurales influencias: liberales, democráticas, socialistas y republicanas. Conceptos como el individualismo, la libertad y la igualdad, la idea de contrato social o el sufragio universal, influían y motivaban la ciudadanía.

Sin embargo, ante estas definiciones, es importante retomar y recalcar que es obligación también del ciudadano estar informado de cuanto acontece a nuestro país y defender con igual entereza la honorabilidad y soberanía del país. No es solamente asunto de los gobernantes y tomadores de decisiones, y más aún en su papel de representantes del pueblo.

Recordemos entonces, y preguntemos, no siendo ignorantes en el tema: ¿Por qué la brecha de la desigualdad en México tan grande?, ¿por qué un México en los primeros lugares de corrupción e impunidad?. Un político o un funcionario que roban del erario público al conocimiento de todos y después “ahí andan” como si nada y hasta se les “saluda”; precisamente cuando debieran estar pagando algún castigo, un diputado local en el estado que gana hasta 300 mil pesos al mes, en comparación con un salario de entre 5000 y 8000 pesos que gana un empleado común y corriente, una pensión de más de 400 mil pesos mensuales a un magistrado federal, las “prestaciones” por debajo del agua de regidores, presidentes municipales, funcionarios, secretarios, etc, etc.. Todo a la vista de la sociedad que todo ve y observa, pero no pasa nada, absolutamente nada.

¿Acaso los ciudadanos estamos de acuerdo con estas acciones que causan enojo y vergüenza?, aunque se piense que no se puede hacer nada y seguir con esta pasividad, si podemos emitir los juicios y opiniones de la gente común y corriente. En las elecciones pasadas se voto por un gobierno diferente, por un cambio, por la lucha contra la corrupción y su fin, al parecer, y a la fecha, solo han sido más discursos que hechos y realidades.

Ante esto, es obligación de los ciudadanos hacer valer nuestros derechos como personas pertenecientes a una nación, a un país, a un estado, en dónde sin la identidad no habría nada, seriamos simplemente humanos en un territorio determinado.

El poder del cambio está en la sociedad, en la ciudadanía en general, bien informada, capaz de persuadir, de no quedarse con los brazos cruzados ante las injusticias, ante la corrupción, ante la violencia, ante una serie de situaciones que se están viendo pasar y nadie puede hacer nada. En la gente está el contribuir con un granito de arena. Al hacerse y formarse el compromiso de por lo menos estar enterados e informados de lo que pasa en el mundo, en el medio ambiente, en la política, en el gobierno, saber por lo menos los nombres de los diputados y secretarios de estado, y conocer sus propuestas legislativas, pedir cuentas, hacernos oír, hacernos valer.

Hay un “Sistema estatal Anticorrupción”, necesario hacer algo, sí, urgente realizar cambios de raíz, sí. Es un buen comienzo en la realidad y en el combate de la corrupción, donde los ciudadanos realmente señalen y sean escuchados. Habrá que esperar, conocer y ser parte de los cambios urgentes como ciudadanos y sociedad. Ante y después del Covid-19, la vida debe continúar con mayores aprendizajes.

COLUMNA: El Elogio a la locura

 

Por José Alberto Guerrero Baena y Alejandra Vanegas Rodríguez

“Gracias al fútbol un país mísero puede ser muy grande

Aunque algunos lo vean un negocio turbio,

el fútbol siempre tiene un impacto positivo.”.

Roger Milla

Seleccionado Nacional de Camerún

El aficionado al fútbol, ese chivo expiatorio de todos.

Al parecer la posible partida del Club Morelia de la ciudad ha causado colosal controversia, desde la deportiva, pasando por la administrativa y por supuesto que la política.

 

Sin duda es un tópico que ha colocado en el ojo del huracán no sólo a la capital michoacana, sino por ende a la ciudad de Mazatlán (posible lugar de residencia del equipo), así como todo lo que conlleva un hecho de estas magnitudes. Pero hay quien en ese escudo de un doble discurso ha satanizado a los aficionados del equipo purépecha en el uso constitucional de la libre manifestación.

 

Controversial e inoportuna por los tiempos que vivimos, sin duda, con un sesgo de legitimidad que es digno de analizar.

 

Para las personas que se han dedicado a satanizar esta libre manifestación de ideas, en efecto, no era el momento ni el tiempo, pero esto no le quita la autenticidad que puede tener el simple gusto de simpatizar con los colores de un equipo de fútbol.

 

Los críticos dobles moral.

Sin duda, eso es un doble discurso, porque a esos mismos opinadores que se han sumado al linchamiento de los aficionados del equipo Monarcas, no los he visto satanizar y linchar públicamente a las otras expresiones que durante la semana pasada asolaron a la capital michoacana.

 

Manifestaciones cómo las del SUEUM o las de otro tipo de expresiones políticas no han sido demonizadas porque no se trata de un aspecto político, sino de algo “inferior”. Y cómo tal, los críticos de este tipo de expresiones se erigen en “puristas” del fenómeno y atacar a quienes salieron a las calles, sin con mucho peligro, pero que en ningún ,momento transgredieron ninguna ley vigente.

 

Pero cada persona o cada segmento social categoriza lo que es inferior y lo que son prioridades. Y el aficionado tiene ese tipo de prioridades, totalmente legítimas, que van más allá de una simple querencia a un símbolo deportivo, va por un estilo de vida total o rituales comparables a uj efecto religioso.

 

La gran diferencia es que para estos opinólogos quizás dentro de su discurso políticamente correcto, es que el fútbol es un elemento que no pasa de ser un simple distractor social, que, pero que si en algún momento trastocamos a sus ideologías o colores, quizás si se atreverían o dejarían el traje “correcto” para ponerse en la piel de un aficionado al fútbol.

 

Pero vivimos en tiempos de hipocresía y de lo políticamente correcto y es la ocasión genial para señalar y sacrificar chivos expiatorios.

 

La idea que futbol y afición es sinónimo de ignorancia ha sido debatida a lo largo de muchos años por académicos y científicos sociales de pose que no han considerado siquiera que el propio estudio del fenómeno, nos lleva a hacer análisis sociales increíbles.

 

El simple hecho de sumergirse a conocer el fondo y modo de vida de un aficionado, nos invita a hacer reflexiones humanísticas que sólo quien se mete en la realidad de un consumidor de este deporte puede sostener.

 

Ideario, bestiario, costumbres, consumo, literatura, diseño gráfico, historia, desarrollo deportivo, sociología, antropología, mercadotecnia, periodismo, medicina, nutrición y cuantas ciencias sociales, médicas y de otro tipo caben en la esfera de este deporte.

 

Por ello tomar una pose totalmente discriminadora de los efectos y aportes del fútbol a la cultura de un país es ostentarse cómo un verdadero desconocedor del mismo.

 

El fútbol es tan valioso para un aficionado cómo la religión, la filiación política o incluso la querencia a una institución educativa, ni más, ni menos.

 

Postura totalmente discutible si, pero definitivamente legitima. Tan legítima cómo quien acude a una peregrinación religiosa o un mitin político por su propio pie y decisión. Por ello se sugiere opinar con fundamentos, no con el hígado envuelto de una dosis de “falsa dignidad”.

 

El fútbol como negocio mercenario posmoderno.

Hay decisiones que están fuera de las manos del propio aficionado y que lamenta el no poder tener la solución en sus manos y una de ellas es obviamente la permanencia de un equipo en una ciudad o plaza. Son decisiones que se negocian en las altas esferas del poder, donde el amor por unos colores o la propia manifestación masiva de ideas ya no tienen cabida.

 

Debemos entender que en esta era que nos tocó vivir, ya todo es negocio en el deporte. Desde derechos de transmisión televisiva, radial y online, venta de publicidad y uniformes, traspaso de jugadores y todo lo que genera esta maquina de hacer fútbol.

 

Ya nada es utópico y romántico como antes.

 

Ya las leyendas de humildad, identidad e incluso simpatía del Morelia, la “cantera Universitaria” de los Pumas, la “mexicanidad” del Club Guadalajara o el “cooperativismo” del Cruz Azul han quedado atrás. Esas leyendas de identidad y pertenencia han quedado en el pasado. Hoy son páginas pasadas.

 

Hoy en día es la danza de los millones de pesos ha sustituido esos romances o leyendas, incluso la simple puesta en mesa de varios millones de pesos por tener una plaza futbolera en un estado sin tradición alguna (basta ver el fracaso que han sido los Dorados de Culiacán), nos señala que es otra de esas historias que se han repetido en múltiples ocasiones en el fútbol mexicano donde podemos enumerar algunas:

 

Coyotes Neza – Correcaminos UAT

Irapuato —— Veracruz

La Piedad ——- Querétaro

Unión de Curtidores —- Puebla

Lobos BUAP —- Bravos Juárez

La Piedad —- Veracruz

Atlante— cambio de sede a Querétaro, Neza y Cancún.

 

Y podemos seguir con los movimientos de franquicias que engloban decisiones políticas o de coyuntura donde el propio aficionado no tiene decisión y “sufrir” las consecuencias de los manejos desde las alturas – cómo todo asunto político-.

 

Hoy es muy fácil arrancar una franquicia futbolera y llevarla a otra parte, lo cual no es garantía de éxito ni de identidad, pero si es muy sencillo arrebatar una tradición – guste o no-, una forma de expresión y desfogue de la cotidianeidad y de los rituales que conlleva una religión ajena de dioses aceptados y llena de simbolismos.

 

Y sin duda los que quedan desprotegidos son los aficionados, porque ante estas situaciones, son el perfecto blanco de una sociedad ávida de objetivos a sacrificar.

 

Y en tiempos de pandemia, es básico encontrar culpables de todo, incluso de lo que no les corresponde.

 

El negocio arrebata uno de los pocos espacios populares que existían para que los ciudadanos pudieran tener un olvido momentáneo de la realidad.

 

Y con ello ha trastocado mucho de los rituales y los ha convertido en una maquina mercantilizadora que ha absorbido al romántico ideal del fútbol y su generación maniquea de rivales y de ídolos.

 

Al parecer a Grupo Salinas y a TV Azteca le gusta el papel que hegemónicamente tuvo Televisa durante varios años. Y le gustan las revanchas políticas y las vendettas. Si hubo denuncias por el manejo de la pandemia en los medios de comunicación, hoy responde con una situación letal que al parecer le agrada en las plazas donde tiene inversiones.

 

El fútbol y su prostitución empresarial.

Hoy en día, el aficionado no sólo esta estigmatizado por acudir a una manifestación inoportuna, pero en ningún momento ilegítima.

 

Es el más afectado cultural y emocionalmente porque uno de los sesgos importantes de su propia identidad social. Y uno de los rasgos que siempre tiene un equipo de futbol es la generación de condiciones de distracción, de empleos indirectos y románticamente del factor sensibilidad e identidad.

 

Uno de los grandes pecados y errores de Grupo Salinas, fue hacer a ese Monarcas un equipo odioso, quizás quererlo en su momento ponerlo a la par de un Club América o de los equipos “grandes”. Gran error, el Morelia de los valores tradicionales, de la lucha permanente por estar en el máximo circuito.

 

El equipo que jugaba en el Venustiano Carranza o posteriormente en el Morelos, que con jugadores modestos daba grandes campanadas, fue mercantilizado cómo un antagonista del emporio tradicional, perdiendo poco a poco su identidad y simpatía.

 

Posteriormente la inversión realizada por la empresa fue echada para atrás hasta dejarlo en un estado de indefensión hasta dejarlo al borde del descenso y con eso los amagos de llevar al plantel a otra plaza como ahora. Decisiones que sin duda han mantenido en vilo a esos aficionados que sin duda han sufrido, gozado y hasta salvado sus vidas alrededor de este ritual llamado fútbol.

 

Y al final, ese juicio sumario…

 

Nadie, más que ese aficionado que ha vivido estas gestas, sabe de la propia pertenencia. Nadie más que ese aficionado que ha vivido en tribuna esa sensación de pertenencia a unos colores sabe lo que puede perder al momento de que se puedan llevar a su razón de ser.

 

Así como muchos tienen devoción a una religión, a un partido político, una ciencia, también los aficionados merecen respeto. Y no sólo por parte de los directivos del club o del gobierno del estado, sino también por parte de la ciudadanía en general.

 

También el fútbol y lo que lo rodea es generador de cultura.

 

El Morelia de Nicandro Ortiz, de la Tota Carbajal, de Vera, Figueroa, Bustos, se lo tragó la tierra y TV Azteca, pero una vez más el defender unos colores y una causa, provoca un juicio sumario.

 

Ante todo el panorama y en defensa de los aficionados y de todo aquel que protesta por una causa justa.

 

 

¿Quién no ha realizado o hecho una imprudencia por amor a algo o alguien?

 

El que no lo haya hecho que tire la primera piedra.

 

O que deje el discurso moralino.

 

 

 

Investigadores del Foro Latinoamericano de Antropología del Derecho.

http://www.flad-la.org

 

 

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Los grandes estadístas de México, ¡quién lo diría?

Por: Rubén Sandoval Aguiar

 

Durante décadas en México, la oposición al llamado “partido oficial, hegemónico y/o único de estado”, ha enarbolado un discurso cuyo argumento central se basa en que el PRI, ha sido un partido con una historia de 90 años de corrupción, de actitudes dictatoriales, represoras y antidemocráticas que ha llevado a cabo desde su nacimiento como PNR en el año de 1929 de la mano de Plutarco Elías Calles, hasta nuestros días.

Esa discursiva de la oposición, tuvo desde luego cierto grado de razón, porque en efecto, bajo el mandato del PRI, hubo períodos y figuras altamente represoras, intolerantes, corruptas y hasta perversas si se quiere, corrupción que se evidenció con mayor claridad en los últimos años bajo el mandato de Enrique Peña Nieto.

Estas prácticas antidemocráticas, fueron constantemente denunciadas por muchos personajes contrarios al régimen, entre ellos Manuel Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y por supuesto el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador, que en los últimos años como militante de oposición, estigmatizó reiteradamente al PRI, como el partido más corrupto de la historia del país, con un pasado negro de más de 80 años en ese entonces, de causar daño a México, compuesto por una banda de ladrones, saqueadores, “algo muy parecido a una mafia”

Por lo anterior, llama la atención que en días recientes, durante una de sus conferencias “mañaneras” el Presidente Andrés Manuel, al intentar justificar las nuevas reglas de su gobierno para la entrada en operación de las llamadas plantas de energía limpia, haya hecho referencia a una carta que el ex presidente Adolfo López Mateos, dirigió al pueblo de México durante el acto de nacionalización de la industria eléctrica en el mes de septiembre de 1960, en donde el ex mandatario sensiblemente señala: “Pueblo de México. Les devuelvo la energía eléctrica, que es de la exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros… Ni un paso atrás, fue la consigna de Don Lázaro Cárdenas del Río, al nacionalizar nuestro petróleo. Hoy le tocó por fortuna a la energía eléctrica”

Ahora, el Presidente Obrador de alguna manera ha cerrado la puerta a las inversiones extranjeras y la corrupción en el sector energético, de la mano de su Secretaria de Energía Rocío Nahle y seguramente su flamante y muy cuestionado director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) Manuel Barlett Díaz, quien dicho sea de paso, fue una pieza clave del priismo al que tanto se ha criticado, argumentando el perjuicio que en su concepto ha significado para México la corrupción y el influyentísimo de la industria eléctrica, explicando que ésta decisión es un acto para reencauzar la vida pública de México como lo hicieran en el pasado Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos.

En ese contexto, han surgido ahora opiniones de muchos seguidores del presidente, y gente que siempre se dijo de izquierda, con discursos totalmente contrarios a los argumentos vertidos en otras épocas, y han pasado de señalar a un PRI con un historial de 90 años de corrupción, de autoritarismo, lleno de personajes traidores a la Patria, con el ADN de la corrupción y la impunidad incrustados en sus venas, a referir ahora que en el PRI hubo grandes estadistas que llevaron a cabo actos trascendentales en beneficio de la Nación, con una doctrina emanada del nacionalismo revolucionario, exaltando ahora, porque en efecto lo merecen, al Gral. Lázaro Cárdenas del Río y al Lic. Adolfo López Mateos, quienes actuaban dicen hoy los simpatizantes del Presiente, acorde a los principios de la Revolución, y que en todo caso, fue a partir de la época de López Portillo o de Miguel de la Madrid, que el PRI desvió su rumbo hacia el neoliberalismo durante los últimos 40 años, ver para creer.

Veremos más tarde, si al Presidente Andrés Manuel, no se le ocurre citar como referencia a Jesús Reyes Heroles, Enrique González Pedrero, Carlos A. Madrazo, o Jaime Torres Bodet, quienes fueron destacados personajes del régimen priista, o quizá vuelva a citar como referente a algún otro ex presidente priista de la llamada épocas del nacionalismo revolucionario o del periodo del desarrollo estabilizador, y decidan sus seguidores más fieles cambiar nuevamente sus argumentos para congraciarse con el titular del Ejecutivo.

Está claro que no es lo mismo criticar que gobernar, y que las manifestaciones genéricas y maniqueas de un PRI de 90 años de entera corrupción y actos únicamente nugatorios y lesivos para el interés público, queda en tela de juicio con la cita del propio Presidente López Obrador exaltando al ex presidente López Mateos, y con un análisis más serio y objetivo de la génesis y desarrollo de los partidos políticos en México, ya que en efecto, el PRI duró décadas enteras en el poder con personajes siniestros como Arturo “El Negro Durazo” y Salinas de Gortari, periodos y prácticas profundamente antidemocráticas, con políticas persecutorias, desapariciones forzadas y decisiones terribles como la masacre estudiantil de 1968. Por otro lado el mismo PRI fue creador de grandes instituciones y tuvo periodos, acciones y personajes de alto valor, claro está que por ser el partido más longevo en activo, ha sido mayormente criticado y ha sufrido un desgaste natural, cometiendo numéricamente más errores a lo largo de las distintas administraciones, pero esto no es exclusivo del Partido Revolucionario Institucional, sino de un sistema de partidos e individuos corruptos, ya que tanto el PAN, como el PRD, el Partido Verde Ecologista, que de ecologista no tiene más que su denominación, Movimiento Ciudadano y ahora MORENA, todos sin excepción han ejercido el poder en el ámbito federal o los gobiernos y congresos locales, y salvo honrosas excepciones, algunos más y otros menos, han mostrado las mismas prácticas corruptas y antidemocráticas que tanto criticaban, en ocasiones corregidas y aumentadas. Respecto de la decisión tomada por el Presidente en el área energética, más allá de las especulaciones fatalistas y malos augurios, veremos a fututo, cuáles serán las verdaderas repercusiones económicas y sociales, lo cierto es que la corrupción, los negocios familiares y rapiña de los intereses extranjeros siempre han tenido sus ojos puestos en los recursos naturales y estratégicos de México.

 

 

Columna: Educación Inicial: El reto de la universalidad

Por Antonio de Jesús Madriz Estrada

 

Según datos estadísticos de la SEP correspondientes al ciclo escolar, 2018-2019, actualmente se atienden en Michoacán 10,891 alumnos en educación inicial, que es aquel Servicio educativo que se brinda a infantes de 0 a 2 años 11 meses de edad, con el propósito de potencializar su desarrollo integral y armónico en un ambiente rico en experiencias formativas, educativas y afectivas, lo que les permitirá adquirir habilidades, hábitos, valores, así como desarrollar su autonomía, creatividad y actitudes necesarias en su desempeño personal y social.

 

Analizando las mismas cifras de la SEP, esos 10,891 educandos de 0 a 2 años 11 meses de edad, equivalen a una cobertura del 4% del total de la población universal que se debería de atender en nuestra entidad en educación inicial, a través de simples operaciones matemáticas podemos entonces conocer que la universalidad de posibles educandos que deben de ser atendidos en educación inicial, seria un total aproximado de 272, 275 infantes.

Para atender un 4% de esos 272, 275 infantes, (10,891) actualmente según las mismas cifras de la SEP, hay 258 escuelas publicas y privadas con un total de 611 docentes.

Es decir, un estimado de 42 infantes por escuela se atienden en las 258 escuelas de educación inicial que hay en la entidad, y un estimado de al menos tres maestros por plantel se requieren para cada una de dichas escuelas.

Traslademos ahora eso a una total atención universal de los 272, 275 infantes entre 0 a 2 años 11 meses de edad población estimada actualmente en nuestra entidad, con cifras más adecuadas.

Para cubrir todo el universo actual de educación inicial que hay en Michoacán, para que se atiendan 50 infantes por escuela se ocuparían 5445 escuelas, si en cada escuela trabajaran un total de 4 maestros por plantel, se requerirían un total de 21,782 docentes en educación inicial para cubrir universalmente dicho servicio y nivel educativo.

Actualmente y en base a este ejercicio, solo tenemos un 5% cubierto de lo que se necesita para que la educación inicial, sea universal en todo nuestro estado.

Ahora pasemos a lo que evita realmente una implementación inmediata e universal de la educación inicial en nuestra entidad.

Si cada guardería escuela, porque eso son lo que son, costara 10 millones de pesos totalmente equipada, construir 500 escuelas guarderías cada año, para que en 10 años se alcance un total de 5000 escuelas que garantizaran la cobertura universal en nuestro estado, con 50 infantes por escuela se ocuparían cada año cinco mil millones de pesos, si cada año 2000 nuevos docentes de educación inicial se contrataran para cubrir esas 500 escuelas, con 4 docentes cada una, con un salario mensual de $8000.00 pesos mensuales, el gasto mensual en salarios seria de $ 16,000,000.00 de pesos, por doce meses un estimado de 192,000,000.00 de pesos sin las demás prestaciones salariales de ley.

Por lo que cubrir todo el universo de educación inicial en la entidad, en uno año fiscal y en un plazo menor a 8 o 10 años, es en base a un análisis presupuestal serio tarea muy complicada para los estados si no se hace de forma progresiva y de acuerdo a la disponibilidad presupuestaria.

Ello ya viene estipulado en la Legislación federal que dice: Artículo 38. En educación inicial, el Estado, de manera progresiva, generará las condiciones para la prestación universal de ese servicio.

Mismo, concepto que retomamos en nuestra Ley estatal de educación en el Artículo 62. “En educación inicial, las autoridades educativas del estado, de manera progresiva, generarán las condiciones para la prestación universal de ese servicio”.

Mismo supuesto que se reafirma en el articulo NOVENO. Transitorio de la Nueva Ley de educación para el estado de Michoacán de Ocampo, que indica “Las autoridades educativas, en el ámbito de su competencia, preverán de manera progresiva y de acuerdo a la disponibilidad presupuestaria, los recursos presupuestales necesarios para garantizar la prestación de educación inicial, así mismo, lo dispuesto en el artículo 60 párrafo segundo, que hace referencia a la educación física, educación artística y educación especial, con el fin de lograr una cobertura estatal de dicho servicio, conforme a lo que establezca la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia, en los términos a que se refiere el Artículo Décimo Segundo Transitorio de la Ley General».

 

Por lo tanto, cumplimos a cabalidad y con responsabilidad jurídica y presupuestal con la Nueva Ley de Educación para el estado de Michoacán de Ocampo para que se pueda alcanzar la Universalidad de la educación inicial en nuestra entidad, tal cual lo mandata la Constitución y la Ley General de educación.

 

 

 

 

Silvano y su próxima reunión con gobernadores: la última parodia de la Conspiración de Valladolid

Por Pedro Sánchez

La reunión política del próximo viernes en Michoacán, anunciada por Silvano Aureoles y un grupo de gobernadores opositores a AMLO, parece la última parodia de la conspiración fraguada por Mariano Michelena en 1809.

Sólo que Aureoles no es Michelena, ni los gobernadores opositores al Pacto Fiscal son los conspiradores que pasaron a la historia como protagonistas de uno de los capítulos grandes de la historia nacional.

A los conspiradores de Valladolid los inspiraba, o al menos eso cuenta la historia, una causa noble, que entre otros aspectos contemplaba la abolición de los tributos para los indios y el posible derrocamiento de las autoridades virreinales.

Al grupo de Silvano, en cambio, lo motiva la más pedestre de las causas: más dinero y más poder.

En el caso del enamoradizo gobernador michoacano (Barbosa dixit), no es la primera señal de su megalomanía. Recordadas son sus apariciones como el eterno jinete de la vida en una revista de papel couché. O esa ocasión en que llegó, incluso, a aparecer como uno de los solteros más codiciados del país. (Hay que aclarar: todas esas apariciones cuestan dinero, no se trata de que lo busquen por ser efectivamente sexy). Confianza en sí mismo no le falta.

El problema es cuando ese amor propio se convierte en delirio y esa megalomanía física se traslada a la política: solo eso explica su afán declarado en los últimos años de ser parte de la carrera presidencial. Solo eso explica, también, que diga que Michoacán aporta mucho más que lo que recibe, aun cuando todos los análisis coinciden en que el estado recibe más por aportaciones que por participaciones (es decir, año con año la Federación debe ir al rescate de la economía de los michoacanos).

En el caso de esta “nueva conspiración”, ese delirio también se explica cuando se acompaña de personajes tanto o más delirantes que él: el gobernador que negoció la “Ley Bonilla”, el represor de Jalisco (que incluso motivó una zarandeada pública del cineasta Guillermo del Toro), el Bronco. (¿Alguien necesita que le recordemos quién es El Bronco?)

Para ser justos, hay que reconocer los triunfos de Silvano.

Durante su labor como diputado federal y presidente de la Junta de Coordinación Política tuvo incidencia en los nombres que a contar del 2014 serían parte del primer Instituto Nacional Electoral. (Los mismos nombres que más tarde harían la vista gorda ante el cúmulo de acusaciones sobre irregularidades en gastos de campaña).

También en su momento logró organizar una potente cofradía de allegados, amigos y compinches, como Pascual Sigala o Carlos Herrera Tello, quienes juntos se beneficiaron de las mieles del poder, organizaron campañas políticas y dispusieron de fuertes sumas de dinero. (La aventura les duró varios años hasta que, al parecer, la evolución de la lógica del poder tiene a esa vieja cofradía a punto de romperse por su eslabón hoy más débil: Carlos Herrera Tello, a quien la Auditoría Superior de la Federación citó para el día 19 por presuntas irregularidades durante su paso por la alcaldía de Zitácuaro). Hay que admitir: Silvano tiene colmillo y sabe moverse en aguas políticas turbulentas.
Aunque eso, por supuesto, no necesariamente sirve a los michoacanos.

Pero frente al delirio, las frías cifras. AMLO, el objetivo número uno de estos nuevos conspiradores, conserva hoy —en uno de sus momentos más desgastantes— un casi inalcanzable apoyo popular del 60%. Una cifra que de seguro provocaría los desvelos del enamoradizo gobernador, quien ni en su instante más mediático (¿aquel helicopterazo con Belinda?) pudo soñar siquiera con llegar a ser medianamente conocido a nivel nacional.

El punto anterior indica que, de imperar la lógica, la aventura emancipadora de Silvano y su grupo debiera quedar en ceros. El ultimo gobernador perredista en sumarse a la derecha (la frase también funcionaría si le quitamos el “sumarse a la derecha”) no concita apoyo popular, no es ni medianamente conocido en el país, forma —aún— parte de una facción que representa todos los aspectos de la decadencia política en México y, peor aún, ni siquiera es capaz de liderar a su grupo paralelo de gobernadores (el Bronco ya dijo que no se pretende una emancipación, sino solo discutir el reparto de la torta). Su aventura es otro volador de luces: audaces intenciones, cero resultados. Como sus anuncios de abatir la delincuencia en Michoacán, sus pasados empeños por asegurar la sobrevivencia de ese elefante llamado PRD o su emprendimiento por la conquista de Belinda.

Lo más seguro es que la última asonada de Silvano pasará a la memoria como otra de las tantas parodias de la Conspiración de Valladolid.